cuentos para dormir acompa  

rm_kyachaan 45F
10 posts
12/4/2005 9:07 am

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8/4/2007 12:42 am

cuentos para dormir acompa


“¿Pero a quien se le ocurre eso de darme cita aquí…en que estaría pensando esta mujer?”
Pedro miraba el suelo plagado de colillas, como cucarachas la mayoría blancas y algunas doradas. Pero se le iban los ojos hacia los escaparates. Era inevitable. Nunca antes había estado en este barrio, ni de soltero, y resulta que ahora encima se siente incluso culpable por tener que pasar por aquí. ¿Pero por qué aquí? Se suponía que estaban aquí por el arte, por los tulipanes, y por pasar un fin de semana tranquilos los dos solos. Bueno, la galería quedaba a la vuelta de la esquina, así que fijó la vista en el canal al fondo, y siguió andando con paso decidido.
“No puede ser.” Pensó de repente al ver de reojo un escaparate decorado con pesadas cortinas de terciopelo morado. Allí estaba su eterna fantasía. Una mujer vestida de colegiala, arrodillada en un cojín con los codos apoyados en el alfeizar de la ventana, las manos juntas y con los dedos entrelazados que jugueteaban con un collar de perlas a modo de rosario. Ella estaba mirándole con los ojos muy abiertos, como con cara de pregunta, y el sabía la respuesta. “sí, sí y mil veces sí”, no podía dejar pasar este momento, porque llevaba toda su vida esperándolo.
De repente se acordó del instante en el que empezó todo. A los 9 años, Pedro iba a catequesis después de clase. Allí estaban las amigas de su hermana, que tenían dos o tres años mas que él. Amelia, a sus 12 años tenía cara de ángel y cuerpo de pecado. Todas bajaban corriendo por las escaleras de la sacristía donde se daban las clases de catequesis, todas bajaban sudando por el calor que hacía allí dentro, todas agradecían la brisa fresca que les enfriaba el sudor, y Pedro el que más, ya que desde abajo del todo, solo veía venir hacia él los dos pechos de Amelia, botando con cada escalón que bajaba, y cada vez que aterrizaba su pie, vibraban como si fueran un flan. Nunca había probado comer una teta, pero seguro que estaba tan buena o más rica que un flan. Seguro. Amelia no se dio cuenta que estaba Pedro allí hasta que le quedaban 2 escalones para llegar abajo del todo. Allí se paró. “¡Pedro! ¿Qué haces aquí? Mudo, Pedro solamente veía los dos pezones duros que le apuntaban a través de la blusa empapada de sudor de Amelia. “Muchas gracias señora madre de Amelia por pensar que Amelia es aun demasiado joven para usar sujetador, gracias, gracias, gracias.” Pensó Pedro. “vengo a clase de catequesis” respondió él, mientras miraba al cielo, para que ella no se diera cuenta que le estaba fijando la vista en sus deliciosos pechos. “¡Pero que mayor! ¿Ya vas a hacer la primera comunión? Ya veras la cantidad de regalos que te hacen.” Lo que no sabía Amelia, es que acababa de hacerle el mejor regalo de su vida. Llevaba ya 23 años con esa imagen de Amelia bajando las escaleras y se la había imaginado en todas las formas posibles siempre en su uniforme del Cole, y en esta lúgubre iglesia que olía a humedad e incienso.
Ahora, se quita las gafas de sol, mira a la derecha, y luego a la izquierda, sin saber muy bien porque, ya que allí no conoce a nadie, y asiente con la cabeza como para pedirle consentimiento a alguien invisible, se acerca al escaparate con cortinas de terciopelo morado. La chica del escaparate sigue arrodillada. Lleva los tres primeros botones de la blusa desabrochados, y se ve claramente que no lleva sujetador. El de pie fuera, le mira desde arriba, y ve como su pecho sube y baja con cada respiración. Parece que esta nerviosa, con la respiración acelerada, y lo sigue mirando con esos ojos grandes como de muñeca antigua, fijando la mirada en sus ojos, cuestionándose porque este hombre la mira así, sorprendido, asustado, embobado. Visto que él seguía allí, finalmente ella se decide a levantarse, y al hacerlo, Pedro vislumbró el algodón blanco de sus braguitas de niña. Todo eso le confunde enormemente. Sus visiones de su infancia le venían ahora a la mente, y todo le parecía perverso, que estas cosas no se deben ni pensar, que fantasear con niñas era pecado. Pero esta mujer no era ninguna niña. Respiró profundamente mientras ella abría la puerta. “Hello, are you looking for me?” Le preguntó la chica. El se quedó sorprendido al escucharla hablar en un idioma que no dominaba, y se dio cuenta que casi esperaba escuchar la voz de Amelia que le dijera algo como: “ay, pero que grande que estas Pedro, estas hecho todo un hombre”
“Aterriza hombre” pensó para si mismo. La chica le estaba diciendo algo del precio del servicio, enseñándole una libreta con la lista de precios impresa en papel turquesa. Estaba en varios idiomas, con precios diferentes según lo que pide el cliente, como si fuera el menú de un restaurante, igual. Ya que se había lanzado a la aventura de su vida, optó por el “especial” sin saber en lo que consistía ese plato. Era lo más caro, así que seguro que estaría exquisito.
Ella, le guió a suaves empujones hacia un catre que se encontraba detrás de la pesada cortina. Allí dentro hacía muchísimo calor. Tenía puesta la música de Eurthymics, y eso también le traía recuerdos de sus primeros besos, caricias por encima de la ropa y luego torpes intentos de colar una mano por debajo de la ropa, que siempre terminaba enredada entre la camiseta, la blusa, el sujetador o el jersey. ¡Qué lío! Para que llevaran las mujeres sujetador, si están mucho más buenas sin ellos. ¿Por que se empeñaban en eliminar ese balanceo rítmico de sus mamas? Era aun más bonito que unas caderas contoneándose la caminar. ¿Quién entiende a las mujeres?
Bueno, allí se acomodó como mejor pudo, mientras la atenta señorita se entretenía haciendo algo en la mesa. Le estaba dando la espalda, y movía el culo con la música. Tenía la falda de colegio enrollada en la cintura para acortarla, y uno de los calcetines blancos también enrollado hasta el tobillo, mientras el otro estaba perfectamente estirado hasta la rodilla. Llevaba mocasines negros. Idéntica a la Amelia que turbó sus sueños durante todos estos años.
Ella se giró con un cigarrillo en la mano, bueno, un cigarrillo no era, era un porro por la forma que tenía. ¡Que de años que se fumaba un canuto! Eso de ser un hombre responsable se lo estaba tomando demasiado en serio. Después de darle un par de caladas, la chica se lo pasó, y se dedicó a bailar con ganas. Parecía que de repente estaba sola, bailando delante del espejo, haciendo como que cantaba, empuñando un cepillo del pelo a modo de micrófono. Él aun recuerda como espiaba a su hermana a sus amigas ensayando coreografías con las canciones de Madonna. Esto era como una especie de viaje al pasado.
“Uf, ¡que calor!” dijo ella en ingles. Ya estaba sudando después de bailar dos canciones de las movidas de Eurthymics. Ahora estaba una de las lentas, así que ella paró de bailar y alargó la mano por encima del catre para tirar de la cuerdecita que ponía a funcionar el ventilador. Lo puso al máximo. Pedro no se lo podía creer. Allí estaba ella, en su uniforme, la blusa empapada, sin sujetador, mas alta que él, y el aire del ventilador había despertado sus pezones. Pero ya no tenía 9 años, el cielo no le podía ofrecerle cobijo para su mirada indiscreta, y desde luego no estaba delante de la casa de ese Dios que todo lo ve. “Ya esta bien de mirar, pasemos a la acción” pensó él y tiro de la mano de ella. Quiso desabrocharle la blusa, pero ella le paró al momento. “con la ropa puesta, me da vergüenza que me veas desnuda” o al menos eso pensó entender él. Bueno, una fantasía es una fantasía, y una colegiala no se deja ver desnuda… Con esas empezó a besarle los pezones erectos por encima de la blusa que enseguida se quedó mojada de saliva y se transparentaba del todo sin dejar nada a la imaginación. Que tortura no poder arrancarle esta ínfima tela para poder lamer su piel y saborear su transpiración que le llenaba la cabeza y le embriagaba. ¡Pero que bien huele el sexo! Ella tenía las mejillas coloradas, los ojos cerrados, la boca abierta y los labios agrietados. De vez en cuando asomaba la punta de su lengua para mojarse los labios en balde ya que tenía la boca completamente seca. El quiso besarle los labios, pero ella apartó la cara… así que era verdad de que las profesionales del sexo no se dejan besar en la boca. Se apartó un poco para mirarla. Que guapa estaba así, con esa urgencia en la mirada, pidiendo por favor atención inmediata a sus necesidades, un desahogo a tanta hormona suelta por ese cuerpo pecaminoso… “¡qué mal lo veo!” Pedro, se estaba viendo que iba a tener que pagar un especial pero todo se iba a quedar en un polvo de los de siempre porque estaba ya a punto de reventar. Se tumbó en el catre, y ella se puso de pie con un pie a cada lado de la cintura de él, y así él le vio las bragas blancas que ahora tenían un parche mojado. “déjame vértela” gesticuló ella haciendo un movimiento imitando el bajar de una cremallera. El, muy obediente, se abrió el pantalón, y se bajó los calzoncillos. ¡Ella se sonrojó de verdad! ¡Pero que bien juega su papel la tía! Y así, sin mas preliminares, ella se apartó la braguita hacia un lado, dejado al descubierto su vulva lisa sin pelos, y antes de que él se pudiera recrear en este espectáculo, ella se puso en cuclillas encima de sus caderas y con esa boca vertical, engulló todo su miembro dentro de si. “Viva la crudeza de la infancia”, pensó Pedro. Hacia años que no iba directo al grano, como las primeras veces que pudo follar, sin saber muy bien lo que hacia, pero haciéndolo igual. Ahora, después de tantos años estudiando el cuerpo de mujer, buscando nuevas zonas erógenas, oliendo, saboreando, palpando, queriendo procurarle placer para su propia satisfacción de experto amante atento. Allí estaba ella, empalada por su erección. Se estaba moviendo al ritmo de la música.
Contiunará

deseo266 37M
15 posts
12/8/2005 10:42 am

mmmm...muy currado el relato..la verdad es q es una fantasia muy recurrida..la de ese chico o chica de la infancia.yo hace poco la cumpli..aunque esa chica era la madre de un amigo .ya estoy impaciente por ver el siguiente relato.besos


KC_JJ 53M

12/30/2005 7:04 am

yo tengo caca cabeza grande?

A friend once tried to teach me español and said this was a good general greeting to use.

He also told me that when eating in a mexican restaurant that if you really wanted to get the attention and special services of a waiter to summon him by using the title "cabron"

I think I must have misprponounced it or something because I got the worst service of all time at that restaurant.

MMM [ MMM


santuo 36M
13 posts
12/30/2005 6:30 pm

Me encanta esto de los relatos, ers nuy buena, de donde los sacas?,
bueno, ya me lo contaras con la continuacion, un besot, t visitare pronto.


rm_kiteglider 63M
1 post
2/15/2006 10:09 am

Encantadora Kya........te siento a través de ese relato. Demasiadas concomitancias en nuestras percepciones como para desaprovechar la oportunidad de nuestro encuentro. Te espero ansioso


txarlatan2 50M

3/2/2006 11:26 pm

MUY BUENA HISTORIA CON EXQUISITO GUSTO AL CONTARLA
ENHORABUENA


rm_Tabu_Malaga 36M
1 post
3/23/2006 1:18 am

Pues un cuanto muy bueno si. Yo soy de Marbella tambien pasate alguna vez por el chat de la web, haber si coincidimos y hablamos


rm_Mr_Gaunt 44M

3/27/2006 12:07 pm

una historia divertida, pero me ha atraido más "Kyachaan", ¿porqué lo escogiste? en la línea de consejos hay uno que pregunta por el origen de los nicks de los usuarios


Boavdil 61M

7/19/2006 5:26 am

Me parece genial, y ademas nos dejas con la intriga de la continuación. Kya sigue escribiendo con esa fantasia que nos trasmites a todos y esperamos la continuación de la historia . . . y muchas más. Besos


Axturix68
614 posts
1/22/2007 3:35 pm

hermoso relato ...muy turbador ... merece una continuacion

FraN


rm_Marc5854 58M
27 posts
1/29/2007 7:30 am

Querida Kya,
Un día me pediste que comentara tu narración, pero cómo voy a hacerlo si no la has terminado?
Pero antes de hacerlo, recuerda que las narraciones eróticas tienen, desgraciadamente, un final previsible, por lo que tendrás que exprimir tu brillante cerebro para evitar el final que todos esperamos.
Lo harás?
Besos,
M


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