incapacidad para lograr el orgasmo  

sheilyn_milena85 31F
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12/31/2005 9:44 am

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3/5/2006 9:27 pm

incapacidad para lograr el orgasmo

Frigidez... Incapacidad para lograr el orgasmo

La frigidez pueden sentirla lo mismo hombres que mujeres y casi siempre se debe a no disponer de una pareja adecuada.


He querido no emplear la palabra "frigidez" para hablar de la falta de respuesta sexual a las caricias, ya que ha sido muy mal empleada. Una mujer puede tener una inhibición persistente de la excitación sexual durante el acto sexual normal y manifestar no solamente una carencia de orgasmo sino también una falta absoluta de lubricación de sus órganos sexuales.

El principal problema que nos encontramos para la curación es precisamente ese, que para muchas mujeres no es un problema; es más, para muchas es un motivo de relax y desprecio hacia los hombres. Suelen comentar con desenfado: "Si por mí fuera nunca haría el amor", "Yo, hace tiempo que paso de sexo, no lo necesito" o "En mi vida he sentido un orgasmo". A estos comentarios realizados casi siempre entre mujeres suelen unirse otros que aseguran que el problema es porque "Tu marido no te lo sabe hacer", "Búscate un hombre experto y verás" o "Sé infiel y no mires con quién".

Y es que desde aquella estúpida frase del Dr. Marañón "No hay mujer frígida, sino hombre inexperto", las mujeres que no han sentido en su vida placer sexual se han buscado su coartada: la culpa es del hombre. Mientras que las patologías sexuales del varón se atribuyen exclusivamente a él, a su cuerpo, su mente o su pene, y nadie busca la causa principal en una pareja tan desagradable que ni un adoquín se acostaría con ella, cuando de frigidez femenina se trata la culpa se le atribuye siempre al varón.

Las causas

La mayoría de las veces el problema es de índole psíquica, no orgánico. Puede ocurrir que las primeras experiencias sexuales hayan sido nefastas, hasta desagradables, y que en la mente frágil de esa mujer no haya un lugar para la mala suerte, sino que piense desde ese momento que la sexualidad es así. A partir de entonces y aunque afectivamente desee al varón y hasta socialmente pueda ser una buena compañera, cada nueva experiencia sexual supondrá, por lo menos, un sacrificio. Si a esto añadimos que su mala formación en materia de sexo hace que no comprenda la verdadera naturaleza del problema y no desee solucionarlo, o que piensen que a su pareja le basta con tener él solito su orgasmo, tenemos ya una candidata eterna al grupo de mujeres frígidas incurables.

En estos tiempos ya no sirven excusas como la ignorancia o la falta de pericia del compañero, ya que ambos son perfectamente solucionables en pocos días mediante un asesor o un buen libro. Estas mujeres tienen, además, un desprecio por las relaciones sexuales de los demás, no gustan de ver escenas eróticas en el cine, y cualquier intento de su pareja por iniciar una orgía improvisada en el cuarto de baño acaba en bronca. No le gustan las guarradas.

Indudablemente hay otras causas más razonables y comprensibles, como son los estados depresivos (¿crónicos?) las peleas de pareja continuadas, los apuros económicos, la falta de intimidad (vivir muchos años en casa de los padres es siempre un factor de riesgo), las enfermedades y, por supuesto, la repulsa hacia el compañero.

Entre las enfermedades que pueden causar ausencia de placer sexual y, por tanto, de orgasmo, tenemos al hipotiroidismo, la diabetes, la esclerosis múltiple, la cistitis, la menopausia, la endometrosis o la distrofia muscular. En cuanto a los fármacos negativos están los anticonceptivos orales, los antihipertensivos y los tranquilizantes, siendo misión del médico advertir a su paciente que no se extrañe por la ausencia de orgasmos, evitando así que se devane los sesos buscando causas psicológicas o traumatismos infantiles.

También se ha observado esta falta de respuesta sexual después de una histerectomía o mastectomía, ya que el impacto emocional que causan en la mujer es enorme y en muchas las conduce a una apatía muy profunda, hasta el punto en que rechazan absolutamente al varón.

Por último, la causa fisiológica más normal es la atrofia genital que se produce en la vejez y que es más acentuada en aquellas mujeres que hace tiempo renunciaron al sexo, bien sea por enviudar o por falta de estimulo. Sin embargo, en la mayoría de los casos no se puede hablar de una frigidez absoluta si aún persisten la necesidad de abrazar, besar y hasta mantener todo el preludio que precede al coito. En estos casos puede existir una vida sexual satisfactoria, que agrade al menos a la mujer, y no constituir ninguna patología a tratar. Sería como aquellas personas que sin estar enfermas, eligen voluntariamente y sin problema renunciar al sexo, opción ésta tan respetable como la de aquellas que se dedican toda la vida a un sólo hombre o las que prefieren cambiar de pareja cada fin de semana.

Las soluciones

Ahora supongamos que la mujer en cuestión no está satisfecha con su ausencia de orgasmos, desea transportarse de vez en cuando a ese Séptimo Cielo, y busca alguien que le solucione su problema.

Lo primero que hay que diferenciar es si solamente tiene una ausencia de orgasmos o si ni siquiera tiene excitación sexual. Lo más normal, o lo más habitual, es la inhibición del orgasmo después de una fase de excitación sexual aceptable o, cuando menos, una inclinación favorable a mantener relaciones sexuales.

En las mujeres jóvenes no es frecuente encontrar una ausencia total del deseo de mantener relaciones sexuales, ya que esta característica se da habitualmente después de la menopausia y, especialmente, en mujeres viudas.

Se considera que aproximadamente un 10% de las mujeres no consiguen alcanzar el orgasmo a través de ningún tipo de excitación o persona, aunque también se cree que la mayoría de ellas consiguen altas sensaciones placenteras mediante la estimulación del clítoris. Y así llegamos a la abultada cifra de un 50% de mujeres que no logran alcanzar el orgasmo mediante el coito, aunque no hay que considerar estas cifras como seguras, dada la gran tendencia de las personas a mentir en las encuestas.

Por ello nos encontramos con un grupo muy alto de mujeres que responden a la estimulación del clítoris, por sí mismas o mediante una pareja, pero no consiguen pasar de esa fase de excitación, siendo este grupo el más numeroso y el que con más facilidad acude a las consultas. En ellas se sacan a la luz una serie de defectos en su relación, como puede ser un estímulo sexual inadecuado (por defecto, motivación o técnica), así una ignorancia compartida con su pareja relativa a la anatomía femenina y cómo manipular las zonas erógenas. También, el convencimiento de que su compañero no podrá completar el acto por padecer impotencia o eyaculación precoz, le conducirá a un resentimiento o aversión que la bloqueará desde los comienzos. Estas mujeres son presas fáciles de personas ansiosas de conquistas rápidas y de amigas amargadas que tratan de sentirse mejor compartiendo penas y rencores. En este caso, las nuevas experiencias no tienen porqué ser mejores (dada la premura conque se llevan a cabo suelen ser desastrosas) y la falta de afectividad sincera en ellas conduce a la mujer a un callejón de difícil retorno.

Si después de una larga temporada de ausencia de excitación sexual y orgasmos consigue un día uno placentero, es posible que tampoco se sienta a gusto con ello ya que para ella el abandono de las inhibiciones, los gemidos y las secreciones propias del orgasmo la causan desagrado y prefiera volver a la situación anterior en la cual tenía el control absoluto de sus emociones. Este caso es muy frecuente en mujeres con un alto nivel intelectual y cultural, acostumbradas a tomar sus propias decisiones, para las cuales el perder el sentido durante el acto sexual y sentirse solamente "hembra", les causa un sentimiento de desagrado y prefieren volver cuanto antes a la situación anterior o al menos no perder el control de sus actos delante de otra persona. Si sus convicciones feministas son muy radicales le será muy difícil aceptar esa dependencia sexual y afectiva hacia un hombre, prefiriendo renunciar a ello con tal de seguir con su independencia.

En el supuesto de que nos encontremos con una mujer con pareja estable, psicológicamente equilibrada y que desee alcanzar una plenitud sexual, el tratamiento debe ir unido al diálogo con ambos miembros. Primero se les indicará la parte puramente técnica de la excitación sexual, con las caricias no genitales, la estimulación directa y posteriormente el coito. No se debe pasar al estado siguiente mientras no se domine totalmente el anterior.

De lo que se trata es no tanto de que su pareja conozca las técnicas para estimularla (eso convertiría al hombre en una máquina de dar placer), sino en que la mujer conozca mejor su cuerpo y su respuesta a los estímulos. También deberá aprender que la satisfacción sexual la puede lograr también mediante la estimulación a su compañero y no solamente con su propia piel.


ReyCromagnon 33M
16 posts
1/2/2006 5:55 am

hola solo para comunicarte que tengo la verga flácida pero cuando me veo en apuros se me pone bien dura yo todavia no entiendo la naturaleza pero de seguro debe ser guarra! ahora no me gustaria saber que en algún minuto sentí frigides, pero me alegra el que siempre hay margen para rectificar o si no a darle con el reggeton ja ja el azote y tal.


rm_Rulitos66 50M
695 posts
1/3/2006 11:18 am

Wooow!
Me encanto tu Blog, pero en especial, este articulo.
Gracias por compartir tus ideas y opiniones. Y por
reivindicarnos y exhimirnos de "la culpa" de que una
mujer NO pueda tener orgasmos.

Sabes? Coincido contigo en que la mayor dificultad de
una mujer para lograr un orgasmo, tiene que ver con su
Psique... Digamos... Alguna(s) mala(s) experiencia(s)...

Al igual que Sir Rob, te invito a visitar mi Blog:
--> [blog Rulitos66] <--


REYclitor 63M
5 posts
1/5/2006 11:12 pm

EXCELENTE PLANTEAMIENTO. ENTRAR EN LA RAIZ DE CADA MUJER ES LA FORMA DE ENTENDER ESTE PROBLEMA. GRACIAS POR TU INFORMACIÓN...


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