Caricias visuales  

rm_manel_bcn 53M
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2/22/2005 3:15 pm

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3/5/2006 9:27 pm

Caricias visuales


Creo que me voy a tener que cortar un poquito con mis miradas en el trabajo. Aunque lo cierto es que no sé si quiero hacerlo

En serio, quizá tenga que reprimir, o disismular tal vez, esos impulsos que me llevan a mirar de la manera en que lo hago. Pero explicadme la manera de no sentir el impulso de mirar algo bello.

Sí, de acuerdo, no es en absoluto la misma manera de mirar la que yo tengo que la de algunos otros compañeros, un tanto... permitidme el adjetivo, un tanto vulgar. La imágen típica de los obreros mirando a una mujer se reproduce sistemáticamente en otros entornos de trabajo. En mi caso, en un edificio donde hay más de trescientas personas de las cuales digamos que el sesenta y cinco por ciento son mujeres, es lo que hay...

De todos modos, la diferencia entre como miran ellos y como miro yo no quizá sea tanto las miradas que ellos dirigen a sus culos cuando pasan (que yo también miro) y la cara y los gestos (que yo no hago) que emplean en esos momentos, sino como lo hacemos de frente: ¿os suena de algo la sonrisita hipócrita en el cara a cara con un ligero saludo que se transforma en ojos semidesorbitados y gestos obscenos al dar la vuelta? Creo que sí...

La cuestión es que a mí me gusta mirar de frente, a los ojos, y no se si alguna turbación entre mis compañeras se ha producido porque mi mirada dice lo que estoy pensando en esos momentos o porque les molesta una mirada tan directa... Porque os aseguro que no es, ni porque las mire desde las alturas, ni por mis bonitos ojos o por lo tremendamente atractivo que sea, jejeje

A veces también me pregunto si la intensidad de mi mirada las hace sentirse observadas: cuando bajan delante de mí por las escaleras y después de un tramo se giran para decirme hasta luego, cuando cambian repentinamente de dirección después de que mi mirada las hubiese seguido un trecho... No, no penséis que estoy sonado, jajaja, no me creo un hombre con poderes ni nada por el estilo. Sólo es una sensación.

Hoy la he tenido con Elena. Un poco más baja que yo, treinta y dos años, de caderas anchas y pechos considerables, sonrisa dulce -con la cual no es muy generosa- y mirada inteligente (perdonad el paréntesis, pero quizá vaya mencionando a personas, describiéndolas, y os daréis cuenta de que cuando antes decía belleza no me refería a mis compañeras que guardan más parecido con modelos o actrices populares) Y mirada inteligente, decía.

Pues esta mañana hemos estado hablando durante un rato en una punta del pasillo de la planta cero, cerca de los ascensores, sobre temas de trabajo y algún comentario personal (me he reido porque le decía que tenía cara de durarle todavía la resaca del sábado.)Cuando nos hemos despedido (ella iba al otro extremo del pasillo, treinta metros más alla, donde está su puesto y yo a la segunda, donde está el mío)he encendido un cigarrillo y me he quedado mirando cómo andaba, haciendo oscilar las caderas, viendo cómo la americana rozaba alternativamente un lado y otro de su trasero y pensando... El caso es que ya llevaba recorrido más de la mitad de su camino, se ha girado y me ha saludado con la mano, curiosos gesto si tenemos en cuenta que en teoría yo ya había cogido el ascensor o subido por la escalera...

En fín, sensaciones. Supongo que ya os contaré más.

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