Como si fuera la primera vez...  

rm_pacopato 54M
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11/13/2005 9:55 am

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3/5/2006 9:27 pm

Como si fuera la primera vez...


Quizás parezca extraño, pero ayer tuve mi primera relación sexual con una mujer tras casi tres años de sequia, por motivos que quizas algun día cuente.
Laura, ese es su nombre, brasileña de nacimiento, de padre italiano. Es de esas mujeres que si las ves por la calle no llaman la atención. Alta, muy delgada y sin grandes exuberancias en su cuerpo.
Sus pechos casi planos de los que sobresalen unos pezones duros y grandes en medio de una aureola escueta. Su vientre plano como una tabla te lleva a un coño rapado que resalta sobre la blancura de su piel.
Nos vimos en su casa, un piso de alquiler que comparte con una compatriota morena y exuberante, tengo que confesarlo, al principio me hubiera gustado más follar con su amiga...
Hablamos de su trabajo, de las dificultades que tenía para poder enviar dinero a sus hijos en Brasil..., la típica conversación sin sentido que se suele mantener para ocultar el principal motivo del encuentro, disfrutar de nuestros cuerpos.
Tras una media hora de conversacion en la que también participó su amiga, ella me acarició la pierna y yo cogí su mano, helada, tenía mucho frío, no se acaba de acostumbrar al clima de Málaga.
Se acercó a mí y me susurró al oído,
- ¿puedo besarte?
No le respondí, tan sólo acaricié sus labios con mi dedo índice y cogiéndola suavemente de su cabello rubio la besé en la boca.
Ella respondió con su lengua cálida y húmeda acariciando mis labios e introduciendola en mi boca para juguetear con la mía.
Nos abrazamos fundidos en aquel largo beso mientras nos observaba Catia, su amiga; creí ver en sus ojos una chispa de deseo, pero estaba demasiado ocupado en aquellos momentos intercambiando mi saliva con la de Laura.
Me tomó de la mano y me llevó al dormitorio, cerró la puerta con pestillo.
Vaya, pensé, quizás le hubiera gustado a Catia intervenir, hubiera sido fantástico...
Me sorprendió abrazándome por la espalda y desabotonando mi camisa. Metió su mano bajo ella y comenzó a acariciarme los pezones, pellizcándolos con sus uñas, con las que me arañaba el pecho exitándome aún más de lo que ya estaba.
No tardó en quitarme la camisa y el pantalón, le bastaron unos segundos, yo no lo hubiera hecho tan rápido.
Me encontré tumbado boca abajo sobre la cama mientras ella arañaba mi espalda y la acariciaba con su lengua, me recorrían mil descargas electricas por el cuerpo. Bajó hasta mis nalgas que mordió con avidez y abriéndolas con la mano dejó al descubierto el agujero del ano....me folló...
Metía su lengua en mi culo, lo humedecía y luego metía su dedo, mi pene se aplastaba por el peso de mi cuerpo sobre la cama. Ella no cesaba, seguía follándome el culo con el dedo y comenzó a chupar mis testículos, no os podeis imaginar el placer que llegué a sentir.
Se detuvo, y noté que se había levantado, cuando me giré, estaba allí de pie ante mí, vestida con un minúsculo tanga rojo de lentejuelas, sus pezones erectos fijaron mi atención.
Ella se arrodilló y sin más explicaciones se tragó toda mi polla, noté sus amigdalas en el glande, os lo aseguro.
Continuó así hasta que ya no podía aguantar más el semen que se agolpaba en mis testículos deseoso de escapar de su prisión... de pronto se detuvo y sentí una extraña sensación de relajación, parecía que ella sabía que iba a correrme y no quería que lo hiciera.
Era el momento de que yo hiciera algo, así que la tomé por la cintura y la tumbé en la cama. Nos besamos como si se nos fuera la vida en ello, mordí sus pezones extrayendo un grito sordo de su garganta en tanto mis dedos ya estaban distraídos con su clítoris. Me deslizé reptando sobre su cuerpo hasta detenerme para contemplar su coño, húmedo y palpitante. Quería comermelo entero, cuánto tiempo hacía que no saboreaba un manjar tan exquisito. Lo lamía, mordisqueaba, con mis dedos separaba los labios para poder meterme más adentro, hubiera querido bucear en él, en aquella marea de flujos.
Llegué hasta su ano, cerrado y prieto, lo abrí con mis dedos y mi lengua exploró su interior para dejar paso a dos de mis dedos que la hicieron lanzar un quejido entre doloroso y placentero.
Ya no pude contenerme por más tiempo y girándola para pnerla a cuatro patas follamos como animales en celo. A cada envestida mía llegaba a mis oídos un quejido de placer cada vez más fuerte.
No sé cuánto tiempo duró aquello ni de cuantas posturas lo hicimos, pero no se me borrará de mi mente el momento en que noté una estremecimiento en mi espalda tras el que un chorro de leche caliente y espesa inundó su vagina rebosando y deslizándose hasta su culo.
Ella me apretó fuertemente haciéndome notar como se estremecían sus caderas...
El humo del cigarrillo que compartíamos flotaba sobre nuestros cuerpos mientras nos acariciábamos suavemente empapados en sudor y fluídos.
Yo bajé mi mano hasta su coño, estaba empapado de mi semen, introduje mis dedos en él viendo como cerraba sus ojos y entreabría sus labios para dejar escapar un quejido susurrante.
No pude contenerme y sumergí mis labios, mi lengua en su húmeda cueva...
Nunca hasta entonces imaginé que aquella mezcla de fluidos fuera tan sabrosa y excitante...
(continuará)

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