La playa  

adoroavenus 57M
456 posts
4/30/2006 4:48 pm

Last Read:
5/10/2006 6:34 pm

La playa


He de reconocer que la playa no es un sitio en el que me sienta cómodo. El calor hace que sude, estoy siempre moviéndome porque estoy incomodo… niños que saltan, personas que corren a tu lado… en fin. Eres llenado de arena. Tener arena en el cuerpo es una sensación que no me agrada. Además, entrar en el agua, el único sitio en el que estaría cómodo, es un verdadero suplicio. Te acercas a la orilla, cuando tu pie toma contacto con el agua siente que un escalofrío desagradable recorre todo tu cuerpo y deseas volver a tu toalla. Pero no puedes. Tienes la sensación de que todo el mundo te mira, conocedores de las sensaciones que en ese momento recibes. Has de entrar porque crees que harás un gran ridículo si no lo haces. Sigues mar adentro, te vas mojando el cuerpo para que la sensación de frío sea menor. El agua llega ya a tu pecho y… decides acabar con el suplicio y lanzarte. El frío te hace nadar con fuertes brazadas. Ahora sí. Ahora estás cómodo. Nadas, te zambulles y… te cansas. Vuelta al suplicio del sudor. No, no compensa.
Aún con todo, hay ocasiones en que sí te apetece ir a la playa. No por ella, sino por la compañía.
En esta ocasión me dirijo a una playa de Barcelona. Lo hago en compañía de una buena amiga. Cada vez siento más pasión por ella.
Buscamos un sitio en el que podamos estar cómodos. Es difícil porque hay mucha gente, pero encontramos un lugar relativamente despejado. Tendemos nuestras tollas y comenzamos a despojarnos de la ropa. Ella queda con un escueto bikini que malamente cubre su cuerpo. Antes de tumbarnos, nos ponemos la crema protectora. Le unto la espalda con ella. No es que me excite pero me agrada el contacto con su piel. No es que me excite pero me agrada el contacto con su piel. Ya estamos listos para una sesión de baños de sol. Así, tumbados, estamos bastante tiempo; hablamos, no importa el tema, son cosas intrascendentes. En algunos momentos tomo su mano y la beso, notando como su sonrisa de asentimiento muestra el agrado por el hecho.
Plantea que nos demos un baño y accedo a ello. A sufrir la entrada en el agua. Nos dirigimos a la orilla sorteando personas acostadas. Personas que descansan y disfrutan de un día de sol. Personas acompañadas, personas solas, personas que hablan, personas que leen, personas que duermen. Cuerpos. En definitiva, cuerpos.
Después del sufrimiento que pueden imaginar por lo antes relatado, nos encontramos en el agua. Nadamos, jugamos. Hacemos todas esas cosas que se hacen para disfrutar de un baño. Incluso, nos abrazamos y besamos. Me gusta el sabor salino en sus labios.
Así, entre baños de sol y de agua, transcurren las horas y, a la caída de la tarde, decidimos tomar algo en una terraza y dirigirnos al hotel para ducharnos y descansar un poco antes de salir por la noche a disfrutar de una velada que nos apetece mantener.
Ya en el hotel, nos despojamos de esas ropas que nos son incomodas debido al efecto del sol sobre la piel y nos dirigimos a la ducha.
Ella se desnuda antes que yo y, dándose cuenta de cómo la observo, sonríe cómplice al ver, como ya despojado de mi bañador, mi pene se ennoblece al observar su pubis semidepilado. Aún conserva el piloso sendero que conduce a su vagina. Abrimos el grifo y dejamos que el agua corra hasta calentarse. Mientras, nos fundimos en un beso que hace intuir una grata ducha.
Con el agua ya resbalando por nuestros cuerpos, nos fundimos en un abrazo mientras nuestros labios se confunden entre sí. Nos enjabonamos mutuamente, cosa que nos va excitando. Me arrodillo ante ella para que mi boca quede a la altura de su vagina y mis labios puedan disfrutar de ella. Así estamos largo rato, con mi lengua recorriendo su clítoris erecto, buscando también la profundidad de su deseo. Hoy siento gran atracción por su vagina. El camino creado en la depilación de días atrás hace que mi lengua busque ansiosamente su clítoris, cuya humedad se confunde con el agua que sigue resbalando por nuestra piel. Nos deseamos y allí, en la ducha, cumplo nuestro deseo de poseerla y la penetro. Es una penetración fogosa pero que no calma nuestro deseo ni cuando eyaculo en ella. Así, deseosos el uno del otro, nos dirigimos a la cama. Mojamos el piso porque no nos hemos ni acordado de secarnos.
En la cama, abro sus piernas. Su vagina sigue siendo la atracción de mi lengua que circula por sus muslos y llega hasta su ingle y recorre el camino hasta su pubis. La lengua se ha secado por lo que paseo hasta su boca, esperando que su lengua humedezca la mía. Mientras la beso, mis dedos juegan en su clítoris y se introducen en su vagina. Primero uno que se va moviendo en su interior, pero es tanta la humedad en ella que un dedo se hace poco para excitar más su placer. Por ello, entran dos dedos en ella; dedos que se arquean ligeramente para hacerla disfrutar.
Sus movimientos hacen que mi excitación aumente y que la bese más apasionadamente y acaricie entre los dedos de la otra mano unos pezones que hace largo rato que están muy duros, incitándome a besarlos. Al sentirlos acariciados por mi lengua noto como se vuelven más turgentes. La excitación aumenta y mis dedos siguen acariciando el interior de su vagina. Sus gemidos no los puedo acallar con un beso porque mis labios están ocupados por sus pezones, aunque los abandono para saborear la humedad intensa que se desprende de su vagina... Todavía no sé si la humedad de las sabanas se debe a nuestros cuerpos sin secar o a la humedad que se desprende de nuestros sexos.
Mi lengua consigue que ella pueda disfrutar de un orgasmo intenso, sus gemidos sólo quedan acallados por los míos. Noto como eyacula en mi boca y mi deseo de penetrarla aumenta.
Despacio mi lengua sube por su cuerpo para llegar hasta sus labios y penetrarla mientras la beso. Necesito volver sentirme en su interior ahora que sé que es capaz de eyacular también ante un orgasmo intenso. Nota que la voy a penetrar y con su mano me lo impide, la misma mano que se acaricia mientras se coloca para coger mi pene con su boca. Esta vez, su orgasmo queda apagado por mi pene. Aunque no el mío cuando mi semen inunda su paladar. Lo saborea, lo disfruta, recoge con la lengua el que cae por sus labios pero no me deja abandonar su boca mientras sigue acariciándose con sus dedos. El movimiento que realiza su cuerpo hace que su boca acaricie más intensamente mi pene, que recupera enseguida la dureza que me permitirá, por fin, ser acogido por su vagina. Estamos largo tiempo envueltos entre nosotros. Sus manos sujetan mi cintura, sus pies me rodean, sus labios envuelven los míos, sus pezones clavan mi pecho. Con delicadeza hace que me retire para coger mi cabeza y colocarla de nuevo entre sus piernas, la aprieta contra sí me hace respirar en su vagina. La aparta, una vez ha vuelto a disfrutar de otro orgasmo y me tumba boca arriba para coger mi pene entre sus manos e introducirlo de nuevo en su vagina. Salta encima de mí mientras sus pechos se balancean ante mis ojos. Nuestros gemidos se confunden mientras el orgasmo que sentimos nos hace eyacular de nuevo.
Estamos exhaustos y nos dejamos caer en la cama, uno junto al otro, acariciándonos nos dormimos. La salida quedará para otro día.

rm_elpotro2005 49M
961 posts
5/2/2006 6:47 am

argentina_blog
.
¡¡¡Hola AMIGO adoroavenus..!!
¡Me ha gustado tu Blog...y leí tus Notas por el Site.!
¿Quieres integrar Mi Grupo?
.....Todos Unidos Mejor.....
¡Soy el Moderador..!
¡No el Merodeador Erectus..!!!
jejejejeje
Saludos
Te esperamos..OK!!

Juan José


adoroavenus 57M

5/2/2006 6:44 pm

Muchas gracias Juan José, yo también he leido tus comentarios. Será un placer estar en tu grupo. Por allí me verás.


adoroavenus 57M

5/2/2006 6:45 pm

Tú, que haces que lo sea al leerlo con tanto cariño. Miles de besos.


CataModelooo 40F

5/10/2006 9:42 am

NADA MÁS LINDO QUE LO HAYAS TERMINADO ROMANTICAMENTE, UFA DEJÁ QUE VAYA POR UNA DUCHA NENE


Become a member to create a blog