DEL MEDICAMENTO DE LA VIRILIDAD  

rm_dulce_roce 46M
10 posts
5/1/2006 4:40 am

Last Read:
5/3/2006 9:10 am

DEL MEDICAMENTO DE LA VIRILIDAD

Artículo aparecido hace ya algunos años en la prensa nacional, cuando la actualidad hablaba del medicamento de la virilidad (para qué hacer publicidad con nombres...).A pesar del tiempo, resulta igual de interesante. Escrito por Agustín García Calvo, he conservado sus peculiaridades ortográficas.


Oigo por ahí estos días rumores insistentes y comentarios alborozados a propósito de un producto que ha elaborado y lanzado al Mercado alguna Empresa, destinado a remediar y sostener las deficiencias de la potencia viril, del Aparato del Poder.
Me da un no sé qué, que me deja más que pensativo. ¿Será posible que a mis congéneres les interese tanto el fenómeno de que se les enderece o se les siga enderezando? Y hasta puede que algunas de las mujeres les acompañen, o finjan acompañarles, en interés tan desmedido.
No es que desconozca yo la pasión y cruz con que carga la masculinidad, no es que no comprenda el apremiante anhelo de metérsela a alguien (o, en último término, casi a algo), y no cumplo con menos de reconocer que yo mismo también he padecido a veces esa pasión y ansia. Y más y peor aún: hasta comprendo el anhelo complementario de que se la metan a una los que pueden. Al fin y al cabo, se da en ese juego de contrarias ansias penetrativas un remedo y representación de la guerra originaria, ataque y rendición con que empezó la Historia, con el sometimiento de las mujeres a los potentes, que, justa- y lógicamente, son los únicos que pueden, a su vez, ser impotentes.
Pero ¿es que eso va a ser todo? ¿A eso va a reducirse el amor aquel y su arrobo y encanto y el vislumbre de vida que por entre las tinieblas asomaba de sus ojos? Contra ese certamen de la potencia ¿no estaba acaso el placer, la flor de la piel, el murmullo de los alientos o los corazones, la sensualidad, el gozo, que es, en cambio, común y no distingue de sexos masculinos ni femeninos? ¿No era el amor aquello de que mi placer es tu placer y que ahí se anula, aunque sea por breve trance, la distancia del uno contra la otra, “plazer… porque sé que de mi plazer le plaze” que don Sem Tob decía? Y para eso, la verdad, el aparato del poder y sus envergaduras no hace mucha falta, si acaso no es a veces, por fracaso o por éxito un estorbo.
Y aún todavía, si eso del gozo y el arrobo suena demasiado paradisíaco, ni siquiera para ese gusto segundo, el de lo prohibido y pecaminoso, ni siquiera para eso hace falta ninguna el aparato del poder.
Pero además, vamos a ver: ¿es que no saben estos prójimos que la sola gracia de eso del empinárseles es que eso no lo hacen ellos, que, como canta Brassens, “la bandaisson, papa, ça n’ se commande pas”, que “en esto de empalmar no se puede mandar”, que, si la voluntad se mete en eso, lo estropea todo? Y ¿habrá cosa más voluntaria y más intencionada que conseguirlo por medio de un fármaco?, ¿convertirlo del todo en un trabajo y trámite, y quitarle así la gracia que le quedaba? ¿No bastaba con las máquinas espendedoras de gomitas preservativas?
¿Será posible que la clave y fulcro del amor de hombres y mujeres consista en una demostración de la potencia y respectiva sumisión con que la desgraciada Historia arranca y el Régimen se sostiene erecto? ¿Qué sólo valga lo que va derecho al servicio de la procreación de hijos para el Cielo, de futuros compradores de automóviles, televisores, ordenadores y, a su vez, píldoras de potencia?
¿Será posible que tengan razón los varones mayoritarios que, encandilados con la promesa de la redoma mágica, contribuyen a hacer que se les empine la curva del negocio a la Empresa, al Estado y hasta a la Iglesia? Pero ¿cómo van a tener razón, si la razón no es de nadie y no sirve para vender ninguna cosa? Que les den mucho.


rm_dulce_roce 46M
5 posts
5/2/2006 8:59 am

Por lo que veo no conocías a don Agustín.
Es una noticia de finales de 1998; el me parece que tenía sobre los setenta y pico.
El "aparato del poder" es una expresión como muy freudiana, pero lo importante del artículo, creo, es desmitificar un poco la obsesión del sexo "fuerte" por su "aparato de poder": que el amor es algo más que eso:
Pero ¿es que eso va a ser todo? ¿A eso va a reducirse el amor aquel y su arrobo y encanto y el vislumbre de vida que por entre las tinieblas asomaba de sus ojos? Contra ese certamen de la potencia ¿no estaba acaso el placer, la flor de la piel, el murmullo de los alientos o los corazones, la sensualidad, el gozo, que es, en cambio, común y no distingue de sexos masculinos ni femeninos? ¿No era el amor aquello de que mi placer es tu placer y que ahí se anula, aunque sea por breve trance, la distancia del uno contra la otra.


Become a member to create a blog