CON EL MARIDO DE MI AMIGA (Historia)  

rm_chewiw 43M
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6/12/2006 12:31 pm
CON EL MARIDO DE MI AMIGA (Historia)


Me llamo Carla, y cumplí 30 años. Con los años me he vuelto muy desenvuelta y alocada en el sexo. Tanto como para fantasear toda clase de cosas aún cuando mi marido se me echa encima. Mi mejor amiga se llama Laura, y ella se jacta siempre de la potencia sexual de su esposo, un rubio bien grandote. Pero el punto decisivo de mi historia fue motivado la noche en que los cuatro cenábamos en su casa, y mientras llevábamos los platos a la cocina, ella me dijo: "Te has puesto una pollera muy ajustada hoy, he tenido que decirle al libinoso de mi marido que deje de mirarte el culo...." Para mí fue un halago.

Esa misma noche hice alarde de mis caderas y le dí la espalda a él todas las veces que pude. Notaba su caliente mirada sobre mis contorneadas nalgas, y cuando nos despedimos, aproveché que nadie nos echaba mirada y le estampé un beso en los labios. Luego salí con mi esposo moviendo más que nuca mis caderas. Al dia siguiente recibí una llamada de Laura donde me decía cómo le había quedado el esfínter gracias a mí....

No tardé en planificar mi acecho sobre tan ardiente macho. Durante la semana siguiente salimos con Laura de compras y luego nos sentamos a tomar un café. Me contó que no andaba bien de su estómago y que debía hacerse unos exámenes. Dejó escapar el día y la hora en que andaría de exámenes, y esa fue la información que me faltaba para poner en marcha mi plan. La noche previa a sus exámenes la llamé a la casa cuando pensaba que estaría en la cocina, de este modo atendería él. Llamé y tal como planeaba atendió él. Puse mi voz más sexy y le eché las redes. Tras algunos intercambios, le pregunté sin más si estaría en su casa por la mañana, y me dijo que sí, le agregué que lo llamaría entonces. Luego hablé con Laura para desearle suerte en sus exámenes.

A la mañana siguiente aparecí por allí y me recibió Carlos con una sonrisa. Pregunté por Laura y justifiqué mi llegada diciendo que la vez que estuve cenando allí, había perdio un aro entre los almohadones del sillón. El se mostró muy predispuesto y me hizo pasar. Se dedicó a buscar el aro con ahinco y mientras lo hacía, me saqué la poca ropa que llevaba y me puse de espaldas a él para sorprenderlo. Cuando se dio vuelta, le pregunté qué le parecía esto, y lanzó una exclamación de asombro. Rayos!!! pero si has adivinado mis deseos, que bello culo tienes, déjamelo tocar.

Vino hacia mí y se apoyó sobre mi cola con la ropa puesta, mordiendo mi cuello y pasando sus manos por mis senos. Luego, lentamente fue bajando su pantalón y se sacó la camisa. Me dí vuelta y me apreté como para que sintiera todo el calor que tenía, y la turgencia de mis senos sobre su pecho velludo.

Fuimos hasta el sillón donde nos abrazamos y besamos por largo rato, él besando mis pezones y metiendo mano entre mis piernas. Lo dejaba introducir no uno, sino hasta sus cinco dedos. Yo estaba mojándome y sentía un latido acelerado en los labios de mi vagina.

No tardé en acostarme abierta de piernas y me llevé su miembro a la boca para besarlo y chuparlo como una golosina exquisita. -"Muy bien, muy bien, hazlo así" dijo. Dame una fuerte y larga mamada.

Yo hacía lo que me ordenaba sin emitir sonido. Había encontrado un buen amante, provisto de una verga durísima y poderosa, además de su rubio cabello y ojos verdes, su piel blanca como la leche, mi maquinaria de placer y lujuria.

Yací sobre el sillón un buen rato metida entre sus piernas saboreando unos jugos riquísimos, ambos gozando con la idea de la infidelidad mutua,y de que su esposa y mi marido ignorarían que éramos capaces de echarnos un polvo soberano.

La dureza y consistencia de su miembro me llevó a ponerme de rodillas y ofrecerle mi lado más exquisito y sensual. Besó mis nalgas y las acarició sin descanso, luego introdujo su larga y húmeda lengua en mi culo, rozando mi esfínter apasionadamente. Yo le ronroneaba y él me decía "mi gatita", lo que hacía que me dieran espasmos de placer y electrizara toda mi piel desde los pies hasta la cabeza, poniéndome los pelos de punta.

Fue entrando lentamente su verga, y yo abría mis nalgas con una mano para ayudarlo a poseerme completamente. Ya con la mitad adentro me arrancó largos gemidos, y los pezones se enduecieron, las puntas de sus dedos acariciaban y pellizcaban la rugosa piel del pezón arrancándome intensas sensaciones. En ese instante lo provoqué con palabras lujuriosas y sucias como las que seguramente esperaba. "Culéame toda, arráncame el agujero con tu verga, sácate las ganas conmigo... hazme mierda... que tu leche me caiga por las piernas.... "

En medio de mis provocaciones puso sus dos piernas sobre el sillón y lanzó una arremetida bestial, que sacó un ruidoso aire de mi culo, y su verga rozó y golpeó el fondo de mi cavidad.

- Te echas los aires afuera... puta, para que mi pija entre más adentro. Eres una puta muy golosa!!!

-Así, amor, así se hace... mi culo te ordeñará todo... amorcito...

Golpeaba con fuerza y yo sentía que aquel potro rasgaba mis entrañas. Lo hacía mejor que mi marido y que todos los desgraciados que me habían puestos sus manos encima.

-Qué placer sentirlo entrando y saliendo, sintiendo su cabeza inflamada explotando en mi agujero, su tronco rozonado mi esfinter. Ni por casualidad le daría mi concha, ni el me la pediría.... mi culo era una fuente de incalculable placer para los dos.

Por último se dio vuelta y me dio vuelta al mismo tiempo quedando sentada sobre él y enculada hasta el fondo. Tomándome de los muslos me subía y bajaba adentrándose más y más, mi cola haciendo tope en sus bolas rojas e inflamadas.

Me excitaba tanto que empecé a saltar tambien para que me la enterrara más adentro y más... Gritaba... gemía... con los ojos cerrados, no podía abrirlos...no. Estaba extasiada en ese juego anal violento que me arreciaba como un vendaval. Estaba recibiendo la culeada más grande de mi vida... casada... y con el marido de mi mejor amiga...

Caimos de costado y siguio entrando y sacando su miembro, dándome besos en la espalda y el cuello, diciéndome palabrotas... perra... puta... zorra folladora... no paras hasta tirarte al macho que más te gusta... Comencé a jugar con mi clítoris mientras seguia su portentosa culeada, y le replicaba sus dichos.

-No pararé hasta hacerme a todos los que quiera... que todos los hombres me llenen con su blanco y caliente semen...

Al cabo de un buen rato me dijo que quería sentirle en mi boca... Consentí y me chupé su verga empapada de jugos... los suyos y los míos....

-Qué bien roto has dejado mi culo... le dije y lo mamé con muchas ganas, durante minutos, y su instrumento se hichaba en mi boca y entre mis dedos calientes...

Cada vez más fuerte se lo succionaba tratando de sacarle todos sus liquidos y hacerlo tocar el cielo con las manos como él lo había hecho conmigo minutos antes en el sillón...

Estalló en un descomunal orgasmo, que rebalsó mi boca dejando mis labios y mejillas blancas....

Esa noche dormí profundamente, y entre sueños... cabalgue otra vez sobre su verga.

Hemos quedado en volvernos a ver... una y mil veces...

Infiels, lujuriosos y desbocados... volveremos a revolcarnos de calentura. MI agujero se ha hecho más grande desde que él lo usó... y no dudo que será cada vez más grande....

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