TIRANDO CON EL NOVIO DE MI HIJA (Historia)  

rm_chewiw 43M
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6/12/2006 12:33 pm
TIRANDO CON EL NOVIO DE MI HIJA (Historia)


Ese día el novio de mi hija había pasado la noche con ella escondido en el dormitorio. En algún momento, dado el silencio reinante, pensó que yo me habría marchado, pero en realidad estaba desnuda y jugando con unos consoladores de colores que me había comprado en un sexshop. Entonces me vino la idea de quedarme así en la cama, con mis aparatos metidos, para ver qué sensación le provocaba. Si se calentaba... le dejaría comer a esta madre hambrienta... pues yo ya hacía algún tiempo que estaba solita y merecía algún premio de la vida. Le daría mi rico culo cachondo...

Salí afuera, desde el jardín tendría una visión de él, y sabría que estaría haciendo.Menuda sorpresa recibí cuando lo descubrí con una de mis bragas en sus manos, llevándolas a su nariz, a sus labios, pasándoles la lengua, mientras se acariciaba un delicioso bulto debajo del boxer negro.Allí me di cuenta que estaba a centímetros de llevarme ese dulce bocado a la boca y pegarme un atracón de sexo con sus 19 impetuosos años,era el mejor regalo que podía hacerme a los 37, lo cual para él sería un polvo de lujo también.

Sin embargo me di cuenta que el ventanal estaba cerrado, y muy posiblemente trabado por dentro, con lo cual no podía meterme, tampoco quedaría bien que una futura suegra entrara así al dormitorio de su propia hija para montarse al muchacho, entonces volví al primer plan, derecho a mi dormitorio a jugar desnudita con los consoladores en la cama, y con la puerta abierta de par en par. Alguno que otro gemido atraería su atención, y yo consentiría que se me acercara con toda la calentura que la visión de mi cuerpo maduro le podría despertar.

Esa tarde andaba con unos deseos en el culo que me daban temblores de sólo pensarlo. Escogí al parato azul que tenía ondulaciones a lo largo y empecé a penetrarme abriendo bien mis piernas, aprovechando mi elasticidad de bailarina, que aún no había perdido. Mi esfínter estaba lo suficientemente elástico como para dejarlo entrar, aún así me arrancó unos gemidos brutales, porque estaba llenando toda mi cavidad a lo largo y a lo ancho. Empecé a moverlo lentamente de adentro hacia afuera queriendo sacarlo, pero la temperatura me subía con eso, me excitaba y gritaba fuerte como una perra hambrienta, un poco impaciente por ver al muchacho en bolas y sacudiéndomela en la cara. No tardó mucho en dejarse ver. Cuando estaba introduciendo el brutal aparato otra vez, noté por el rabillo del ojo, que su figura se apoyaba en el marco de mi puerta.

-Dónde habrá un macho que quiera culear a esta madre! -grité provocándolo, y la respuesta no se hizo esperar, entró sin el boxer. Yo lo contemplaba abierta de piernas, con un gigantesco consolador en el culo, y él explotaba de calentura, estaba más rojo que un tomate. Lucía un miembro colosal, que se habría comido a mi hija anoche y ahora ansiaba poseer el deseable culo de su suegra también.

-Pues si te la meteré hasta sacártela por la boca, zorra ... dame ese culo que es un manjar, yegua hambrienta... hoy vas a comer carne joven!

-Ven pequeño que te enseñaré a hacer el amor! Estás muy tierno, aún. A una madura no se la conforma con pajas, quiere largas culeadas y orgasmos interminables....

Juro que me sorprendió cuando vino y me arrancó el consolador de golpe, haciendo que gritara y cerrara los ojos. Pero así como lo sacó lo arrojó sobre el piso diciendo: anda, que esos chiches son para viejas, ven que aún estás para comerte a un regimiento.

Yo pensaba sólo en una cosa: que me blandiera su largo instrumento en la boca, por el culo, por las tetas y por todos lados... La meneó delante de mí para hacer gala de su dureza, y no pude más que incorporarme para llevármela a los labios, disfrutarla enteramente con mis boca jugosa y con mi lengua. El muy hijo de puta ya estaba tirando leche, una jugosa crema que me caía de la boca y me mojaba las tetas. No podrás esperar un poco?- le dije.

Y él que no, que tenía más leche, que me daría litros de su leche esa tarde. Y a decir verdad sabían muy bien su polla y sus jugos.

-Qué inmenso placer ser su puta haciéndolo gozar! Lo sentí en el fondo de mi garganta rozando su cabeza y esparciendo su miel pegajosa.

No podía más, lo usaría como un enorme consolador en mi culo. La saqué de mi boca y dí por empezada la fiesta. Me echó sobre la cama le dejé entrar. Lo hizo con movimientos precisos en la cola ya lubricada y agrandada por el consolador. Qué lo parió, si me daba sin asco y me arrebata de deseos. Gemía como una puta en celo cuando la sacaba y la colocaba otra vez, una verga inmensa cálida y dura, con una cabecita en forma de punta que me abría por completo y con una facilidad digna de los dioses. Nunca habría recibido algún manjar mejor en mi culo, y él tampoco se habría comido algo tan sabroso y experto. Yo era una diosa del Olimpo para aquél niño.

Nos dábamos sin parar, con fuerza, me atropellaba y la enterraba y cuando la sacaba, yo lo atropellaba con mi culo y me la volvía a tragar entera. Le sujeté las bolas por debajo, agarrándolo firmemente, haciendo que se volviera más duro e impetuoso. Yo quería que me faltara completamente el respeto. Y no me defraudó en absoluto. Me puteaba y decía obscenidades al poseerme, que es lo que más me gusta.

Acto seguido me giró y quedé de costado, así podía verle la cara de placer mientras me culeaba, acariciarle las mejillas, meterle mis dedos en su boca. Con una mano se apoyaba en mi culo y con la otra me frotaba los senos, o los introducía en mi coño. Salía y entraba como si mi cola fuera su casa. Pero no terminábamos allí. No.

Dame más, dame más, ahhhhhh, -yo le gritaba.

Y me puso en cuatro sobre la cama rompiéndomelo con ímpetu. Era un macho salvaje y colosal. Imaginaba como habría gozado mi hija añoche, y lo que estaría gozando él, con dos polvos en pocas horas. Yo no daba más de goce, me abría los cachetes de mi culo con ambas manos para facilitarle una penetración extremadamente profunda. No le daría tregua, si quería follar a su suegra se la follaría a lo bestia, como sólo a mí me gustaba ser montada. En otro momento pasé la mano por debajo mío y le rasguñaba con suavidad la piel de sus testículos, cosa que le producía un placer especial. Gemía y gritaba con cada rasguño, con cada apretón de mis dedos.

-Asíiii, zorra, así... húndeme las uñas en las carnes... ahhhhhhh

Por último lo dejé sentarse y me subí, para cabalgarlo con fuerza y golpear mis cachetes contra sus muslos. Su pene crecía más y más en mi culo dificultando el extraerla, Quedó anudado adentro y lo sentí hincharse, su cabeza escupía incontables jugos, latiendo y aumentando el tamaño con cada latido, se estaba yendo en mi cuerpo, me inundaba toda y yo volviéndome loca por la manera en que me gozaba.

Siiiii, así... así se acaba... así, así se acaba... -gemimos juntos, nuestras bocas y lenguas chupeteándose.

Siguió un largo rato jugando, yo no me saciaba, lo cabalgué como media hora. MI culo estaba completamente abierto a esa espada que me atravesaba sin piedad. Pensarán que él estaba cansado y sin mucho compromiso? Qué equivocados están, no terminaría nunca su orgasmo. Me respondió como el mejor...

Y volvió a acabar a raudales pero sobre mi boca. Y me chupé su leche copiosa, dulce, caliente más que ninguna otra.

Al anochecer volvió mi hija, y él estaba en el sillón del comedor mirando tele. La niña se extrañó de que su novio estuviera allí, no temiendo a su suegra. -No te ha dicho nada? - le preguntó.

-Si yo con mi suegra me llevo de maravillas! - le respondió. Lo cierto es que terminó por casarse con mi hija, pienso que debe ser una joven muy gratificante, pero cada tres o cuatro días me visita en mi dormitorio y me hace las fiestas, oh Dios, que fiestas que me hace... y esa debe ser la razón principal de haberse casado, disponer del cuerpo de su bella suegra para culearla sin ascos cuando guste. Sí, soy una puta, Ni loca le diría que no...

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