Empiezo hoy  

rm_ysumcu 55M
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12/3/2005 12:12 pm

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3/5/2006 9:27 pm

Empiezo hoy


Hoy quiero empezar este diario.
Es sábado por la tarde y ahora voy para la calle a ver si ligo algún chico. Estoy loco por tenemr intimidad con un hombre que sepa omportarse como es debido en la cama.
Soy un cuarentón blanco con algunas experiencias que quiero compartir y muchas ganas de tener sexo con otros hombres.
Si quieres compartir tú conmigo solo tienes que indicármelo.

rm_ysumcu 55M
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12/29/2005 9:45 am

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rm_ysumcu 55M
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12/29/2005 9:51 am

El sábado no hallé nada de interés en la calle. Cansado de andar y de que nadie que me interesara se interesara en mí, recalé en un cine del centro de la ciudad a ver cualquier película. Pero, oh sorpresa: entré a un cine verdaderamente caliente. Pasados algunos minutos y una vez que mis ojos se acostumbraron a la oscuridad, noté que el público lo conformaban no más de cincuenta personas. Pero lo más llamativo era que todos eran hombres…
Y al poder ver bien el salón, vi que había mucho público (unos 15 o 20) concentrado en un ángulo de la sala, todos de pie. Se adivinaba mucho movimiento. Encaminé mis pasos allí y lo que vi fue más excitante que cualquier película: torsos desnudos, penes erectos de todas las formas, colores y tamaños, nalgas al aire, hombres mamando vergas, hombres penetrando a hombres, hombres desnudos y semidesnudos. En fin, una verdadera orgía en la penumbra de una sala de cine.
Ni corto ni perezoso “desenfundé” mi arma que ya estaba bien caliente y dura, me quité la camisa y entré al grupo a tocar y ser tocado. Me acerqué a un pequeño grupo en el que unos cuantos observaban y tocaban a un joven que estaba siendo penetrado por un Negrón de una verga descomunal. El muchacho, delgado, de largos cabellos, estaba en pleno éxtasis, completamente desnudo, con las piernas separadas, las manos apoyadas en el brazo de una butaca, el culo apuntando al pasillo. Tras de él, el negro arremetiendo con fuerza al interior de su culo. Otros dos ayudaban, abriéndole el culo al muchacho. Otro, delante le ponía su verga en la boca, de modo que estaba cogiendo pinga por el culo y por la boca a la vez. Otros se masturbaban y tocaban ambos cuerpos sudorosos, jadeantes.

Alguien comenzó a halarme la pinga como si quisiera ordeñarme. Empezó a mamarme una tetilla. Luego sentí una mano que hurgaba entre mis nalgas. Casi sin darme cuenta de cómo ocurrió sentí en la cabeza de la pinga el calor del interior de una boca: me la estaban mamando con una glotonería inmensa: llegaba hasta la misma base del tronco, casi me la siento arrancar de raíz. Alguien ascendió hasta mi boca para besarme. Me besó, lo besé. Llevó su boca hasta mi oído. Me propuso ir a un lugar más tranquilo para entretenerse con mi culo. Accedí. Estaba como drogado. Caminamos unos metros. Nos detuvimos. Me bajé el pantalón. Sacó de un bolso un estuche. Le pregunté qué era aquello. Me dijo que lubricante. Lo toqué, lo olí. Le dije que sí, que jugara con mi culo.

Me embadurnó el culo con aquel lubricante, que lo sentí frío. Empezó a masajearme toda el área alrededor del hueco, luego metió un dedo, luego otro, luego otro. Mientras, otro se había acercado a nosotros y me cogió la pinga, se agachó y empezó a mamármela. Me sentía en el paraíso. El trío atrajo a otros curiosos. Algunos se masturbaban, otros miraban, otros nos tocaban. Alguien intentó penetrar mi culo con sus dedos, pero el que lo tenía ocupado no lo dejó: quería mi culo para él solito. Vi que alguien le mamaba la pinga a él mientras él gozaba con mi culo: ya me tenía metida toda la mano. El gel lubricante evidentemente tenía alguna sustancia relajante y dilatadora. Sentía que en aquel momento me cabía por el culo cualquier cosa. Casi me vengo en la boca del que me mamaba la pinga. La saqué apresuradamente. Me contuve: aún quería seguir gozando. Él me entendió, se sonrió y empezó a acariciarme. Mientras, el espectáculo de mis blancas nalgas abiertas y toda una mano dentro de mi culo llamó la atención de otros. A nuestro alrededor eran varios los que se congregaban para ver, para tocar.

Quise tocarle la pinga al que me proporcionaba tanto placer con su mano en mi culo. La tenía buena: dura, caliente, grande, gruesa. Le dije que me la metiera, pero me dijo que no, que solo quería penetrarme el brazo. Se sentó en el piso, mi culo estaba al nivel de su cara, empezó a morderme las nalgas mientras movía rítmicamente su mano dentro de mi culo. Estaba en el éxtasis. Alguien puso una negra pinga al nivel de mi boca. Empecé a mamar con ansias locas. Otro se sentó delante de mí y empezó de nuevo a mamarme la pinga que la tenía que no aguantaba más. Sentí que me venía, así se lo hice saber a los demás. Muchos estaban igual que yo, a punto de venirse. Eché mi leche dentro de la boca del que me la mamaba. Sentí dos o tres chorros de leche caer sobre mi cuerpo. Sentí dentro del culo los estertores del que me lo estaba cogiendo con su mano cuando le sacaron la leche.

El grupo se dispersó. Quedamos 4. Sonreímos, nos limpiamos y empezamos a conversar. Alguien sacó una pequeña botella con ron, la abrió, tomó algunos sorbos y luego pasó de boca en boca. Era un ron barato pero cumplió su cometido: nos sentimos mejor, reanimados y dispuestos a hacer algo más. Otro nos invitó a ir hasta su casa, a unos dos km del cine. Era sábado, comenzaba a anochecer. Todos aceptamos la invitación. Al salir del cine, el aire fresco lo sentimos como una bendición luego de tanto ajetreo en el local cerrado del cine. En el camino a la casa del nuevo amigo entramos a un supermercado y compramos algunos alimentos y bebidas.

Fue una noche maravillosa. Los detalles te los contaré más adelante.
Si quieres, puedes pasarla igual de bien. Escribeme si estás en La Habana. Pongámonos de acuerdo. La vida es una y hay que disfrutarla.

Hasta pronto


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