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menina__gustosa 43 F
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Casada ardiente

2/3/2012

Mi nombre es tan común en este país que lo voy a mencionar,
me llamo Guadalupe, tengo 26 años, me han dicho que soy
guapa y de buen cuerpo, soy casada desde hace casi dos años
y trabajo como recepcionista en una oficina de gobierno,
mi esposo trabaja en el departamento administrativo de
una empresa constructora que tiene contratos en todo el
país y constantemente realiza viajes cortos, de menos
de tres días, a diferentes estados de la república.


Soy una mujer muy fogosa y antes de casarme tuve muchos novios
con los cuales disfruté del sexo en todas las formas posibles,
pero desde que me casé le había sido fiel a mi esposo quien
me satisface sentimental y sexualmente a plenitud, sin
embargo mi nuevo jefe en el trabajo me atraía sobre manera,
no es del tipo que se pueda definir como guapo pero si muy
varonil, de unos 35 años, desde que llegó a trabajar ahí
ejerció en mí una atracción inevitable, desde el primer
día sentí que su mirada traspasaba mi vestimenta y me
sentía desnuda ante su vista, lo que me excitaba sobremanera
y sin premeditarlo me comportaba coqueta con él.


Mis pensamientos constantemente estaban centrados en
él, no tan solo en cuestiones de trabajo sino también
en los días de descanso, incluso llegué a tener la fantasía
de que me estaba cogiendo mi jefe cuando en realidad estaba
teniendo sexo con mi esposo y aunque me reprimía a mí misma
de estos pensamientos me era inevitable volver a tenerlos.



Un día se dirigió a mí diciéndome "Guada",
refiriéndose a las primeras sílabas de mi nombre, automáticamente
le conteste en son de broma y de manera coqueta que no estaba
"aguada", que tenia mi cuerpo muy firme y pasé
mis manos por mis nalgas y la parte superior de mis muslos,
él tan solo sonríe y aclaró lo que me había dicho, lo
hice a manera de juego pero creo que en realidad le estaba
mandando un mensaje subliminal invitándole a tocar mi
cuerpo.


A través de los días la broma fue tomando forma hasta que
en una de esas mi jefe hizo la finta de querer tocar mis nalgas
para cerciorarse de que efectivamente mi cuerpo era firme,
me quite diciéndole que me tocara pero en el brazo no en
el trasero, él me dijo en broma que como yo siempre me tocaba
las nalgas él creía que debía ser ahí, ambos reímos
pero con cierta picardía que invitaba a intentarlo nuevamente,
se notaba que mis nalgas le llamaban poderosamente la atención
y casi podía sentir su mirada en mis glúteos cuando me
daba la vuelta para retirarme de su oficina e intencionalmente
me ponía los vestidos, faldas y pantalones que mas ajustados
me quedaban para lucir lo más posible mi trasero procurando
que se me marcaran las diminutas pantaletitas que acostumbro
usar para provocar aun mas sus miradas y deseos, tal como
lo hacia cuando era soltera y quería llamar la atención
de los chico que me gustaban.








Pero no me conforme con ello, me empecé a poner las cortas
minifaldas que ya no llevaba al trabajo desde que me casé,
esto para que también pudiera ver mis muslos y si era posible
hasta los coquetos calzoncitos que uso, por supuesto que
dio resultado, su mirada ya no solo se centraba en mis nalgas
sino en todo mi cuerpo haciéndome sentir por momentos
como si estuviera totalmente desnuda, también me desabrochaba
los primeros dos botones superiores de las blusas para
que viera la curvatura de mis chichitas que con el brassiere
de media copa se me veían apetitosas y cuando entraba a
su oficina a entregarle algún documento me inclinaba
sobre el escritorio para facilitarle que viera mis senos.



Todo esto dio un magnifico resultado, mi jefe se fue poniendo
más coqueto y atrevido cada día y no cesaba de decirme
a cada momento lo "bien que me veía vestida como lo
hacia ahora", cuando esto sucedía me pude dar cuenta
que en su entrepierna se le formaba un "bulto"
que inequívocamente era su verga que se empezaba a poner
dura, por cierto que aquel "bulto" era bastante
grande.








La mañana siguiente amanecí muy excitada solo de pensar
en lo que podría suceder en la oficina, me disponía a sacar
el liguero y las medias del cajón de la lencería así como
un coordinado de ropa intima transparente cuando encontré
unas pantimedias de delgada malla (red) blancas tipo bailarina
o sea que no tienen calzonera sino son de malla de pies a cintura
y se me ocurrió que podría usarlas sin llevar pantaletas
y así podría enseñarle a mi jefe mi velludo monte de Venus
sin quitarme las pantimedias y las pantaletitas, así
que solo me coloque un brassiere azul brillante y las pantimedias
de malla, antes de ponerme el vestido rojo que llevaría
le mostré a mi esposo como iría al trabajo y le dije que
lo hacia para que él pensara todo el día de como andaba
su "mujercita" sin pantaletas esperándolo
para disfrutar el sexo, mi esposo lo aceptó pues no era
la primera vez que me ponía solo las pantimedias sin tanga
o bien solo el liguero con medias y las mas de las veces lo
hacia a petición de él mismo.


Desde que entré al edificio donde trabajo, sentí mariposas
en mi vagina que me subían al estomago y ese palpitar de
mi sexo que me indicaba que estaba excitada, incluso los
pezones de mis chichitas se endurecieron haciendo evidente
ante mis compañeras de trabajo mi cachondez, estaba dispuesta
a todo y solo esperaba la llegada del licenciado para realizar
los sueños que la noche anterior había tenido no obstante
la buena cogida que esa noche me había dado mi marido.


Una hora mas tarde llegó mi jefe, me levanté para abrirle
la puerta y le brindé una coqueta y provocativa sonrisa
y como ya era costumbre en él, recorrió con su morbosa
mirada la totalidad de mi cuerpo que se estremecía pensando
en lo que posiblemente sucedería minutos mas tarde, él
me saludo guiñándome un ojo seguramente esperando que
cumpliera mi palabra de enseñarle mi "osito peludo".



Diez minutos mas tarde sonó mi extensión telefónica,
era mi jefe que me pedía que pasara a su oficina, nuevamente
sentí esa sensación de mariposas que subían y bajaban
de mi vagina al estomago y viceversa, automáticamente
mi vagina experimentó un leve humedecimiento; Entré
al despacho un tanto nerviosa, él ya estaba de pie esperándome
y sin decir nada me abrazó por la cintura y nuestros labios
se unieron en un apasionado beso e intercambio de saliva,
sin preámbulos sus manos se apoderaron de mis nalgas buscando
tal vez el borde de mis pantaletas sin que por supuesto las
encontrara, su miembro se repegaba a mi pelvis sin ninguna
inhibición y por supuesto yo no solo lo aceptaba sino lo
buscaba, sus manos poco a poco iban subiendo mi vestido
y sus manos ya hacían contacto con la malla de mis pantimedias
en la parte alta de mis muslos y pronto estaban en la parte
baja de mis nalgas, mi mano también estaba inquieta y le
frotaba la endurecida verga por encima del pantalón pudiendo
corroborar lo enorme que era, despegó un poco sus labios
de los míos y me recordó mi promesa, sin decir nada solo
di tres pasos hacia atrás y sonriendo atrevida me subí
el vestido hasta la cintura mostrándole con todo descaro
mi abultada pelvis forrada con la malla de las pantimedias
y que en nada ocultaban mi abundante vellosidad, el licenciado
se quedó inmóvil y en silencio admirando mi panocha,
instantes después reacciono y me pidió que diera media
vuelta para que le mostrara mis nalgas, sin siquiera pensarlo
me dí media vuelta sosteniendo el vestido en la cintura
y le exhibí mis nalgas con toda impudicia moviendo la cadera
suavemente en pequeños círculos.


Mi jefe se lanzó hacia mí repegando su verga en mis nalgas
y sus manos me acariciaban, con una mano las piernas y con
la otra mi vellosidad, mientras me decía al oído que así
como yo, velluda y nalgona era la mujer de sus sueños eróticos,
metió su mano entre mis muslos abarcando toda mi papaya
que frotaba con ansiedad ante mi complacencia en tanto
yo frotaba mis nalgas contra su erecto pene, el licenciado
intentaba bajarme las pantimedias para tocar mi vello
y mi panocha directamente, aunque no era mi idea le ayude
enrollando las pantimedias hasta debajo de mis nalgas
por temor a que en su desesperación mi jefe pudiera romperlas,
entonces su mano entró plena entre mis piernas tocando
directamente mi vellosidad y mi mojada vagina e introduciendo
su dedo medio entre mis labios vaginales para frotar mi
clítoris, la otra mano subió a mis chichitas para masajearlas
sobre el vestido, yo guardaba silencio excepto por pequeños
sonidos guturales que expresaban el placer que estaba
recibiendo de mi caliente jefe.








Me acercó al escritorio donde permaneciendo de pie me
incliné apoyándome con los antebrazos y él se sentó
en el sillón de tal manera que mis nalgotas quedaron a la
altura de su rostro, mientras con las manos acariciaba
mis piernas, vientre, vellos y todo lo que de mi ardiente
cuerpo estuviera a su alcance, su boca no cesaba de besar
y chupetear mis nalgas, por momentos metía su cara en la
separación de mis redondeados glúteos para buscar con
sus labios y lengua mi apretado culito que se estremecía
al sentir su traviesa lengua tratando de meterse en mi ano
que rodeado de finos pelitos se fruncía de placer, fácilmente
se pudo dar cuenta de donde estaba la llave que libera mi
lujuria y esa llave es que me besen el culito, casi todos
los novios que tuve en mi soltería y vaya que fueron muchos,
me besaron en el culo y a todos ellos sin excepción les mame
la verga, hacia casi dos años que no sentía una lengua
distinta a la de mi esposo en mi culo ya que a diario me lo hace,
tampoco era la primera vez que me besaban las nalgas y el
culito entre esas cuatro paredes ya que cuando era soltera
sostuve relaciones sexuales en esa misma oficina con algunos
de mis jefes anteriores.








Mi cachondez llegó al éxtasis y su traviesa lengua en
mi culito me hizo llegar al primer orgasmo entre apagados
gemidos de placer, el licenciado pasaba su lengua por mi
hendidura sexual lamiendo los jugos vaginales que de ella
emanaban, pero seguía besando y chupeteando mi ano y nalgas
tenazmente y con una de sus manos acariciaba la abundante
vellosidad que cubre en su totalidad mi panocha poniéndome
nuevamente a punto del segundo orgasmo, sin dejar de disfrutar
mis nalgas me repetía incansablemente toda clase de adjetivos
ensalzando, según decía, lo magnifico de mis nalgas.
Sin querer ser vanidosa he de decir que lo mejor que tengo
son precisamente mis nalgas que ya de por sí las tengo buenas
de nacimiento, las he acrecentado y endurecido a base de
ejercicios diarios, la gran mayoría de los piropos que
a diario recibo en la calle son referentes a mis nalgas,
lo que me llena de satisfacción aunque finjo no escucharlos
y procuro vestir con ropa que las hagan sobresalir y que
se me note la forma y tamaño de mi ropa intima para hacerlas
mas notorias.








Estaba tan excitada que ya quería verle la verga y un segundo
antes de que se lo pidiera, mi jefe se bajo el cierre del pantalón
y libero su tremendo pene y sus imponentes testículos,
no llevaba calzones lo que facilitaba poner al descubierto
sus genitales en su totalidad, voltee a mirar su verga,
me quedé estupefacta ante la belleza de su verga, era imposible
dejar de hacer comparaciones con mi esposo, la de mi cónyuge
se la he medido innumerables veces y le mide exactamente
20.5 Cm. pero la verga de mi jefe a simple vista era más grande
y gruesa, una deliciosa cabeza enorme, rojiza, redondeada
que remataba el suculento tronco surcado por gruesas venas
que lo hacían más apetitoso, el tronco se hacia un poco
mas grueso a medida que se acercaba al nacimiento de tan
espectacular pene y bajo él unos güevos increíblemente
grandes dignos de un toro de Miura, perfectamente redondos,
sin un solo vello en ellos, tal vez se los depilaba o simplemente
era lampiño de esa zona, no me imagino como puede caminar
con esa impresionante bolsa de escroto entre sus piernas,
en conjunto era una verga excelsa de esas que toda mujer
desea en sus más cachondas fantasías eróticas.








Ante tan maravilloso cetro viril no pude contenerme y me
empiné para tocarlo directamente, mi mano no alcanzaba
a rodearlo, ni siquiera llegaba a tocar mi dedo pulgar con
mi dedo medio debido al grosor de tan encantadora tranca,
empecé a frotarlo de arriba abajo a manera de "chaqueta",
pero sin premeditarlo poco a poco me fui acercando ante
tan suculento órgano varonil, de tal manera que cuando
me di cuenta lo tenia rozando mi rostro, empecé a frotarlo
contra mis mejillas un poco indecisa de besarlo, pero mi
jefe me soluciono la duda cuando pronuncio las palabras
que yo esperaba "bésamelo" me dijo, empecé
con besitos tímidos en su tremendo tronco, fui subiendo
poquito a poco hasta llegar a su impresionante cabeza en
la que plante un sonoro beso en la punta de tan sabroso instrumento
de placer.








Volví a bajar lentamente pero ahora lamiendo tan suculenta
verga hasta llegar a los espectaculares güevos que lamí
incansablemente, intente chuparlos pero era imposible
su gran tamaño no cabia en mi boca totalmente abierta,
así que seguí lamiendo cada milímetro de esa estupenda
bolsa de escroto, mientras gozaba oralmente de su magnifica
macana mi jefe acariciaba mis nalgas y dedeaba mi vagina
que literalmente escurría del néctar intimo de mi raja
y el mismo néctar le servia de lubricante para introducir
uno de sus dedos en mi apretado culito dedeandole y haciéndome
venir una vez mas, en eso estabamos cuando sonó su teléfono
y tenia que ir al despacho de su superior inmediato por lo
que suspendimos el delicioso cachondeo que tanto placer
nos estaba dando, me dijo que pronto volvería para continuar
y me pidió que no me subiera las pantimedias hasta que él
regresara y así se lo prometí, solo me baje el vestido
y salí a mi lugar de trabajo temblando de caliente y deseando
esa apetitosa verga de campeonato.


Seguramente tenían algún trabajo importante pues se
tardaron mas de tres horas en la oficina del jefe de él,
yo fiel a mi promesa seguía con las pantimedias enrolladas
bajo mis nalgas lo que de alguna manera me mantenía cachonda,
mis compañeras de trabajo que son dos edecanes, por cierto
de muy buen cuerpo, me preguntaban el porqué estaba un
poco pálida, dentro de mí pensaba que como querían que
estuviera después de dos deliciosas venidas y haber besado
aquella impresionante verga y el placer que aun me esperaba
cuando mi jefe regresara a su despacho, el tiempo que se
tardó se me hizo eterno ya quería tener esa ricura de verga
cuando menos en mi boca. En eso pensaba cuando sonó mi extensión
telefónica, era mi jefe que ya estaba en su oficina, en
cuanto escuche su voz que me decía "Lupita, ven para
terminar ese delicioso trabajo que tenemos pendiente",
mi vagina empezó a palpitar a ritmo acelerado e inmediatamente
de mi vagina salió un poco de fluido, mi nerviosismo era
evidente, mis compañeras me preguntaron que sucedía
y solo les dije, como si estuviera molesta, que el jefe quería
que me ayudara con un trabajo y que tal vez me tardaría,
así que les encargué mis obligaciones y me dispuse a entrar
a la oficina del licenciado.


Al entrar él estaba sentado tras el escritorio, me pidió
que me acercara y al hacer el sillón para atrás pude ver
que ya tenia su magnifica macana fuera del pantalón y la
blandía retadora, correspondí levantándome el vestido
poniendo a su vista mi velluda panocha y girando lentamente
para que también pudiera ver mis redondas nalgotas y que
había cumplido mi promesa de no subirme las pantimedias,
enseguida me incliné para tomar con una de mis manos la
hermosa verga de mi jefe, mientras él metía su mano entre
mis muslos para acariciar mi papaya con la palma y con los
dedos mi culito, hice el intento de agacharme para besar
su hermosura erecta, pero me pidió que antes me diera vuelta
empinándome para besarme las nalgas y el culo cosa que
hizo por largo rato poniéndome en ebullición, cuando
termino me hinqué frente a él y tomando su ricura con ambas
manos sin mas preámbulo empecé a besarle la cabeza de
su tremendo pitote dándole chupetes en la punta, enseguida
le pase mi lengua desde el tronco hasta la cabeza haciendo
prolongadas pausas para lamer sus impresionantes güevotes
tan suculentos que por mas intentos que hice no me cupieron
en la boca por el descomunal tamaño de tan hermosos "tanates",
subí nuevamente besando y lamiendo el tronco de su ricura
sexual y al llegar a la punta le empecé a mamar descaradamente,
su deliciosa cabeza apenas me cabia entre mis labios con
la boca bien abierta y apenas alcanzaban a entrar algunos
centímetros de su exquisita verga por el grosor de la misma
pero hacia esfuerzos por tragar la verga lo mas posible
empleando toda la experiencia que tenía en eso de chupar
penes.








Luego de varios minutos me pidió que me pusiera de pie para
poder acariciar mi cuerpo, empinada seguí mamando tan
descomunal y delicioso instrumento mientras mi jefe me
dedeaba la vagina, el clítoris y mi pequeño culito haciéndome
venir una vez mas, mamar aquella sabrosa verga me hizo perder
la noción del tiempo, cuando de pronto mi jefe me advirtió
que estaba por eyacular, seguí chupando tan hermoso órgano
viril hasta que el primer chorro de esperma invadió mi
garganta, un segundo chorro llenó mi boca por completo
y sin mas lo tragué, llegó un tercero y sentí que me ahogaba,
el licenciado retiró su ricura de mis labios y tomando
el cesto de los papeles descargo por completo su esperma,
cualquiera diría que estaba orinando en pausas pero era
la enorme cantidad de licor seminal que le brotaba de su
magnifica y descomunal verga, se le veía apetitosa aventando
chorro tras chorro de espesa y blanca leche, nunca había
visto a alguien venirse tan abundantemente, mi esposo
tiene una venida muy pródiga pero la de mi jefe era fácilmente
tres veces mas que la de mi marido, ante tal desperdicio
no soporte mas me incliné y tome su verga y la empecé a mamar
y succionaba sin parar su leche dentro de mi boca era como
un gran volcán en erupción y eso me fascinaba le chupe
la verga hasta dejársela limpia hasta la ultima gota al
ver como lanzaba tan suculentos chorros de semen segui
mamando ese hermoso "monstruo" sexual para
comer los residuos de su esperma que aun le succione de los
conductos internos de su hermosa verga.


Una vez terminada esa sensual experiencia él se guardó
su ricura y yo procedí a subirme las pantimedias de malla
y arreglarme el vestido y antes de salir me beso en la boca
y acarició mis nalgas haciéndome prometer que al día
siguiente llevaría liguero y medias ya que deseaba verme
vistiendo con esa pieza de lencería, al salir a la recepción
me llevé tremenda sorpresa ya estaba ahí mi esposo que
había pasado por mí como casi a diario lo hacia, notó
mi sorpresa y nerviosismo, al preguntarme le mentí diciéndole
que me habían llamado la atención por un pequeño error
que había cometido con unos papeles, pero la verdad me
sentía culpable del "pecado" que acababa
de cometer, aun tenia en mi boca el sabor del esperma de mi
jefe y mi vagina aun estaba muy mojada de mis mieles vaginales,
salimos apresuradamente y al abordar el vehículo le mostré
mi vagina a través de las pantimedias y para que recordara
que no me había puesto pantaletas ese día, esto con el
fin de excitarlo, la idea era mamarle la verga lo antes posibles
ya que temía que pudiera percibir el olor o sabor de la leche
de mi jefe al besarnos, en cuanto estuvimos dentro de la
camioneta me subí el vestido hasta la cintura como lo hacíamos
comúnmente y mi mano se apoderó de su verga frotándole,
le dije que desde el amanecer estaba cachonda y quería
que me cogiera, mientras conducía le saqué la verga e
inclinándome le empecé a mamar para calmar mi nerviosismo,
ahora si percibía algún olor o sabor podría decirle
que era de su propio pene, se puede decir que en un lapso de
10 minuto había tenido entre mis labios dos exquisitas
vergas diferentes.


El resto del día solo estuve pensando en aquella descomunal
y sabrosa verga que tenia mi jefe poniéndome cachonda
solo de recordarla metida en mi boca y eyaculando entre
mis labios. Mi esposo me comunicó que por la mañana saldría
a trabajar a la ciudad de Puebla pero que volvería ese mismo
día en las primeras horas de la tarde por lo que no pasaría
por mí al trabajo, tan solo de escuchar eso me puso caliente,
tendría la tarde libre par poder coger con mi jefe si me
lo pidiera, deseaba sentir ese delicioso "monstruo
de placer" dentro de mi candente cuerpo, quería
saber si ese descomunal vergón me cabría por mi diminuto
culito y cuanto de esa ricura podría entrar a mi intestino.









A la mañana siguiente mi esposo se fue temprano, yo llena
de excitación elegí la ropa que llevaría para agradar
a mi jefe, en principio pense en una super minifalda, pero
la idea era llevar liguero y medias por lo que debería llevar
un vestido no tan corto y un tanto amplio para que no se evidenciara
tanto el liguero, así que me puse un coordinado de brassiere,
pantaletitas tipo tanga y liguero todo transparente en
color rojo, encima un vestido blanco que me llegaba unos
centímetros arriba de la rodilla y zapatillas de color
blanco de altísimos tacones, desde que me estaba vistiendo
ya me sentía cachonda pensando en el gran vergón de mi
jefe, durante el trayecto de mi casa al trabajo ya tenia
las pantaletitas húmedas imaginando ese dulce "monstruo
sexual" del licenciado y esperaba cuando menos tenerlo
entre mis labios y si se podía ambicionaba sentirla en
mis adentros ya fuera en mi vagina o en mi colita.








Llegué al trabajo y una hora después llegó mi jefe, en
cuanto lo vi me puse aun más cachonda de lo que ya estaba,
al levantarme a abrirle la puerta me dijo que pasara a su
oficina, en cuanto se cerró la puerta de su despacho me
abrazó por la cintura y nuestros labios se unieron en un
largo y apasionado beso en el que compartíamos nuestras
lenguas y la saliva que chupábamos uno al otro, sus manos
fueron de inmediato a mis nalgas acariciándolas con dulzura,
sin preámbulo mi mano se apodero de su "terrible
animal de placer", pronto sus manos ya habían levantado
mi vestido para acariciar mis muslos y nalgas en directo,
me felicito por haber cumplido con la promesa de llevar
liguero y medias y me pidió que me levantara el vestido
y modelara mi cuerpo para que él pudiera admirarme en liguero,
así lo hice por algunos minutos y sin esperar nada mas se
acercó a mí y empezó a bajarme las pantaletitas ante
mi complacencia dejándomelas hasta las rodillas.








Mi jefe ya se había sacado su tremenda verga mientras me
veía modelar en liguero, así que mientras él a dos manos
me acariciaba las nalgas y la velluda panocha yo le frotaba
su hermosura sexual, acto seguido se sentó en el sillón
y me empinó en el escritorio para besuquearme las nalgas
y mi culito en tanto me introducía dos de sus dedos en la
vagina dedeandome de lo mas rico, sin quitar su cara de entre
mis nalgotas me quitó por completo las pantaletitas,
no supe donde las puso, de momento era lo que menos me interesaba,
llegó mi turno y poniéndome en cuclillas tomé su enorme
pito con ambas manos y sin mas le empecé a chupar la cabeza
metiendo lo mas que podía de su tronco en mi boca, descansaba
un poco lengüeteando la verga a todo lo largo y en forma
especial sus formidables güevotes para nuevamente meterla
entre mis labios mamándosela al tiempo que con una mano
le frotaba el tronco de su tolete y con la otra le acariciaba
esos deliciosos güevotes de toro en brama, en lo mas sabroso
de la cachondeaba fuimos interrumpidos por una llamada
telefónica de su superior inmediato que le requería
en su despacho, quedamos en reanudar la escena mas tarde,
le pedí mis tanguitas y el sonriente me dijo que permaneciera
sin pantaletas hasta que él volviera ya que le parecía
muy cachondo que yo estuviera esperándolo sin pantaletas.









Pasaron cerca de dos horas para que regresara, para entonces
ya había algunas gentes esperándolo para ser recibidos
en audiencia, cuando llegó me vi obligada a entrar para
pasarle las tarjetas de audiencia, pero lo primero que
hizo fue meter su mano bajo mi vestido para acariciarme
las nalgas y la vellosidad de mi panocha mostrándome la
dureza de su enormidad viril, me instruyó para que fueran
entrando los solicitantes, antes de salir me pidió que
le dejara besar mi culo, lo que acepté gustosa pero le pedí
como compensación que me dejara darle unos chupetes en
su verga sabrosa y así lo hicimos. A cada persona que salía
de audiencia yo entraba para entregarle la tarjeta con
los datos del individuo siguiente y en cada ocasión repetíamos
la "operación cachondeo" besuqueándonos
mutuamente las partes intimas, constantemente tenia
que limpiar mi vagina que no cesaba de producir y expulsar
los jugos de mi lujuria.








Ya eran casi las 2 de la tarde cuando salió el último de
los solicitantes, a los diez minutos sonó mi extensión
telefónica y era el licenciado quien me pedía que fuera
a su despacho haciéndome la candente advertencia de que
no saldría hasta terminar nuestro "trabajo",
entré sumamente excitada y dispuesta a "todo",
él ya me esperaba de pie con su hermosa verga y sus suculentos
güevos fuera del pantalón, me abrazó y nos besamos con
pasión desmedida, esperaba sentir sus manos en mis nalgas
pero grande fue mi sorpresa cuando posó sus manos en mi
espalda y empezó a bajarme el cierre del vestido, pensé
en evitarlo pero estaba tan cachonda que no dije ni hice
nada permitiendo que me despojara del vestido dejandome
solo con el brassiere y el liguero con las medias, por supuesto
con las zapatillas puestas, sus manos recorrían todo
mi cuerpo, yo encantada le frotaba su enorme lindura erecta,
con gran habilidad con una sola mano me soltó el brassiere
dejándolo caer a la alfombra y dedicándole suculentas
mamadas a mis chichitas, me recostó en el escritorio y
empezó a besar y chupar todo mi ardiente cuerpecito por
momentos por el frente y en otros por detrás, al tiempo
que cuando la póse lo permitía me metía su vergón en
la boca para que se la mamara tomando con mi lengua las grandes
gotas del cristalino y espeso lubricante natural que le
brotaba de la punta de su glande o bien le lamiera sus encantadores
güevotes.








Aun recostada se colocó frente a mí separándome por
completo las piernas, se bajo el pantalón hasta las rodillas,
con su impresionante macana de placer golpeaba levemente
mi vagina y la frotaba contra mi abundante vello pubico
como anunciándome que me iba a penetrar, levante lentamente
las piernas invitándolo a que me cogiera, enseguida colocó
su "monstruosa delicia" entre los labios de
mi vagina y poco a poquito fue empujando su colosal tranca,
sería la mas grande que me hubiera penetrado, aunque la
gran cantidad de mis flujos íntimos ayudaban como lubricante
sentía que aquel descomunal vergón me partiría en dos,
fui sintiendo como me iba entrando la formidable cabeza
de su tremendo tolete, por fin entró en los labios interiores
de mi raja sexual, yo movía mi cadera para aminorar el agradable
dolor que me producía y facilitar la entrada del tronco
que a cada centímetro me dolía un poco mas ya que a medida
que iba entrando se hacia mas gruesa su gigantesca verga.









Entre apagados sollozos y gemidos de placer y un poco de
sabroso dolor sentí por fin que la cabezota de su sensacional
pitote tocaba la pared interna de mi matriz, la tenia hasta
el fondo de mi cabidad intima y aun le quedaban fuera algunos
centímetros de su "dulce monstruosidad",
el bombeo empezó a tomar velocidad y a cada embestida la
cabeza de su hermosura chocaba con el fondo de mi matriz
y sus preciosos güevos se columpiaban golpeando mis nalgas,
en unos cuantos minutos mi primer orgasmo llegó facilitando
aun más la cogida ya que mis flujos vaginales lubricaban
mejor mi raja ayudando a su rico vergón a entrar y salir
de mi sexo, ahora lo sacaba en su totalidad para encajármelo
nuevamente de un solo golpe dándome una sabrosa "verguisa",
los ayes de placer de ambos se combinaban de manera apagada
para evitar que nos fueran a oír del exterior del despacho
y con voz muy baja le repetía que me cogiera mas, que me diera
mas de su divina verga, muy pronto para mi costumbre me llegó
el segundo orgasmo, su suculenta macana estaba totalmente
bañada con el néctar de mi sexo.








Ante el temor de que fuera a llenar de leche mi vagina, en
una de las veces que me sacaba su deliciosa verga subí un
poco mas las piernas y con ambas manos me abrí las nalgas
a la altura de mi "chiquito" haciéndole una
muda invitación a que me penetrara por mi culito, él dudo
un poco de esa velada invitación tal vez pensando que seria
imposible que su monstruosa lindura cupiera en mi apretado
culo, con voz muy baja murmure "Enculeme licenciado",
no sé si escucho pero llevó la terrible cabeza de su enormidad
hacia mi colita chocándola con mi ano, introdujo dos de
sus dedos en mi vagina mojándolos de mi fluido para después
introducirlos en mi culo tratando de lubricar mi ano y recto,
me dedeo un rato el culo distensando el músculo anal y cuando
creyó conveniente metió su vergón por última vez en
mi vagina para mojarla y enseguida lo dirigió a mi culito
haciendo contacto con él, empezó a hacer una leve presión
intentando meterme su cosota en mi "chiquito",
luego de algunos intentos su glande se fue introduciendo
poco a poquito en mi ano ante un fuerte pero excitante dolor,
sentía como cada milímetro de su hermosa monstruosidad
iba penetrando mi linda colita, por fin rebaso mi ano y fue
llenando mi recto con su impresionante vergón, rebaso
mi recto y fue alojándose en mi intestino, yo ya sentía
su hermosura hasta el estomago, pero mi mano me indicaba
que apenas tenia dentro la mitad de su verga, movía mi cadera
para distraer el dolor y facilitar la penetración, él
me daba un pequeño respiro quedándose por momentos inmóvil,
para reiniciar el enculamiento.








Tal vez creyó que eso sería todo lo que me entraría de
su formidable verga en mi culito y empezó lentamente el
clásico movimiento de mete y saca, pero a cada embestida
me entraba un poquito mas de verga y a medida que aceleraba
el movimiento y yo movía mas mi cadera mas verga comía
mi culito, yo le animaba con frases cachondas relativas
a que me la metiera toda, que me sentía feliz de estar enculada
por una verga tan hermosa e inmensa, mi jefe sin dejar de
moverse de atrás hacia delante se inclinó y mientras
me enculaba me chupaba mis chichitas una y otra alternadamente,
sus embestidas era cada vez mas profundas y rápidas de
tal manera que en un momento sus güevotes ya chocaban con
mis nalgas, tenia dentro de mí toda su enorme y hermosa
verga, como comenté antes no era la primera vez que estaba
desnuda entre esas cuatro paredes, ni mi cuerpo desnudo
sobre aquel escritorio, ni tampoco enculada, ya que con
anterioridad, durante mi soltería, había tenido sexo
con algunos de mis jefes en esa misma oficina, tan solo era
la verga más grande que ha entrado en mi culito y la primera
vez estando ya casada.








Los embates de su macana se hicieron inmisericordes y su
enormidad entraba y salía de mi culo casi por completo,
me horrorizaba imaginar como se me abriría el culo como
nunca en mi vida sexual, un tercer orgasmo no se hizo esperar
y me vine muy complacida, mi jefe me advirtió que estaba
por eyacular, a petición mía lo haría dentro de mi culito,
un par de minutos después sus gemidos me indicaban su eyaculación,
sentí claramente como su hermoso vergón inundaba mi
culo con aquel caudal de semen que arrojaba dentro de mí,
una vez que había terminado de venirse me saco su ricura
de mi colita y sentí el gran hueco en que se había convertido
mi antes apretado culito y lo apreté tratando de que recuperara
su forma, al ver su aun erecto plátano macho me incline
para chupárselo y comer el semen que aun le goteaba y succionarle
los residuos que se encontraban en los conductos interiores,
saboreando golosa su emulsión.








Hasta ese momento nos dimos cuenta de la hora que era, ya
había pasado la hora de salida, me apresuré a ponerme
el brassiere mientras él se subía el pantalón, me arregle
el liguero y las medias, le pedí mis pantaletitas que saco
de la bolsa de su pantalón donde la había traído todo
el tiempo, él mismo me las puso y me ayudo a ponerme el vestido,
nos despedimos con un gran beso en la boca y salí de su oficina.
Tomé mi bolso y me apresure a salir del edificio.


Tomé el Metro, en el trayecto sentí como de mi culito me
empezaba a gotear el esperma de mi jefe, pues como todos
saben el semen puede ser muy espeso pero unos minutos después
se licúa y se vuelve agua pegajosa, pues esa aguita pegajosa
empezaba a salir de mi colita adolorida pero satisfecha,
pronto mis calzoncitos estaban empapados y el esperma
licuado empezaba a escurrir por mi entrepierna revuelto
con mis propios jugos vaginales que no me limpié por salir
lo mas pronto posible del edificio, el trayecto a mi casa
se hizo eterno, ya sentía como los líquidos del placer
mojaban el encaje en que remataban las medias que portaba
y amenazaban con mojar la media y las gentes me podrían
ver como escurría de esperma, por fin llegué a la estación
donde bajaría, el flujo que salía de mi ano ya llegaba
a mis rodillas, ya estaba a la vista de todos, mi miedo era
que mi esposo ya estuviera en casa y no tendría que decirle,
tal vez lo único y difícil de creer era que me había ganado
"la pis", aun tenia que caminar tres cuadras
para llegar a casa y el semen seguía bajando por entre mis
piernas.








Por fin llegue a casa y al subir la escalera el esperma ya
llegaba a mis zapatillas, abrí temerosa la puerta y comprobé
que mi esposo aun no llegaba, lo que me devolvió el alma
al cuerpo, bote mi bolso y velozmente me quite el vestido
y el brassiere al igual que las zapatillas y el liguero y
me metí a bañar con las pantaletas y las medias puestas
para lavarlas, previamente expulse la totalidad del abundantisimo
esperma de mi jefe y ahora amante.








Apenas había salido de la ducha cuando llegó mi esposo
y me encontró solo envuelta en la toalla, misma que deje
caer en cuanto le vi quedando desnudita ante él y pidiéndole
que me cogiera en ese momento, mi marido como de costumbre
me complació dándome una suculenta cogida por todos
lados, y aun cuando me dolía el culo, le pedía que me enculara
mas y mas.


llegando la noche nuevamente vino a mi mente la preciosa
verga de mi jefe y los hermosos güevotes que tiene lo que
me excitó sobremanera e inconscientemente empecé a
pensar durante la noche como me vestiría al día siguiente
para agradar a mi jefe y amante.


Por la mañana decidí que ya qué a mi jefe le gustaba tanto
verme desnudita, le complacería poniéndome un vestido
de mezclilla azul tipo chanel que me llega a media espinilla
y se abotona por el frente con una decena de botones, no llevaría
medias de ningún tipo, por mi marido no podría salir de
la casa sin pantaletas ni brassiere, así que me pondría
un coordinado beige transparente, pero al llegar a la oficina
entraría al baño para quitarme las pantaletitas y el
brassiere, esperando a mi jefe y amante encueradita bajo
el vestido, complementaria con una zandalias destalonadas
y a mi esposo le diría que me vestiría así por el calor
que hacia por esos días.








Llegando a la oficina enseguida me dirigí al baño despojándome
de mi ropa intima, aun no llegaba mi jefe y ya tenia la vagina
un tanto húmeda pensando en lo que esa mañana podría
suceder, mi idea para ese día era, pasara lo que pasara,
comerle todo el semen a mi amante, era un verdadero reto
poder tragar ese cumulo de esperma que mi jefe era capaz
de arrojar en su eyaculación, sin desperdiciar una sola
gota de ese delicioso manjar erótico.








Por fin llegó, solo nos saludamos con la mirada y una sonrisa
coqueta y provocativa, tal vez a primera vista le pareció
poco atractivo mi vestuario, pero le tenia reservada una
exquisita sorpresa o cuando menos eso esperaba yo, llena
de lujuria por mamar ese enorme plátano macho que tiene
mi jefe y amante por verga.


Pasaron algunos minutos antes de que a través de la extensión
telefónica me indicara que pasara a su oficina, antes
de levantarme de mi lugar desabroche el botón superior
y los dos últimos de mi vestido, me levanté un tanto nerviosa
a pesar de lo que ya habíamos vivido, en cuanto se abrió
la puerta de su oficina desabroche el segundo botón de
arriba dejándome ver la curvatura de mis senos, al entrar
mi jefe ya me esperaba de pie y enseguida me abrazó por la
cintura y yo a él por el cuello besándonos en la boca apasionadamente,
como ya se había hecho costumbre sus manos se posaron en
mis nalgas acariciándolas suave y lentamente, tal vez
buscando el contorno de mis pantaletas para adivinar como
eran, no encontró nada y me preguntó de que color y estilo
era mi ropa interior.


Por toda respuesta me di media vuelta y camine unos cuantos
pasos al tiempo que velozmente me desabotonaba por completo
el vestido, hecho lo cual me di vuelta abriendo por completo
el vestido y dejándolo caer a la alfombra quedando ante
él solo cubierta con la cadenilla que llevo en el tobillo
izquierdo y el corazoncito con el nombre de mi marido impreso
que pende de mi ombligo, así como las zandalias que calzaba,
se quedó sorprendido de verme totalmente encueradita,
posé para él dando algunos pasos y vueltas para que pudiera
admirar mi cuerpo totalmente desnudo en todos los ángulos,
mi jefe solo me miraba y hacia exclamaciones ponderando
mi cuerpo en especial mis nalgas y la abundante vellosidad
que cubre mi panocha, mientras simultáneamente se sacaba
su hermosura totalmente erecta como a mí me gusta ver su
ricura, me acerqué lentamente a él abrazándonos nuevamente,
coloque su enormidad entre mis piernas aprisionándola
entre ellas y mi vagina, su linda macana asomaba su glande
por abajo de mis nalgas y se humedecía del licor vaginal
que de mi raja brotaba mientras nos besábamos como desesperados
chupándonos mutuamente nuestras lenguas.








El licenciado me chupaba las tetas y acariciaba la parte
alta de mis muslos, nalgas y espalda, me hizo girar y coloco
su tolete entre mis piernas y nalgas, con una mano frotaba
mis chichitas y con la otra mi vellosidad, yo movía mi cadera
tratando de masturbarle su enormidad y con una de mis manos
le sobaba la cabeza de su lindura sexual que salía por debajo
de mi pelambre pubico, no pude aguantar mas y deshaciendo
la pose giré al tiempo que me agachaba para colmar de besos
su verga que se encontraba llena de mi secreción íntima,
le lamí todo mi liquido vaginal llenando de sonoros besos
la bella bolsa que guardaban sus estupendos güevotes,
sin mas metí la cabeza de su rico pene en mi boca mamándoselo
con lujuria desmedida metiendo una buena porción de verga
hasta llegar a mi garganta, mientras le masturbaba el gran
trozo del tronco de su vergón que quedaba fuera de mi boca
y con la otra mano le acariciaba sus lindos güevotes, así
duramos varios minutos, aun era temprano para que se viniera
en mi boca, había que prolongar ese delicioso placer,
así que me puse de pie y me coloque el vestido abotonándolo
él mismo, luego le di otros besitos en su poderoso órgano
viril y traté de guardárselo dentro del pantalón sin
lograrlo por la tremenda erección que tenia su suculento
tolete, así que salí de la oficina, sentía que me temblaba
todo el cuerpo por la extraordinaria excitación que tenia.









Ese día, todas las veces que entraba a su oficina hacia
la misma operación de quitarme el vestido para quedar
encueradita ante él, quien me chupaba las nalgas y mi culito,
las tetas, mi vagina, los vellos de mi panocha, etc., haciendo
amagos de quererme coger y yo a él le mamaba la verga, lamía
y besaba sus adorables güevotes, lo hicimos no menos de
15 veces durante el día, creo que me la pase mas tiempo encuerada
que con el vestido puesto.








Se acercaba la hora de salida, sería mi última entrada
en el día de hecho entre sin motivo, el único motivo sería
buscar su eyaculación en mi boca para saborear y tragar
la mayor cantidad de semen que me fuera posible. Como lo
había estado haciendo durante la mañana, al entrar me
quite el vestido y él se sacó su monumental verga procediendo
a hacernos el sexo oral, besó y lamió cada centímetro
de mi ardiente cuerpecito en especial las zonas erógenas
de la mujer, incluso tirados sobre la alfombra hicimos
el 69 montándome sobre él, no pudimos resistir el deseo
de coger, aunque originalmente solo sería sexo oral,
me puso empinada sobre el escritorio y me penetró por la
vagina bombeando innumerables veces mientras me frotaba
el clítoris y las chiches, llevándome a dos sensacionales
orgasmos con esa estupenda verga de campeonato, excluimos
por ese día el sexo anal ya que mi culito aun me dolía de
la gran enculada que me había dado el día anterior y la
que me dio mi esposo ese mismo día por la tarde, por fin me
indico que estaba a punto de eyacular, me voltee poniéndome
en cuclillas frente a él metiendo entre mis labios su estupenda
macana, con una mano frotaba el tronco de su vergón que
no cabia en mi boca y con la otra acariciaba sus exquisitos
güevotes, dos o tres minutos después un chorrito de liquido
seminal que hace las veces de lubricante natural u orgánico
me indicó que tras él venia la descarga de esperma, por
lo que acelere los chupetes en la deliciosa cabeza de su
soberbia verga así como las caricias en sus hermosos güevos.









Como lo esperaba en fracción de segundos mi campanilla
recibió un leve golpe del primer chorro del esperma que
lanzaba su descomunal pene, mi boca se llenó de semen y
sin tener tiempo de saborearlo lo tragué ya que el segundo
y subsecuentes descargas de leche llenaban constantemente
mi boca por lo que me pasaba los buches de licor seminal tratando
de ganarle a la siguiente descarga, no sé cuantas veces
lo repitió y yo lo tragué, en las últimas porciones menos
intensas ya tuve oportunidad de saborearlo frotando mi
lengua contra el paladar, seguí chupando su ricura hasta
sacarle la última gota de leche sin desperdiciar ni un
mililitro de tan exquisito néctar, excepto por alguna
pequeña porción que escurría por la comisura de mis
labios que recogí con la lengua una vez que saque su hermosura
de entre mis labios y aún con mi lengua llena de su esperma
le lamí sus apetitosos güevotes ahora vacíos de su sabrosa
crema viril.








Nunca antes había comido tanto semen en una sola excreción,
era inevitable la comparación con la leche de mi esposo,
aunque el esperma le sabe igual a todos los hombres, se me
figuraba que el de mi marido es más sabroso, pero el de mi
jefe es muchisimo más abundante y por supuesto agradable
a mi paladar, mi récord, cuando era soltera, es haber tragado
tres diferentes espermas en un solo día, igual que haber
sido cogida por tres diferentes galanes de manera individual
en un solo día.








Cuando termine de mamarle su delicia me puse de pie y culminamos
besándonos en la boca, me puse el vestido y fui al baño
para ponerme el brassiere y las pantaletitas que desde
temprano había dejado ahí en una bolsa plástica, al
salir a la recepción mi esposo ya estaba esperándome,
como en días anteriores me puse un poco nerviosa ante la
posibilidad de que fuera a olfatearme a semen, pero eso
no sucedió, al igual que en las veces anteriores, durante
el traslado a casa, me desabroché el vestido hasta la cintura
y me quité las pantaletas que colgué en el espejo retrovisor,
mi marido me fue acariciando la vagina y el culito mientras
yo le iba mamando la verga para disimular cualquier olor
o sabor a esperma y llegando a casa me dio una espectacular
cogida por todos mis orificios y frotando su verga en diferentes
partes de mi cuerpo, tal como estabamos acostumbrados
a hacerlo diariamente y por supuesto tragué su rica leche.









Esta condición de ser la amante de mi jefe ya tiene aproximadamente
8 meses, en los cuales se ha hecho común que ande sin pantaletas
en la oficina, al salir de mi casa llevo ropa interior pero
cuando llega mi jefe se encarga de quitármela guardándola
en algún cajón de su escritorio o bien en los bolsillos
de su saco o pantalón y así permanezco durante todo el
turno laboral, por lo que he incrementado el uso de liguero
o pantiligueros. Una o dos veces por semana llevo ropa adecuada
para poder quitármela y ponérmela rápidamente y cada
que entro a su oficina quedo totalmente desnudita solo
conservando puestas las zapatillas de tacón alto y "cubriendo"
mi cuerpo con la cadenilla que porto en el tobillo izquierdo
y el arete en forma de corazón que pende de mi ombligo. Diariamente
cuando menos tenemos sexo oral, él besando y chupando
todo mi cuerpo, en especial mis nalgas, culito y panocha
y yo lo hago en su descomunal pero riquisimo vergón y güevos,
por supuesto a diario saboreo y trago su sabroso esperma.









No solo me coge y encula en la oficina, que por cierto es de
lo más excitante correr el riesgo de ser descubiertos
por algún compañero de trabajo, sino que cuando mi esposo
sale de viaje acudimos a algún hotel para disfrutar de
nuestros cuerpos, ahí podemos dar rienda suelta a nuestras
pasiones, los gritos y gemidos de placer son al natural
y no apagados como lo tenemos que hacer en la oficina, incluso
hemos cogido en fin de semana cuando no esta mi esposo y su
esposa no se encuentra, solo le llamo a su celular y le pido
que pase por mi a alguna estación del metro para que me lleve
a coger y disfrutar de su hermosura eréctil y sus sabrosos
güevotes para culminar tragando su exquisito esperma
o bien recibirlo en alguna parte de mi cuerpo ya que en ocasiones
prefiero que se venga sobre mi rostro o mis nalgas o mis chiches
o mi vellosidad, etc., para sentirme literalmente bañada
en semen, en fin que lo hacemos con mas libertad de gozar
nuestra sexualidad, en esos momentos me gustaría tener
a la mano una cámara fotográfica para captarme bañada
en esperma, pero no lo hago por que seria muy temerario de
mi parte conservar esas fotografías que en un momento
desafortunado pudieran ser vistas por mi esposo y vaya
problema en que estaría, pues aunque mi marido me ha tomado
cientos de fotos desnuda desde que éramos novios y hasta
la fecha, también videos, es obvio que reconocería las
que no fueran tomadas por él y tampoco quisiera que las
conservara mi jefe y ahora amante por no correr ningún
riesgo al respecto.








No sé cuanto podrá durar esta excitante experiencia
postmatrimonial pues ha empezado a circular el rumor de
que en breve habrá cambios en la dependencia en la que laboro
y entre las sustituciones que se manejan está la del líder
del grupo de trabajo en el que participa mi jefe y en consecuencia
esta incluido en las personas que deberán dejar el cargo,
pero en tanto no suceda este relevo seguiré disfrutando
de las maravillosas enculadas que recibo con el suculento
vergón de mi jefe y amante.

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excelente...

2/7/2012

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wow q rico! genial

2/10/2012

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eres realmente explicita en tu relato...me encanta y sigue
disfrutando mientras puedas.

2/15/2012

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Exelente , te volaste la barda corazon ......





2/21/2012

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APARTE DE TENER UN BONITO CUERPO Q EXITANE ES TU RELATO....
SIGUE ASI..SALUDOS Y BESOS.

2/25/2012

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Muchas de las palabras que utilizasste se usan en guatemala
y desde aca te envio un saludo muy grande y que buena historia
y se nota que eres bien hot igual que yo jajaja un beso

2/29/2012

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simplemente excelente historia en verdad me puso a mil
y envidio allic.jajajaja algun dia

3/6/2012

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Excelente relato eres muy ardiente y el leer como se la mamas
a el me gustaria que me lo hicieras a mi. bien por tu jefe que
tiene tremenda mujer todos los dias, y se tremendos agasajos

3/10/2012

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EXCELENTE RELATO ES MUY BUENO OJALA Y YO TE TUBIERA DE SECRETARIA
MMM

3/16/2012

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me encanto la historia en todo momento me mantuvo con el
pene erecto estuve casi casi tentado a bajar mi cierre frotar mi pene
e imaginando todo el relato para que asi fuera mas rica mi
mansturbacion pero me aguante para que algun dia te la pueda enseñar y
recordando esta linda historia y disfrutar contigo del
cybersex.

3/19/2012

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Que rico me moje en varias ocaciones imaginando esa
gran verga dentro, el relato es muy vivido y aun ando en busca
de una tranca asi de grande y deliciosa como describes tu
que envidia de la buena...

4/4/2012