Pasi  

rm_ulisesbilbao 48M
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12/8/2005 7:20 pm

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3/5/2006 9:27 pm

Pasi

Pasaron 5, 10, 15 días. Ainara había perdido ya la cuenta de los mensajes, de las preguntas y respuestas, de las idas y venidas. Empezó a llevar una agenda apuntando detalles de los chicos más interesantes, las direcciones para chatear, los comentarios que llamaban su atención, las preguntas a hacer, los detalles importantes... casi una labor de detective, y ane_35 empezaba a hacer mella en la salud de Ainara. Muchas noches perdía 2, 3, hasta 4 horas de sueño. En cuanto empezaron los chats Ainara se dio cuenta de lo adictivo que era aquéllo, y lo complicado que era compatibilizarlo con su ya complicada vida. Un día se durmió y los niños llegaron tarde al colegio, y ella al trabajo. Era la primera vez que ocurría en 7 años, una especie de señal de alarma.

Pero ane_35 no estaba para alarmas . Las conversaciones eran muy interesantes, el trabajo detectivesco la apasionaba. A veces encontraba a dos chicos que resultaban ser el mismo con dos perfiles diferentes. Se les acababa calando muy rápido. Igual que a los chicos que la intentaron contactar haciéndose pasar por chicas. A Ainara le apasionaba la psicología, hubiera estudiado esa carrera si no fuera porque sus padres la convencieron (habrá que decirlo así y no "obligaron" ) para estudiar empresariales, para encontrar mejor trabajo, decían; y ella en su puesto administrativo de gran compañía de Seguros, se preguntaba a veces qué habría hecho tan mal para equivocarse tanto.

Ella quería ser psicóloga y degustaba cada palabra de cada conversación. A veces chateaba con dos chicos a la vez; algunos hablaban... escribían... tanto y escuchaban... leían... tan poco que podía tranquilamente poner dos columnas de pantalla y leer las dos mientras de vez en cuando contestaba brevemente o consentía con palabras o frases hechas. A veces jugaba incluso a escribir las mismas frases exactas a la vez en una y otra conversación. Nunca le dijeron nada que hiciera parecer que la habían pillado.

Había 20, 25 contactos habituales en la lista de preferidos del Messenger de ane_35, pero Ainara seguía sin encontrar alguien que le encajara del todo. Buscaba alguien especial, muy especial, para su "primera vez". Luego... luego, ya se vería. Quizás Elisa tenía razón y no había que seleccionar mucho, en la cantidad y diversidad está el gusto; pero Ainara todavía no estaba tan necesitada ni tenía tanta prisa. Sólo esa actividad de buscar, contestar, provocar, conversar, imaginar, y leer entre líneas, le resultaba suficientemente excitante. Todavía no había probado el cibersexo, ni le interesaba en exceso. Era más apasionante conocer a la persona con la que estaba hablando, tanto por lo que dice como por lo que no dice. Era impresionante como tantos hombres permitían a su contertulia de chat decir sólo una frase por cada diez de ellos.

Ainara estaba pasándolo genial con todo esto, y todavía no le importaban lo suficiente las ojeras, la extrañeza de Alberto en que trajera tanto trabajo a casa para llegar siempre tarde a la cama, la desatención a nimiedades de los niños ("ya van siendo mayores, que aprendan a hacer las cosas por sí solos" ). Pero Ainara seguía buscando un mensaje especial hasta que un día llegó uno de... un tal ander_36.

(continuará...)


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