Y el r  

MiAmorEnTuBoca 40M
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3/28/2006 6:04 am
Y el r

Ya perdido en el trayecto del agua de río al salado llano del mar, sigo dándome cuenta que no son los ríos los que salen para subir laderas y escalar montañas. Aunque aún, en mi mente, en los mapas de la escuela, así me lo pareciese y así aún lo vea.
Me convenzo de ser cauto, de mirar la lógica de la naturaleza y seguir el trayecto correcto: el río que busca el mar, y el mar que acoge al rio. La madre mar, la Venus de cornamenta mansa, que sabe de su poder, abre al agua encabritada sus brazos, dejando ver lo profundo de su poso, de su pozo y de su hermoso y azulado juego.

Una vez creí encontrar mi mar y no tenía éste muelle donde atracar las aguas y formar el delta que diese estabilidad y cariño a la sombra de lo que fui, ahora, quizá en otra costa mi río encuentre ese mar... pero sin barca, o sin muelle para atracar, un mar materno, un mar Venéreo, que me mece en sus aguas saladas, que me bambolea en su oleaje, y que me transporta en sorbos de mareo en mareo, sin saber a donde llego ni a donde puedo o no puedo. Un día mi mar, Él, ella, él, un día mi Venus, él, Ella, Él.

Un mar amable, abierto y aciago, a ratos vuelto en pasión de aguas bravas, a turnos vuelto lluvia de llanto contenido, viene a buscar, sale de su ancho espacio, sube, entra quizás en el caudal de mi estrecho y desecado, por momentos, rio, escala, busca y rebusca las aguas del mío; altanero y solitario, ancho a ratos, estrecho a turnos, desecado río.

Viene con agua fresca, salada de escalofríos, de nuevas y buenas intenciones, pero de ruidoso y extraño sentido, no entra por buen cauce, no sigue bien el camino del mío, y el rio y el mar salado, se encuentran y no hacen ruido. A ratos hay silencios, a vueltas hay poco sonido, y el rio no entiende el ruido, que de fondo llevan las aguas que el mar con él ha traído. Se aparta el cauce, ¡no quiero mis aguas darte, no quiero llevarte a mi río!, se aparta el agua, la sal no le convence, a ratos siente miedo, a ratos siente pasión, a ratos siente ganas y ganas y ratos no son. El mar insiste con su oleaje de Venus de fuerte frente, de Venus que acomete a un río, de mar de vueltas y vueltas, de olas de azul bravío.

¿Y el rio? El rio la desmerece, el rio se siente herido, no sabe qué es lo que tiene, ¡que ese mar no es mío! El rio a veces harto, cansado y mustio, tardio, se retira y acomete, rebañando de su cauce chinas y piedras al verte, al verte mar que acomentes, trayendo bonitos sonidos, palabras de dulces sabores, colores de fuertes adjetivos, de entusiasmo y admiración, de cariño y respeto... ¿de amor me estás diciendo, de amor por mi rio?

El rio aún es más pobre, quiere mi rio perderse, pero el mar es sabio, bravo, insistente. Embiste el mar con fuerza, el rio a turnos se defiende, pero se cansa pronto, de no entender lo que el mar en su fondo tiene. Confunde el rio las palabras, las olas con otras compara y le parecen, le parecen, le parecen... le parecen que estan huecas, y el mar no es más que lo que parece: olas y olas que van y que vuelven, que dejan trocitos de rio en las playas de su vientre, de su pecho y de sus labios, y que al bajar la marea, de allí todas desaparecen.

Y una mañana el mar está bravo, más bravo que nunca parece y declara al rio lo que un día, sin percatarse el rio, al parecer; parece: que lo que el mar cantaba eran canciones de amor de un presente que el rio no supo ver ¡que las señales se pierden! Que el rio ya llegó tarde, que en su costa el mar no aparece y que las señales que un día estuvieron, ahora no se sabe si aún permanecen y que el rio llora a su mar, su nuevo mar y por él enloquece, que su Venus rompió sus astas, que ellas ya no lo merecen... y llorando el rio sabe que no más de lo que parece, que por poco que se vean a lo lejos, el rio y el mar no se tienen, que el rio arrastraba recuerdos, que el mar todavía los tiene, y que la osamenta retorcida que lucen los Aries en sus frentes, entre entre las astas, de los Tauros permanentes, permisivos, persuasivos y perennes, que siguen insistiendo en el perfil de su frente, que ellos tienen su corpulencia, que Venus no se arrepiente, que el rio perdió la cuerna en la lucha Frente por Frente.

Y el mar no tiene dique donde atracar, ni rio, ni muelle, que el mar se deja ver... pero con ver ¿solo el rio bastante tiene? Deja mar que te explique, lo que el caudal para ti tiene... o dime si por algo, ¿tú eres el mar que me quiere?. Déjame que te cuente lo que los árboles arrastran, lo que entre sus ramas el viento tiene, déjame ser algo más... si es que es eso lo que quieres. Que el rio cree que a su mar encontró y no lo pierde, pero dile seguro al rio, que no hay más que Él que a tu mar llegue. Que éste rio, aunque no lo parezca, a querer y quererte quiere.


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