Lo desconocido a veces es muy placentero...  

rm_pacopato 54M
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10/4/2005 3:05 pm

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3/5/2006 9:27 pm

Lo desconocido a veces es muy placentero...


Un anuncio en un chat de una televisión local, "DOS CHICAS CALIENTES BUSCAN MADURA PARA......"
Me encontraba aburrido y sólo, aí que decidí contestarlo y puse mi número de móvil en el chat, a ver qué pasaba.
Para mi sorpresa, recibo una llamada perdida en el móvil. Bueno, por qué no contestar, no tengo nada que perder.
Al otro lado del teléfono una voz suave y cálida me contesta,
- hola, ¿cómo te llamas?
Tras una breve presentación, pasamos a hablar del asunto que nos ha llevado a ésto. Son dos compañeras de trabajo y al parecer de juegos eróticos, que a pesar de tener novio buscan nuevas experiencias sexuales. Directamente pasamos al meollo del asunto,
- ¿Cómo tienes la polla?, me pregunta, yo tengo las tetas grandes y mi amiga pequeñitas pero con los pezones muy duros y tiezos; las dos tenemos el coñito depilado, para poder acariciarlos mejor.
Le describo mi polla, unos 18 centímetros, gordita y depiladita para que no estorben los vellos.
Tras confesarnos mutuamente las cosas que nos gustarían hacer al otro, decidimos quedar en una cafetera para conocernos y ver qué nos parecíamos uno a otras.
La cita fue de lo más original, una mesa en una cafetería de un centro comercial, un hombre que espera y dos chicas jóvenes, una morena y una rubia a punto de llegar.
Con más de media hora de retraso por fin se acercan a mi mesa dos chicas ataviadas con pantalones vaqueros de los que se quedan a la altura de las caderas. Unas camisetas cortas dejaban a la vista sendos pirsin en sus hombligos, que eran lo único que sobresalían de sus vientres planos y dorados por el sol, quizás de una playa nudista.
Tal y como me dijeron por teléfono, una de ellas tenía dos tetas hermosas y exuberantes, mientras a la otra sólo se le notaban a través de su camiseta dos pezones que se me antojaban duros y grandes, como diciendo cómeme.
- ¿Paco?, me preguntó una de ellas, la de las tetas grandes.
- Sí, hola, ¿quereis sentaros?
Se sentaron una a cada lado, como si fuera a escaparme, nada más lejos de mi intención. Para entonces, la excitación había hecho que en mi pantalón sobresaliera un bulto duro que se podía percibir de lejos y que no le pasó desapercibido a la de las tetas grandes, que mirándolo esbozó una sonrisa picarona.
Ellas pidieron un helado y no podeis imaginaros como chupaban las cucharillas mientras se miraban la una a la otra. Mi polla estaba ya a mil y mojaba mi bragueta. Las dos al tiempo bajaron sus miradas hacia ella y me dijeron,
- parece que estás muy cachondo, ¿qué tal si nos vamos a tu casa y te comemos ese caramelito que tienes escondido?
En cinco minutos estábamos en la urbanización donde vivo. Yo intentaba pasar desapercibido, ya se sabe, si algún vecino chismorrea algo y se entera mi mujer, me la cargo.
Subí yo primero a casa y ellas lo hicieron unos minutos más tarde. Llamaron a la puerta, me aseguré por la mirilla que no había nadie más y abrí, ya estaba completamente desnudo, con una erección impresionante. A ellas pareción sorprenderles un poco que las reciiera así, pero para nada se cortaron.
Entraron en casa y mientras cerraba la puerta, comenzaron a desnudarse. Sin darme un momento de respiro, se fundieron en un beso apasionado mientras se acariciaban las espaldas, los pechos, el culo.
Yo no pude hacer más que sentarme en el sofá y disfrutar del espectáculo.
Cada vez me excitaba más y comenzé a masturbarme mientras veía como se comían el coño mutuamente en un 69 maravilloso.
Me decidí a intervenir y comenzé a chuparle el culo a una dellas, en tanto la otra me frotaba el pene con una de sus manos y le hacía unos dedos en el coñito con la otra a su amiga, que no dejaba de meter su lengua en el otro agujero que quedaba lbre.
Me pidieron hielo, no sabía bien para qué. Entonces la de las tetas pequeñas se tumbó en el suelo y la otra cogió un cubito de hielo y lo fue frotando por sus pezones, que se pusieron aún más grandes y duros, luego fue descendiendo hasta el hombligo y yo aproveché para morder aquellos dos enormes botones que noté fríos en mi boca.
Siguió bajando el hielo hasta llegar al clítoris, que tocó repetidamente consiguiendo que su amiga se estremeciera de placer o dolor, no lo sé bien. Pero aún me sorprendí más cuando separó los labios de aquel precioso coñito depilado e introdujo el cubito de hielo por ese cálido agujero. Tembló y se contrajo bruscamente, expulsando el hielo para que de nuevo se lo metiera y así una y otra vez hasta casi derretirlo por completo.
No sé cuando lo hicieron, pero una de ellas tomó n plátano del frutero que habaía en la mesa, lo peló y ... ¿os imaginais lo que hicieron?. Sííí, lo chuparon como si de una polla se tratara y luego se lo metieron una y otra vez las dos por sus coñitos, que ya resumaban toda clase de jugos.
Cuando se hubieron follado bien con aquella dorada fruta, me tumbaron en el sofá y me lo metieron en la boca, uuuhhhmmm, no sabeis lo delicioso de ese manjar, que bien sabe...
En tanto yo me tragaba la fruta, mi polla andaba de una boca a otra, la engullían completamente una y otra vez. Mordían mi glande, mis huevos...
Una de ellas se recreó con el agujero de mi culo, en el que después de humedecerlo bien con su saliva metió otro plátano, esta vez sin pelar.
Si no lo habeis probado nunca, hacedlo, es maravilloso, sentir como os follan el culo mientras vuestra polla entra y sale suavemente de una boca cálida y húmeda, acariciada por unos labios carnosos.
De pronto, como si hubiera tocado un cable de alta tensión, noté una sacudida en todo mi cuerpo y lanzé un chorro de leche caliente en la garganta de aquella preciosa criatura, que sacó mi pene de su boca para compartir el semen con su amiga que lo degustó con placer, relamiéndose y chupándome el miembro para extaer hasta la última gota qeu quedara en él.
Pero aquí no acabó todo, tan sólo fue el preámbulo de una tarde inolvidable, pero esa es otra historia que os contaré en otro momento...

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