El estudio... Muy saludable siempre.  

erekoze2000 45M
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7/3/2006 2:04 pm
El estudio... Muy saludable siempre.


Antes de contar este reato hablaré un poco de mí. Trabajo en una escuela de educación superior, cuto nombre no es necesario develar. Imparto la cátedra de Cálculo avanzado y siempre tengo el problema de tener estudiantes brillantes alojados en le mismo grupo que los estudiantes que no lo son tanto. Los días posteriores a la aplicación de los exámenes parciales son, siempre, un dolor de cabeza pues, además de encontrarme desvelado por calificar tantos exámenes los alumnos siempre intentan subir algún punto más. Muchos me invitan a comer o a tomar una cerveza e, increíblemente, se ha presentado el caso de que alguna alumna ofrezca pagarme con un "servicio" más íntimo...



Así es como empieza este relato. El día siguiente de un examen, particularmente, reprobado. Yo no lograba entender cómo hasta mis mejores alumnos de ese curso habían obtenido calificaciones tan bajas. Así que, con todo el dolor de mi corazón procedí a entregar los exámenes a los muchachos y, uno por uno, todos pasaron a recoger el suyo. Me extraño particularmente una chica que siempre había traído al salón vuelto de cabeza por su particular afición por las minifaldas, las cuales usaba de forma que no puedo definir de otra manera que no sea "Cachonda". Siempre había percibido que su pupitre era el único rodeado por varones, los cuales no perdían la oportunidad de salir después que ella. Nunca me percate del hecho de que solo esa parte del aula quedaba todavía llena cuando todos los demás se habían retirado.



Ese día la chica llevaba una minifalda negra, tableada, combinada con un top blanco, saco negro y botas de tacos altos a media pantorrilla. Cuando se acerco a recoger su examen lo único que pude decirle fue "- Espero que seas mejor en otras materias por que este exactamente esta mandando a extraordinarios.". La chica solo me miro con unos ojos que mostraban ¿desafío? ¿Pena? No lo sabría decir.



Regreso a su lugar en el saló y yo urgí a todo el grupo a tomar cursos de regularización de los que proporcionaba la institución en las vacaciones venideras. Lo hice por que la escuela me lo exigía y por que, la verdad sea dicha, me sentía un poco responsable por el pésimo aprovechamiento del grupo.



Al terminar la clase todo mundo se retiró, como era costumbre, menos la sección donde se sentaba ella. La situación se prolongo por jun periodo de incomodísimos cinco minutos y, lentamente los vecinos a su pupitre fueron retirándose uno por uno. Nos quedamos solos en el aula, o al menos eso creí. Junto a nosotros se encontraba una de mis mejores estudiantes, Fernanda, la cual había recibido un desastroso seis, el cual acababa con su promedio perfecto este curso. Cuando todos salieron del salón Fernanda se dirigió a la puerta y escuché el sonido del pestillo al ser asegurado. "-Fernanda ¿que haces?", Pregunte ingenuamente. Ella se acerco lentamente a mi escritorio y me dijo muy seria "-¿Sabe usted que esta aula esta libre por las siguientes dos horas?". Lo sabía. "- Mi amiga Luisa y yo queremos proponerle un trato, un trato que nos dejara satisfechos a los tres". "-¿Un trato?", comente lleno de sorpresa, "-explícate, Fernanda."



Ella le pidió a su amiga que se acercara al escritorio y, sin pedir permiso, se sentó en él. Fernanda es una de esas chicas que nunca pararán el transito, no como su "amiga" Luisa, al menos. "-Primero que nada, debe de saber que Luisa y yo somos pareja", comentó. "-¿Pareja?". "-Si, sexualmente hablando. Ninguna de nosotras es lesbiana, somos bisexuales, pero la relación de pareja con los chicos no ha sido lo satisfactoria que ha sido entre nosotras.". "-A vaya, y eso ¿qué tiene que ver con tu 'trato'?". Fernanda se cayó y fue Luisa la que me espetó "-Queremos que nos pases el curso con MB… A las dos.". Sonreí, les comente que, con todo gusto, se los pondría si tuviera una razón de peso para hacerlo. "Además, para que Fernanda termine el curso con MB solo necesito cambiar su calificación de este, último, parcial. Pero tu caso es diferente Luisa. ¿Que quieres hacer para poder pasar el curso? ¿Clases especiales? ¿Volver a presentar los exámenes?". Luisa se cambió de posición sentándose frente a mi. Lentamente abrió las piernas y me dejó vislumbrar su entrepierna, la cual estaba cubierta por una vaporosa tanga de un material traslucido que no supe distinguir. "-¿Le gusta lo que ve, Profesor?".



Me levante automáticamente de mi silla y me dirigí a la puerta del aula. Fernanda me detuvo diciendo "-Te asustamos, profe.". "-No", dije, "-para nada, la bisexualidad no tiene por que asustar a nadie ¿o si?". "-Entonces ¿qué le pasa, profe.? ¿No nos considera lindas?". Iba a empezar a soltarles un sermón sobre lo poco ético que sería tenerlas a las dos para que pasaran de curso pero Luisa se me adelantó diciendo "-Ande, profe. Si no le gusta no nos pasa de curso.". Sonreí nerviosamente ante la sugerencia. Si bien Fernanda no podría para el tráfico Luisa podría hacer eso unas diez veces en la confluencia más abarrotada de la ciudad y nadie le diría nada además de algunos gritos soeces.



Les dije que no era el hecho de que no me fuera a gustar si no la manera en la que querrían obtener una calificación y que, de mi parte, sería Poco ético. Luisa se volteó y me tomó las manos. Las puso sobre sus senos y me hizo apretarlos. "-¿Es esto ético?" Yo estaba disfrutando tanto del contacto que mi pene empezaba a erguirse. Fernanda se me acerco por detrás y me abrazo, sujetando mi miembro. "-Creo que ya nos estamos entendiendo ¿verdad?", me susurró al oído. Yo me deshice de ellas como pude y les pedí que no insistieran. "-Su erección no dijo lo mismo, prof.". "-¡No me llamen profe. Carajo!". Luisa me tomo de la mano y me llevó a mi silla, frente al escritorio. Se agacho dejándome ver sus nalgas, las cuales salían por debajo de su mini. "-¡Traes tanga con mini!". No me contesto, solo le hizo una señal a Fernanda para que se me acercara. Fer. se arrodilló frente a mí y empezó a desabotonarme el pantalón. Mientras luchaba con ella para evitar que me abriera el pantalón Luisa acercaba sus nalgas a mi cara lo cual me permitía oler su feminidad, lo cual me excitaba sobre manera y esto se reflejaba en la erección, cada vez mayor, que ya no podía ocultar. Fernanda logró sacar mi miembro por la apertura del zipper y, cuando lo tuvo en su mano lo escupió y lo comenzó a mecer de un lado para el otro. Su mano subía y bajaba mientras yo, rendido ante este ataque sexual solo acerté a subir mis manos a las nalgas de Luisa y masajeárselas. "-Eso es, prof. Las mueve rico.". Je je, estaba a punto de hacerla saber que tan rico las movía. Una vez decidido acerque mi cara a su raja y se la empecé a chupar por sobre la tanguita. Fernanda seguía masturbándome y tuve que decirle que parara, que me hacia daño. Al escuchar esto se metió mi verga a la boca y alcance a escuchar "-¿Así esta mejor?". Bastante, Fer sigue así. Yo seguía pasando mi lengua y mordiendo la vulva de Luisa mientras ella empezaba a gemir, muy suavecito. Envalentonado al escuchar sus gemiditos decidí ir más lejos. Lentamente moví su tanga a un lado, dejando al descubierto su preciosa vulva. En realidad la tenia hermosa y, para mi sorpresa, depilada. No pude resistir la tentación de morderla suavemente y, mientras lo hacía, avanzar entre esos pliegues que me enloquecían con su olor y su promesa de satisfacción. Acerque mi lengua a su clítoris y lo lamí varias veces y ella aumentó el tono de sus gemidos. Proseguí lamiendo, chupando y acariciado su botoncito con gusto. Detuve a Fernanda y le pedí que acompañara a su "amiga" sobre el escritorio. Ella no dijo nada solamente se recargó junto a Luisa y me dijo "-¿Así está bien?". "-Está perfecto". Empecé a acariciar la vulva de Luisa con una mano pues necesitaba ver que sucedía con Fernanda. Tomé a Fer de la cadera y empecé a bajar mis manos por sus muslos y sus piernas hasta llegar al final de su falda. Una vez ahí las metí debajo de la falda y las empecé a subir lentamente, acariciando sus piernas mientras subía su falda. Fer no decía nada, solo pude ver que guiñaba un ojo a Luisa.



El trasero de Fernanda valía su peso en oro. El hecho de verla vestir siempre con faldas largas y holgadas que ocultaban su figura no me había permitido ver lo buena que estaba. Se lo hice saber mientras empezaba a comerme su coñito, el cual estaba, también, completamente depilado. Sabia delicioso pero me di cuenta que no podía desatender a Luisa por lo que subí una mano por sus piernas y empecé a frotar y estimular clítoris mientras me comía a su amiga. Sentí como se mojaban las dos rápidamente y me imagine como disfrutarían las dos siendo igual de calientes. Al pensar en eso mi miembro vibro de arriba abajo, quería estar en esos culos deliciosos que tenia ante mí.



Les introduje mis dedos a las dos y use el resto de mi mano para estimular sus clítoris que estaban rojos, duros y húmedos, en parte por sus fluidos y en parte por mi saliva. Sentí como luisa acababa y mojaba con su eyaculación mi mano. Había leído muchas veces de la eyaculación femenina pero nuca había tenido la oportunidad de verle y menos aún de desatarla. Deje a luisa disfrutar su orgasmo mientras continué trabajando a Fernanda. Resulto que cumplía al pie de la letra la idea que tenia de ella. Después de calentarse casi inmediatamente me costó trabajo hacerla subir las cimas del éxtasis. Se me ocurrió una treta y la puse en práctica. Mientras introducía mi lengua en su cueva, acompañando a mis dedos, introduje mi otro dedo índice en su ano. Esto le encantó… y se empezó a mover desesperadamente mientras mi lengua mojaba aún más el camino entre su botón y su cueva y mis dedos la penetraban con frenesí. Acabo con un grito intenso, fuerte y energético.



Luisa sonreía hacia mi "-Nunca hubiera pensado que iba a encontrar su mayor placer, profe.", me dijo.



"-Y espera a ver lo que falta", dije.



En ese momento me olvide de Fer. y tome a Luisa por la cadera, apunte con cuidado y le introduje mi miembro completo de un solo golpe... Ella gimió y se quedo quietecita mientras yo empezaba a cogerla lenta y ardientemente. Conforme avanzaba el acto sexual Luisa empezó a moverse, lentamente al principio pero poco a poco igualando mi ritmo y superándolo. Fernanda, la cual ya se había recuperado de sus orgasmos múltiples, se colocó frente a luisa y esta empezó a chuparle frenéticamente la vulva. Estaba a punto de acabar y no quería hacerlo en su vagina, saque mi verga y busque con toda intención su ano. "-NO", grito ella. No hice caso y empecé a introducirle mi tranca. Ella se quedo quietecita sintiendo cómo entraba en ella y Fernanda me susurró al oído "-Nunca se la has cogido por ahí, eres el primero". Esto me excito más y se la metí completa de un solo golpe. ME detuve, Luisa lloraba en silencio esperando a que ese suplicio acabara. Espere a que su recto se acostumbrara a tenerme dentro y poco a poco me comencé a mover dentro de él.



Ella empezó a gemir cada vez que entraba en ella y a apretar mi pene cuando salía. Yo luchaba por no acabar en esos momentos... Luisa empezaba a disfrutar ser cogida en su culo por vez primera. Seguí lentamente dándole placer y pensando en como resolver una ecuación diferencial de 4° orden para evitar ponerle atención a las sensaciones que llegaban de mi pene y me exigían acabar.



Fernanda estaba gozando de un espectáculo nuevo para ella, ver como se cojian a su amiga por atrás mientras ella solo podía simular la penetración metiéndose dos dedos en su ano experto. Acercó de nuevo su vulva a Luisa y esta reinició sus lamidas chupadas y, no sé como, movió una mano hacia adelante y metió sus dedos en la vagina de su amiga.



Éramos un trío tocando al unísono. Yo comencé a venirme y retiré mi miembro del interior de Luisa mientras ella y Fernanda se corrían una vez más.



Seguimos cogiendo una hora más ahora fue Fernanda la que me regalo la estreches de su recto y Luisa la que recibió el cunilingus. Yo acabe varias veces más pero eso no es lo importante, lo importante es que las dos estudiantes de mi clase se acababan de coger a su profesor y habían obtenido las mayores notas, pero tuve que darle una mención especial a Luisa que había entregado su virginidad anal en aras del conocimiento.

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