Los mejores del mundo (episodio de Smallville)  

rm_duckoy 42M
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1/17/2006 1:28 pm

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3/9/2006 4:31 am

Los mejores del mundo (episodio de Smallville)


LOS MEJORES DEL MUNDO

NOTA: El título de este relato hace referencia a World’s Finest, una serie de comics que recogía aventuras de Superman y Batman juntos. El capítulo está situado al inicio de la tercera temporada, cuando Jonathan ya ha hecho volver a Clark a Smallville, y se presupone que Clark y Lana se reconcilian durante un tiempo, pues en el relato son novios.

Un día cualquiera en Smallville, Lana Lang estaba en su café, el Talon, limpiando unos vasos. En esos momentos, había mucha gente en el café; sin embargo, la persona que más interés despertaba en la joven Lana era el chico que estaba sentado en la barra, Clark Kent. Clark se había convertido en su mejor amigo desde que se empezaron a conocer mejor... y en algo más. Ahora, Clark le hablaba, aunque Lana no podía ver su cara. Estaba de espaldas a él, concentrada en limpiar los vasos, aunque también le escuchaba.
Unos segundos antes, Lana había oído abrirse la puerta del Talon. Se disponía a darse la vuelta para atender a los nuevos clientes cuando una voz suave pronunció dos palabras:

- Hola, Lana.

Lana se giró sorprendida. Vio delante de ella a un joven alto, moreno y tan fornido como Clark. Llevaba un traje negro bien cortado, que no coincidía para nada con lo que se esperaría que llevase alguien de su edad, y el pelo corto. Al principio, Lana le miró con la extrañeza reflejada en su cara, pero luego, al reconocerle, su expresión cambió; abrió los ojos de par en par y una amplia sonrisa iluminó su cara.

- ¡Bruce!. Hola, bienvenido.- Lana salió por la portilla de la barra y abrazó al recién llegado.- ¿Qué haces tan lejos de tu casa, aquí en Smallville?.

- He venido por negocios- respondió Bruce-, además de a saludar a una vieja amiga.

- Ya veo.- replicó Lana- ¡Oh, que descortés soy!. Bruce Wayne, este es Clark Kent, mi novio.- Señaló a Clark, quien no había abierto la boca desde que Bruce había entrado por la puerta.

- Hola, Clark.- Dijo Bruce, extendiendo la mano.

- Hola, Bruce.- Clark le estrechó la mano. Por un momento, sintió el impulso de aplastarla con su superfuerza, pero se contuvo. Había visto el brillo en los ojos de Lana al mirar a Wayne. Le había costado mucho llegar a tener una relación con Lana, y no estaba dispuesto a que un recién llegado al pueblo se la quitase.- ¿Cuáles son exáctamente esos negocios que tienes aquí?.

Lana extendió un vaso cubierto de espuma a Bruce.

- Invita la casa.- dijo.

- Gracias.- Bruce cogió el vaso y tomó un sorbo.- Aranceles comerciales con la corporación Luthor, Clark.- respondió Bruce a su interlocutor- Pero no quiero aburriros con eso. Bueno, Lana, veo que has prosperado.- dijo, mirando a su alrededor- Claro que hace un montón de años que no te veía.

- Es cierto. Bruce y yo nos conocimos hace años, cuando fui a Gotham a un torneo hípico.- Aclaró mirando a Clark- Alfred, su mayordomo y tutor, nos invitó a su mansión a tía Nell y a mí. Si ya es una casa enorme... ¡imagínate a los ojos de una niña de ocho años!.

- Gotham.- Clark silbó- Eso está muy lejos. ¿Por qué has venido personalmente desde allí?. Pensaba que los empresarios enviábais a vuestros empleados para que resolviesen esas cosas.

- Me gusta hacer las cosas por mí mismo; además, quería ver a Lana. El hecho de que dos personas a quienes la vida ha marcado de esta forma se conozcan es una ironía que no puedo pasar por alto.

- ¿Qué quieres decir?.- Clark se arrepintió inmediatamente de haber hecho esa pregunta, pues presintió que la respuesta no iba a gustarle.

- Bruce perdió a sus padres a los ocho años,- explicó Lana- igual que yo. Así que, como puedes ver, el destino nos ha unido en la desgracia.

Bruce miró su reloj y apuró el café de un trago.

- Bueno, me temo que tengo que irme ya. Siento no poder quedarme más tiempo, Lana, pero mis deberes me reclaman. Espero veros más tarde, chicos.

- Hasta luego, Bruce.- dijo Lana.

- Adios, Bruce.- dijo Clark.- Nunca me habías hablado de él, Lana.- comentó a la chica cuando el millonario se hubo marchado.

- Apenas si me acordaba de él. Hacía muchos años que no nos veíamos. ¡Clark, no te pongas celoso, me recuerdas a Whitney!.- cuando pronunció este nombre, a Lana se le ensombreció el rostro. Clark pensó en decirle algo, pero se contuvo. A los diez segundos, Lana había recuperado su expresión alegre de costumbre- No te preocupes, es solamente un amigo con quien comparto una parte de mi destino. Además, creo que él y tú tenéis muchas cosas en común.

- Vale, tienes razón, lo siento. Trataré de ser más amable la próxima vez que nos veamos. Por cierto, ¿qué son esas cosas que tenemos en común?.

- Una nobleza interior... pero mientras que la tuya resplandece como la armadura de un caballero, la suya parece envuelta en un manto de sombras.

- Quizá por lo que le pasó a sus padres.

- Sí, seguramente.- dijo Lana pensativa.

Clark miró el reloj.

- Tengo que ayudar a mi padre a meter las pacas de heno en el granero. Nos vemos luego.- Alargó su mano para acariciar la cara de Lana. Al sentir el reconfortante calor de su mano, la muchacha inclinó la cabeza y sonrió.

- Hasta luego, Clark.

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Lex Luthor se estiró en su asiento y reprimió un bostezo. Las reuniones del consejo de administración siempre se prolongaban demasiado para su gusto, pero aquella había sido especialmente tediosa... no, había sido aburrida. El joven millonario se levantó de su poltrona de presidente en el piso superior de la fábrica de fertilizantes de Smallville (la "fábrica de mierda", como él mismo la llamaba cuando llegó al pueblo" ) y bajó las escaleras metálicas para dirigirse a la salida.
Al pie de la escalera le esperaba un hombre. Lex le observó mientras bajaba. No le conocía, pero su bata blanca indicaba que era un científico de la fábrica y no un simple obrero. Era un hombre pequeño y feo, con el pelo negro casi pegado a la cabeza, los ojos pequeños y brillantes y una expresión de estupidez en su rostro cetrino. Lex se paró y observó al científico.

- Hola, señor Luthor.

- Hola.- Respondió Lex. Supuso que era alguien "agradecido" por haber conseguido un trabajo en aquel lugar- Creo que no tengo el gusto.

- Me llamo Payne. Preston Payne.- Extendió la mano hacia Lex, que se la estrechó- Quería hablarle de un pequeño proyecto que tengo.

- Dígame.

- Verá, he descubierto que ciertos elementos en el barro pueden acelerar las reacciones químicas del fertilizante, haciendo así que este se vuelva más activo. Con la mitad del producto que vendemos actualmente, podemos conseguir los mismos resultados.

- Fascinante.- Dijo Lex- Oiga, señor Payne, ahora no tengo mucho tiempo para atenderle. Tengo otra reunión en mi casa. Creo que lo mejor sería que hablase con mi secretaria aquí en la fábrica y le diese el dossier del proyecto. Le echaré un vistazo y ya veré si le doy luz verde.

- Si lo desea, puedo ir a su mansión después de que cierre la fábrica. Creo que debería oír mi propuesta con detalle.

- En tal caso, señor Payne, trate de redactarla con el mayor detalle posible. Tengo mucha prisa. Buenas tardes.- Dijo en tono seco y cortante.

A medida que se alejaba, Preston Payne murmuró entre dientes:

- Ya te enterarás, pomposo presumido. Todos os enteraréis.

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Clark asió una paca de heno con una sola mano, dándosela a su padre, quien la amontonó junto a las otras.

- Esto podría haberlo hecho yo solo en la mitad de tiempo.- Protestó Clark.

- Ya lo sé, hio, pero quería pasar un rato contigo. Desde que te escapaste de casa, apenas si hemos hablado. Entiendo que quieras pasar tiempo con Lana considerando todo lo que te ha costado salir con ella, pero echo de menos esas conversaciones que solíamos mantener antes.

- Vale, papá, lo siento. Oye, hablando de Lana, ha llegado un nuevo millonario a la ciudad.

- ¿Ah, sí?.

- Sí. Bruce Wayne, de Gotham.- Dijo Clark apesadumbrado.

- ¿Qué pasa, hijo?.

- ¡Lana le conoce!.- Clark estaba visiblemente irritado cuando dijo esto- Pasó a saludarla al Talon, y ella le miró de una forma. Parecía...

Jonathan levantó los brazos.

- ¡Cálmate, hijo!. No sigas hablando así. Que Lana mirase a Wayne de una forma un tanto especial no significa nada. Además, aunque tú no lo recuerdes, la muerte del doctor Thomas Wayne dió la vuelta al país. Y si Lana hubiese querido a un millonario por novio, habría intentado seducir a Lex.

Clark iba a responder cuando una voz alegre les saludó desde la puerta del granero.

- ¡Hola!. ¿Cómo están mis dos granjeros favoritos!.

Clark y Jonathan vieron acercarse a Chloe Sullivan. Instintivamente, Clark agarró la paca que llevaba con las dos manos. El cabello rubio trigueño de la muchacha brillaba bajo el sol de la tarde.

- Hola, Chloe.- Dijo Jonathan con un movimiento de cabeza.

- Hola.- Dijo Clark.- ¿Qué hace el cuarto poder en nuestra humilde morada?.

- Bueno, lo cierto es que he acabado en la Antorcha mientras tú pasabas un rato con Lana, y cuando he terminado me he dirigido hasta aquí. No sabía si te encontraría, pero veo que estás ocupado.- Chloe señaló la paca de heno.- Tengo entendido que ya has tenido un primer encuentro con el recién llegado.

- Ah, sí, Wayne.- Dijo Clark. Intentó que su voz sonase lo más neutra posible al pronunciar el apellido del joven millonario- Antes se pasó por el Talon.

- Me encantaría hacerle una entrevista.

- Si quieres una entrevista con Bruce Wayne, habla con Lana.

- ¿Qué quieres decir?.

- Lana y él se conocieron de niños. Seguro que, si ella se lo pide, Wayne te concederá la entrevista.

- ¿Detecto un matiz de celos en tu voz?.

Chloe tenía en esos momentos a Clark frente a ella. Un rayo de sol rojizo iluminó su rostro. ¡Qué guapo era!. Su cabello negro, sus ojos azul profundo... Chloe amaba a Clark en secreto, pero no quería confesárselo. Además, él ahora estaba saliendo con Lana. Pero si había aparecido alguien nuevo en el corazón de la ex animadora... bueno, quizás entonces la rubia periodista tuviera una oportunidad.

- No, qué va. Si quieres, puedes venir luego conmigo. Como cada tarde, voy a ayudar a Lana a recoger el Talon y nos quedaremos luego charlando. Pídele que te ayude con Wayne.

- No querría inmiscuirme en vuestros secretitos de enamorados.

- ¡Chloe, no seas tonta!.- Dijo Clark revolviéndole el pelo. Chloe sonrió.

- Clark y yo aún tardaremos un rato.- Dijo Jonathan- Ve a casa y pídele a Martha que te prepare algo.

- ¡Gracias, señor Kent!. Me encanta la hospitalidad de esta familia.- Chloe se encaminó hacia la casa de los Kent.

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Lex entró en su despacho; no le sorprendió ver uno de los asientos ocupado. Se aproximó a su invitado, observándole aténtamente. Bruce Wayne era un ejemplo para todos los millonarios: era presidente de las empresas Wayne desde los doce años, y las había llevado siempre con una eficacia envidiable. Lex tenía enfrente a un joven no mucho mayor que Clark, su mejor amigo en Smallville.

- Siento el retraso, señor Wayne.- Dijo, extendiéndole la mano.

- No pasa nada, señor Luthor.- Bruce Wayne le estrechó la mano- Su secretaria me dejó pasar.

- ¿Una copa?.- Dijo Lex sirviéndose un coñac.

- No quiero ser descortés, pero no bebo. Bien, señor Luthor, me gusta que las reuniones se desarrollen en un ambiente distendido, así que conozcámonos un poco. ¿Cómo ha ido hoy el día en la fábrica?.

- Horiblemente aburrido.- Dijo Lex- No sé por qué quiere el consejo de administración que acuda a todas las reuniones cuando yo apenas piso la fábrica.

- Sí, entiendo bien lo que dice.

- Bueno, prefiero no hablar del día de hoy. ¿Para qué ha venido a Smallville, señor Wayne?.

- Bien...- Bruce sacó de su cartera un informe que entregó a Lex- Por esto.

Lex leyó atentamente el informe.

- Señor Luthor, explíqueme para qué necesita una fábrica de fertilizantes perdida en un pequeño pueblo de Kansas dos mil kilos de barro proveniente de las rías de Gotham.

Lex levantó la mirada del informe, visiblemente sorprendido.

- No tengo la menor idea,- dijo a su interlocutor- pero lo averiguaré. Pero, señor Wayne, explíqueme qué tiene que ver usted en todo esto.

- Las fábricas de Empresas Wayne utilizan esos barrizales para lanzar residuos; al ser absorbidos por el fango, no causan contaminación en el río. Las tierras son de mi propiedad y, si alguien draga el río sin mi autorización y se lleva parte de mi parcela, debe pagarme tanto los derechos de obra como la tierra desplazada. No se confunda, señor Luthor, no le estoy amenazando. Entiendo que a usted esto le pilla de sorpresa. No pienso denunciarle ni emprender ninguna acción legal hasta que todo esto se haya esclarecido.

- Gracias por su confianza, señor Wayne. Conozco a muchos a los que, si mi fábrica les hubiera hecho algo así, me habrían saltado encima como buitres. Esta acción le honra, por lo que me pondré a investigar sobre estos hechos mañana por la mañana. ¿Cuánto tiempo piensa quedarse en Smallville?.

- Hasta que todo esto se aclare, no se preocupe.- Replicó Bruce- Me alojo en el hotel Smallville, el del centro de la ciudad.

- Perfecto. Señor Wayne, le prometo que sus preguntas tendrán respuesta.- Extendió la mano hacia Bruce, que la estrechó con energía.

- No lo dudo, señor Luthor. No lo dudo.

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Al día siguiente, después de las clases, Clark, Lana, Chloe y Pete Ross estaban merendando en la cafetería del instituto.

- ¿Así que has conseguido una entrevista con Wayne?.- Preguntó Clark a Chloe.

- Sí, dentro de un rato. Lana llamó esta mañana al hotel y... voilá, ya tengo cita con el nevo millonario del pueblo. Esta chica tiene recursos increíbles.- Dijo, señalando a Lana con la cabeza.

- Bueno, no es para tanto.- Dijo Lana sonrojándose- Seguro que si hubiesen sido Clark o Pete los amigos de Bruce te habrían ayudado igual. Te acompañaré y luego iré al Talon, que me pilla cerca.

Clark estuvo a punto de decir "Yo también os acompaño", pero se calló, recordando las palabras de su padre. No quería atosigar a Lana, y menos aún comportarse como un novio celoso. Por un momento, se le pasó por la cabeza la imagen de Bruce Wayne colgado del maizal como si fuese un espantapájaros; no quería dar al joven millonario el mismo trato que Whitney la había dispensado a él.

- Bien, pues nos vamos cuando quieras.

- Vale, pues vámonos. Clark,- Cuando dijo esto rodeó con sus brazos al joven- ¿podrás venir al Talon un poco más pronto hoy?. Hoy es viernes; hay que hacer inventario y llevárselo a Lex.

Clark sonrió.

- ¡Claro, cielo!.- Junto sus labios con los de la chica de ojos verdes. Chloe tuvo que disimular la expresión de tristeza que asomaba en su cara.

- Bien, hasta luego, chicos.

- ¿Detecto celos en el bueno de Clark Kent?.- Dijo Pete cuando se hubieron alejado.

- ¿Celos?. ¡Qué va!. Es que... no me gusta como mira Lana a Wayne, eso es todo.

- ¿Es que tú nunca miras a otras chicas?.

- Desde que estoy con Lana, no.

- ¡Vaya!. ¿Entre tus poderes se encuentra la castidad absoluta?. Que Lana encuentre a Bruce Wayne atractivo no significa que vaya a caer en sus brazos. Además, por lo que me contaste ayer no parece que Bruce está muy dispuesto a iniciar una relación con Lana, y creo que debes dar a tu novia un poco más de libertad.

- Ya sabes la fama de playboy que tiene. Y, además, Lana es muy inocente... pero mi padre y tú tenéis razón. No debo sospechar así de Lana, lo que pasa que... bueno, para mí tener novia es algo nuevo, y ya sabes lo que me ha costado llegar a salir con ella.

- No te preocupes. Lana no te dejará por Wayne, hombre.- Pete sonrió- En cualquier caso, te dejará por mí.

Clark agarró a su amigo por la camisa.

- Antes te trituraré.- Dijo sonriendo, y los dos amigos se levantaron y se marcharon entre bromas y risas.

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- ¿Cuánto tiempo piensas quedarte en Smallville Bruce?.- Bruce había dicho a Chloe que le tutease.

- Hasta que resuelva los asuntos que tengo en el pueblo.- Respondió el millonario. Su voz quedó grabada en el radiocassette que Chloe había puesto encima de la mesa de cristal.

Mientras Chloe hacía la entrevista al joven millonario, Lana hablaba en la cocina de la suite con un hombre mayor y algo calvo, vestido con un traje negro. Ambos estaban preparando la cena.

- Me alegra ver que se ha convertido en una jovencita muy sana, señorita Lang.

- Gracias, Alfred, pero llámame Lana, ¿vale?. Tú también has convertido a Bruce en un chico estupendo. Tenerte a su lado cuando murieron sus padres debió ser un gran apoyo... yo lo sé mejor que nadie.

- Bueno, señorit... Lana. Ya sabes que estas cosas marcan mucho. El señor Wayne tuvo que crecer muy rápido cuando murireron sus padres. Maduró muy deprisa, y eso para mi gusto no es bueno.

- Nell siempre intentó que yo continuase siendo una niña, que no madurase muy rápido.

- Sin embargo, a los dieciséis años ya tienes tu propia empresa.

- ¡Bueno, no compares el Talon con las empresas Wayne!. Además, solamente soy su propietaria en parte. Realmente, el café es propiedad de Lex Luthor.

- Ya veo. ¿Aún montas a caballo, Lana?. De pequeña te encantaba.

- Sí. Menos que antes, claro, pero he tenido la suerte de que tanto a mi novio anterior, Whitney, como al actual, Clark, les gusta montar conmigo.

- Es estupendo...

- Bueno,- dijo Chloe entrando en la cocina- la entrevista ha terminado. Cuando quieras nos vamos, chica.

- Claro. ¿Tenías algo que más que decirme, Alfred?.

- No, Lana, nada más.

- Bueno, pues espero verte pronto.- Lana dio al hombre un beso en la mejilla.

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Clark y Lana entraron en el despacho de Lex y lo encontraron vacío. Desde arriba, oyeron la voz de Lex.

- ¿Cómo está mi pareja favorita?.

El joven calvo bajó las escaleras de su biblioteca.

- ¡Aquí tienes tu presupuesto semanal, Lex!.- Dijo Lana- Gracias a Clark, que es increíble con las matemáticas.

- Estupendo, Lana.- Lex ojeó el informe- Otra semana con ganancias. Te felicito, Lana, tu administración del Talon es envidiable.

Lana sonrió ampliamente con satisfacción.

- ¿Ya te has reunido con Wayne?.- Preguntó Clark.

- Sí, esta mañana nos hemos vuelto a reunir. Le he dicho todo lo que he averiguado, y...

- ¿Qué es eso?.- Preguntó Lana, señalando una luz roja que parpadeaba en la mesa de Lex.

- ¡La alarma de la fábrica!. Un momento, chicos.- Lex se puso a tocar unos botones.

Clark no sabía qué hacer. Debía ir a la fábrica, pero sin descubrirse. Discretamente, cogió su teléfono móvil y envió un mensaje a Pete, pidiéndole que le llamase. Al rato, el teléfono sonó.

- ¿Sí?. Ah, hola mamá. ¿Qué es lo que necesitas?. Vale, voy enseguida.- Clark colgó- Mi madre necesita sal para la cena. No se había dado cuenta de que queda poca. Tendría que ir a buscarlo antes de que cierren.

- Claro, Clark, vete. Aquí no puedes hacer nada.- Dijo Lex mirando a la pantalla de ordenador de su mesa.

- ¿Quieres que te acompañe, Clark?

- No, Lana, es igual. Tengo que ir corriendo, y me retrasarías.- Clark ya se encaminaba a la puerta cuando dijo esto.- Vendré a recogerte si no se hace muy tarde.

En cuanto respiró el aire de la calle, Clark se convirtió en un borrón.

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Clark tardó unos dos minutos en llegar a la fábrica de fertilizantes. Bañó el área con su visión de rayos X. Sí, allí estaba, en una barandilla del segundo piso; una forma furtiva que se movía agilmente entre las sombras. Clark tardó unos segundos en plantarse delante del ladrón. Iba cubierto de pies a cabeza con un traje negro que solamente dejaba ver sus ojos, cubiertos por unas gafas redondas. Clark esperó que su súbita aparición sorprendiese al tipo; normalmente, pasaba aquello cuando utilizaba sus poderes. Sin embargo, el desconocido, en lugar de asustarse, propinó una rápida patada en el pecho a Clark.
Por supuesto, Clark no retrocedió, pero había sentido esa patada. Dedujo que, aunque su oponente no poseía fuerza sobrehumana como él, estaba muy bien entrenado. El ladrón dio un salto hacia atrás y aterrizó en el suelo como si fuese un gato. Extrajo de su traje una extraña pistola, y disparó a Clark. Este empezó a moverse a supervelocidad, y a sus ojos las balas se ralentizaron hasta casi suspenderse en el aire. Observó que las "balas" eran en realidad dardos; Clark supuso que debían contener algún tipo de narcótico. Así pues, su oponente era un ladrón pero no un asesino. Clark volvió a moverse a velocidad normal, pero el otro ya había extraído otro arma, en este caso unas esferas negras; las lanzó hacia Clark, quien no se molestó en esquivarlas. Cuando estallaron en su pecho, liberaron un gas que, durante un momento, emborronó la visión de Clark. Entre los gases, Clark vio al otro ascender hacia el tejado. Instintivamente, activó de nuevo su visión de rayos X. Vio que el otro había lanzado una cuerda con su pistola hacia una claraboya, y... lo que descubrio después le dejó tan sorprendido que Clark se quedó clavado en el sitio.

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A la mañana siguiente, Clark estaba hablando con sus padres en la cocina de su casa.

-... y cuando llegó la policía, tuve que marcharme. Entonces vine aquí, pero ya os habíais acostado.

- Bueno, parece que llegaste justo a tiempo- Dijo Jonathan.- La policía ha dicho que no robaron nada.

- Pero, ¿qué fue exactamente lo que viste?- Preguntó Martha.- No es propio de tí sorprenderte tanto ante fenómenos extraños.

- ¡Es que no era un fenómeno extraño!. Era...

En ese momento, llamaron a la puerta de atrás, la de la cocina. Los tres se volvieron y vieron a Bruce Wayne parado frente a ella.

- ¿Puedo pasar?.- Preguntó desde fuera.

- Claro, pase, señor Wayne.- Dijo Jonathan, algo extrañado.

Bruce entró. Llevaba un sobre en la mano.

- He venido a hablar contigo, Clark.

- ¿Ah, sí?. ¿De qué?.

- No te hagas el tonto. Sé que me viste anoche. Y no pongas esa cara, ni ustedes tampoco, señores Kent. Alguien con tus cualidades seguro que tiene mil formas de saber que el ladrón- Bruce levantó las manos e hizo el gesto de las comillas- era yo, y conviviendo con ustedes dos, deben conocer de sobras las cualidades especiales de su hijo.

- Vale, tú sabes mi secreto y yo sé el tuyo, así que no vale la pena andarnos con rodeos. ¿Qué hacías exactamente anoche en la fábrica de Lex Luthor?. ¿Qué puede querer robar un hombre tan poderoso como tú en una fábrica de fertilizantes?.

- No iba a robar nada. Solamente quería confirmar mis sospechas. Mira esto.- Bruce entregó el sobre a Clark.

Este extrajo su contenido. Mostraba unas fotos de un hombre, un hombre pequeño, cetrino y feo, realizando unos experimentos dentro de la planta de fertilizantes.

- ¿Quién es?.- Preguntó Clark.

- Se llama Preston Payne. Era empleado mío. Al parecer, descubrió que el fango del río Gotham contiene unos extraños alcaloides. Quiso investigarlo, pero yo no le dejé; fue entonces cuando se despidió de mi empresa y se fue de la ciudad. Parece que recaló aquí.

- Y tú le seguiste la pista. Eres muy buen detective... además de otras cosas.

- Juré que lo que le pasó a mis padres no le pasaría a nadie más. Me estoy entrenando para cumplir mi juramento. Ahora, debo detener a Payne. ¿Me ayudarás, Clark?.

- Sí, por supuesto. ¿Sabes dónde está?.

- En la fábrica. Debe trabajar fuera de las horas de oficina, y el sábado es el día ideal.

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Payne se acercó a la enorme cuba, y echó un líquido de color verdeazulado.

- Sí, pronto estará listo.- Dijo casi en un susurro.

La cuba burbujeaba y crepitaba con un tono malsano entre verde y marrón. Despedía un olor horrible.

- ¡Detente, Payne!.- Gritó Clark desde la puerta. Payne se sorprendió un poco, pero no se detuvo.

- No puedes detenerme. ¡Nadie puede!.

Saltó a la cuba burbujeante. Clark intentó detenerle a supervelocidad, pero era demasiado tarde. La cuba le tragó por completo. Tras él, Bruce, vestido de nuevo con su traje negro, extrajo diversas armas arrojadizas del mismo.
Unos segundos después, se alzó lo que había sido Preston Payne. Ahora, parecía una prolongación de aquel extraño pozo infernal. Una forma humanoide de unos dos metros y medio, parecida a un grotesco muñeco de nieve (o, más bien, de barro), avanzaba hacia Clark. Este alzó su puño para golpearle, pero su mano se hundió sin mas en la forma fangosa. Payne (si es que se le podía llamar así) apoyó su mano en el hombro de Clark.

- ¡Aaaargh!.- Gritó. Clark retrocedió unos pasos, mareado de dolor. Era increíble. Observó su camisa, y vió que la mano del ser se había grabado en su camisa... y en su piel. ¡Aquel ser podía matarle!.

- ¡Cuidado!.- Gritó a Bruce.

Este le lanzó un par de discos afilados, pero atravesaron limpiamente al monstruo. Este se abalanzó sobre el millonario vestido de negro, pasando por delante de Clark, pero el otro dio una voltereta hacia atrás y desapareció entre las sombras. El ser giró su cabeza de barro, gruñendo y buscando a Wayne.
En ese momento, estaba de espaldas a Clark. Este se levantó, con el hombro todavía dolorido, y decidió cambiar de táctica. A una orden suya, sus nervios ópticos se inflamaron y liberaron la energía que había en su interior. Dos soles minúsculos se dirigieron hacia la criatura de barro, pero tuvieron el mismo efecto que el resto de los ataques: atravesarlo.
El ser pareció acordarse en ese momento de que Clark estaba allí. Se giró hacia él, y le golpeó en el pecho. Clark retrocedió ante la fuerza del impacto. El monstruo extendió sus palmas sobre el rostro del joven, que empezaron a crepitar con una energía rojiza.

- ¡Eh, Clayface!. ¿Por qué no te pegas un baño?.

Bruce asía una larga manguera con las manos. Abrió la espita, y dirigió un fuerte chorro al monstruo. Este, sorprendido, empezó a deshacerse. Al rato, Preston Payne solamente era una mancha marrón que se filtraba por las rejillas y desagües del suelo.
Clark miró a Bruce, que se quitó la máscara.

- ¿Por qué le has llamado Clayface?.

- Le quedaba bien. Ahora, habría que destruir esto.- Dijo Bruce.

- No te preocupes.- Clark activó una vez más su visión calorífica, enfocándola en esta ocasión sobre la cuba hirviente; al contacto con los rayos de calor, se empezaron a producir pequeñas explosiones en la superficie. Al rato, todo aquel extraño protoplasma había desaparecido. Entonces, ambos jóvenes se miraron, sin decirse nada, mostrándose mutuo respeto.
Habían vencido.

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Por la tarde, casi a la hora de cerrar, Lana vio entrar en el Talon a Clark y Bruce, charlando amigablemente. Ambos se acercaron a la barra.

- ¡Vaya, veo que os habéis hecho amigos!.

- Sí.- Dijo Clark- Le he estado enseñando el pueblo.

- Lo cierto, Lana, - dijo Bruce- es que he venido a despedirme de tí. Mis asuntos en Smallville ya han concluído, y tengo asuntos que atender en Gotham. Hemos intercambiado teléfonos y E-mails con Clark, así que nos mantendremos en contacto.

Lana salió de la barra y abrazó a Bruce, dándole un beso en la mejilla.

- ¡Qué pena que te marches ya, Bruce!. Esperaba que te quedases al menos hasta mañana para poder ir a algún sitio los tres, pero imagino que tu vida debe ser muy ajetreada.

- No sabes cuanto.- Dijo Bruce. Disimuladamente, sin que Lana le viera, Clark esbozó una sonrisa.

- Le acompaño hasta el límite del pueblo, Lana. Luego vendré a ayudarte a recoger.

- No tengas prisa, Clark. Puedo recoger sola.

Los dos muchachos salieron del café y enfilaron el camino hacia el hotel Smallville.
Lana los observó mientras salían. Definitivamente, ambos eran iguales, pero al mismo tiempo totalmente opuestos. Era como si Clark fuese el día... y Bruce la noche.

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La luna ya estaba alta en el cielo cuando una limusina se paró justo en el límite comarcal de Smallville, y dos de sus ocupantes bajaron de ella.

- Clark, ha sido un placer conocerte.- Dijo Bruce- Sé que dejo Smallville en buenas manos. Cuida de Lana pero, sobre todo, cuida de tus padres. Creeme, unos padres son muy importantes en la vida de cualquiera, y yo lo sé mejor que nadie.

Bruce extendió la mano a Clark, que la estrechó con firmeza.

- Lo haré.- Dijo.

Durante un fugaz momento, las miradas de ambos se cruzaron. En ese momento, sin decir ni una palabra, ambos tuvieron la certeza de que se volverían a encontrar en el futuro.
Sin decir nada más, Bruce Wayne subió al coche, y este se alejó veloz por la carretera.
Mientras observaba a la limusina marcharse, Clark observó una bandada de pájaros elevarse, asustados ante el paso del automóvil. Sin embargo, para ser pájaros se movían de una forma muy extraña. Clark los siguió con la vista, viendo sus siluetas recortándose a la luz de la luna.

- Murciélagos.- Murmuró.

Cuando el coche hubo desaparecido, Clark se giró, pensativo. Penso en volver a supervelocidad al Talon, pero lo meditó un momento y enfiló la carretera a buen paso, sumido en sus pensamientos.

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