PARABOLA DE LA DECISION  

angelluzricard11 36M
0 posts
6/29/2006 2:06 pm
PARABOLA DE LA DECISION

PARÁBOLA DE LA DECISIÓN
Había un hombre dueño de inmensas riquezas. Tenía muchas hermosas ciudades, provincias con grandes y maravillosos jardines, industrias productivas; era un verdadero paraíso.
Era un hombre de inmensa compasión. Un día descubrió un perro callejero y sarnoso que iba a ser sacrificado.
Teniendo misericordia de él envió sus siervos para que lo recogieran y lo trajeran a su casa; lo cuidó, lo baño, lo educó y, de repente todo cambió en su vida. Se sentía tan feliz que no se cambiaba por nadie.

El hombre lo llevaba a pasear, y lo hizo su compañero y amigo. El perro, a pesar de su origen, era muy inteligente. No entendía porqué este hombre, a quien consideraba su amo y maestro, le manifestaba tales actos de amor; se sentía maravillado, sorprendido y lleno de gratitud con él; el perro le lamía las manos como muestra de gratitud.
Su nuevo amo colocaba sus manos encima, lo acariciaba y le decía: "Te amo. Todo lo que tengo es para que la disfrutes; el campo es inmenso para que corras y juegues en él; siempre te proveeré alimento, abrigo, cuidado y protección; disfruta de todos mis bienes. Puedes venir a verme cuando quieras". Su amo le puso como nombre Esplendor.

Esplendor, hay algunas normas que te pido observar y obedecer:

* Tengo otros perros que he traído; debes amarlos, así como yo te he amado. No debes pelear con ellos; hay suficiente espacio, comida y cuidado para todos.

* Algunas veces te voy a pedir que des la bienvenida a otros perros , y que les enseñes lo que has aprendido de mí y lo que significa tenerme como dueño.

* Tienes tareas asignadas para hacer cada día; hazlas bien y recuerda que te amo y estoy dispuesto a atenderte cuando lo requieras.

* Otra cosa, mantente dentro de los linderos de la propiedad. He puesto una valla de protección; al otro lado existen muchos perros callejeros y son muy peligrosos. Andan en manadas y no duermen si no han hecho mal. Quiero protegerte para que no vuelvas a experimentar los sufrimientos que antes padeciste.

Esplendor agradecido no podía entender lo maravilloso que era su maestro; lo que le habían hablado de él era un pálido reflejo de lo que realmente estaba descubriendo y disfrutando.

Conoció a otros perros de diferentes razas, tamaños y colores; unos con pedigrí y otros ordinarios como él; machos y hembras. Cada uno con diferentes experiencias en el pasado. Además, aprendió mucho de otros perros que estaban dispuestos a compartir con él lo que habían experimentado y aprendido de su maestro.

Para su sorpresa, un día descubrió que buen número de sus compañeros no amaban a sus maestro; no habían aprendido lo que era GRATITUD. Se quejaban de continuo.

Hablaban mal de él y decían que esa vida era una terrible esclavitud. Tener que obedecer al maestro era una carga que no estaban dispuestos a soportar. Que al otra lado de la valla la Vida era maravillosa; que existía plena libertad y podían disfrutar de lo que quisieran. Vio cómo muchos desertaban y eso le incomodaba.

Pasado un tiempo su relación con su amo se enfrió y dejó de visitarle; ya no le lamía las manos en señal de gratitud, y comenzó a pensar si tal vez los desertores tenían razón.

Un día resolvió unirse a unos rebeldes; hicieron un hueco y se escaparon. Ahora se sentía libre, respiraba un nuevo aire.
Nuevas aventuras le esperaban y nuevas ilusiones comenzaron a invadir su corazón.
La primera decepción que sufrió fue descubrir que todas sus compañeros querían ser los líderes; ninguno quería sujetarse al otro; y el grupo se desintegró. Las noches las pasaba a la intemperie, recordando el abrigo caluroso que disfrutaba en la tierra de su amo, pero pensó: "soy libre".

Comenzó a entender que para sobrevivir tenía que someterse a alguna manada de perros salvajes; era algo que no gustaba , pero no le quedaba otra alternativa. Se dio cuenta que algunos querían construir un estado similar al del hombre que habían abandonado; pero no lo hacían porque querian el progreso, sino por orgullo. Descubrió que los principales de su manada comenzaron a cobrar impuestos por permitirle vivir allí. Notó que los que habían estado por más tiempo lejos del maestro, cada día estaban más enfermos y debilitados, y no se sentían conformes con sus logros. Deseaban algo diferente; pero vivían insatisfechos. Él no podía entender por qué. De repente comenzó a recordar los momentos de alegría y felicidad que vivió con su maestro: el amor, el gozo y la paz que sentía al recibir la protección y el toque de su señor. Aunque quería regresar, no sabía cómo, y su orgullo no le permitía reconocer su locura. Comenzó a perder peso y asentirse tan solo como en aquellos tiempos antes de conocer a su benefactor.

Mientras tanto, su amo esperaba que regresara, y al ver que no lo hacía, con el corazón quebrantado, envió a algunos de sus siervos a buscarlo. Después de un tiempo lo encontraron, y comenzaron a animarlo a que regresara. Todo el día trataron de persuadirlo pero no fue posible. Había creído todas las mentiras que le hablaron de su maestro los otros perros desertores; y aunque sentía hambre y una profunda necesidad, se negó a regresar y reconocer que se había equivocado. Pensaba que algún día todo iba a cambiar en su mundo, aunque se sentía muy desilusionado.

En su lamentable estado llegó a descubrir que para ser feliz no sólo era necesario que el amo los salvara, sino que debía sujetarse a él y reconocerlo como el dueño de su vida.

Este era el gran dilema de Esplendor. Su maestro debía ser el señor de su vida, o él decidía sellar de su propio destino. Regresar donde su maestro implicaba reconocerlo como señor y estar bajo su voluntad. Era el momento más crucial de su vida; decir: "señor hágase tu voluntad" o escuchar la voz de su maestro diciéndole: "hágase tu voluntad".




Become a member to create a blog