PARTE I: Destino  

indi3773 44M
0 posts
8/7/2006 4:08 pm
PARTE I: Destino


Con un plan de última hora y mi Seat 127 dos de mis amigos y yo decidimos acercarnos a Valencia. Uno de ellos tenia próxima su boda y atendiendo a una extraña creencia por la que uno después de casado ya nunca volverá a disfrutar como lo hacia de soltero, decidimos que Juan, debia exprimir los últimos momentos de su libetad, aprovechando que nos encontrabamos en época fallas.
Como ninguno de nosotros conocia la ciudad, decidimos dejar el 127 en Alfafar, localidad que se encontraba cerca de la capital, y tenia un tránsito de trenes que nos falicitaria la movilidad, puesto que nos conectaba con el centro de Valencia.
Juan y Damian no podian evitar pararse cada vez que se tropezaban con cuatro monigotes plantados en medio de la calle, por lo que tuve tiempo de aburrirme, teniendo en cuenta que no soy muy devoto de los fastos falleros, hasta que para mi tranquilidad y después de darle muchas vueltas al Centro, decidimos entrar en un bar situado en el Barrio del Carme. El local estaba empotrado en el cruze de dos calles, lo que le permitia disfrutar de dos accesos flanqueados con grandes ventanales desde la que se podia admirar una pequeña falla, de las de poco presupuesto y mucha creatividad.
Después de una cena desordenada, ya con el estómago lleno y la sangre caliente, nos aventuramos por las calles de la ciudad a la busqueda de los espacios de ocio en los que iniciar la noche del fuego. Siempre que nos encontrabamos en una ciudad desconocida, echábamos mano de la misma estrategia. Así pues, nos encaminamos en la misma dirección que un grupo de chicas que, suponiamos, nos conducirían hasta el objetivo deseado. No tardaríamos mucho en vernos absorbidos por una masa de gente que se desparramaba por la multidud de locales que poblaban la zona de xuquer.
Como de costumbre, y una vez provistos de los primeras copas iniciabamos la fase de inspección que consistía en recorrer uno a uno los diferentes ambientes que ofrecia la noche, para seguir luego con la fase de ubicación, en la que decidiamos en que antro nos ibamos a acomodar. En realidad siempre dejábamos que escogiera Damian puesto que era el más observador, al menos en todo aquello que se referia al sexo opuesto.
Una vez finalizada la inspección, evaluaba donde teniamos posibilidades de conseguir el objetivo de encontrar las feminas que nos iban a alegrar la noche, y por supuesto, los días que seguirian, mientras duraba el recuerdo y adornabamos la historia, si es que se producía, que dicho sea de paso, no era la mayor parte de las veces, con lo que nos conformábamos con el segundo objetivo que no era otro que disfrutar con la mayor intensidad posible, y acabar en cualquier chiringito devorando un buen bocadillo y unas cañas, antes de iniciar el camino hacia los dominios de orfeo.
El local escogido esa noche no tenia ninguna particularidad, era como los otros; oscuro, con el suelo húmedecido por una mezcla de brevajes pegajosos, y con una espesa niebla de cuerpos sudados que nos dejaban avanzar con dificultad hacia el objetivo fijado por Damian. Nos situamos estratégicamente entre la barra y un pilar que tenia una pequeña repisa en la que depositar las copas.
No pasarian más de diez minutos cuando de repente, sentí como unas manos especialmente delicadas, dibujaban mi cintura hasta hasta la mitad y en perfecta armonia con el movimiento de mi cuerpo, sin duda todo un mérito, teniendo en cuenta mis habilidades en el campo del baile.
En cuestión de mujeres siempre he sido algo tímido, pero a esas alturas de la noche, ya habia conseguido que el alcohol me desinhibiera, y me abriera el mundo de posibilidades que en estado de sobriedad me eran negadas, por lo que no me resulto difícil aprovechar la oportunidad que me brindaba aquella femina de manos delicadas y rostro desconocido...

Become a member to create a blog