Noche singular IV ..... continuaci  

rm_ahca18 55M
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1/31/2006 9:14 am

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3/5/2006 9:27 pm

Noche singular IV ..... continuaci


Luego de este maravilloso triángulo de sexo y plenos de goce, nos fuimos a bañar, apretados los tres en la ducha, sintiendo correr por nuestros cuerpos el fuerte chorro de agua tibia que salia de la ducha teléfono que manipulabamos alternadamente, sintiendo el dulce roce de nuestros cuerpos cansados, pero plenos, jugando a enjabonarnos y enjuagarnos mutuamente entre tiernas caricias, haciendo un sabroso sandwich con Sandra en el medio.
Nos secamos y fuimos a encontrarnos con nuestras amigas que estaban recostadas en el sofá que daba frente a la estufa mirandose a los ojos y compartiendo una conversación entre susurros y regada por un excelente pinot noir servido en dos hermosas copas de cristal.
Nos aproximamos, nos servimos nuestras copas y empezamos a relatar, cada uno, como estaba viviendo esta experiencia inolvidable, lo que cada uno había sentido, etc.
Luego de la ronda de comentarios, se me ocurrió que sería bueno, que cada unos de nosotros contara una fantasía sexual que quisiera realizar, y de ser posible, los demás ayudariamos a realizarla. El tema era decidir quien comenzaba, nos miramos entre todos, y descubrimos sin decirlo, que los cuatro estabamos fascinados con la belleza, la sensualidad y el cuerpo de Nicole, todos la deseabamos, y cada cual a su manera, anhelaba disfrutar de ese cuerpo escultural que resplandecía y se realzaba en la semipenumbra del living, iluminado por las llamas de la estufa, la expresión de su cara acentuaba su sensualidad, seguramente por el placer de los orgasmos que habia disfrutado, primero con Carlos y luego seguramente con Cris en ese mismo sofá. Unanimemente decidimos que Nicole seria la primera en contar su fantasía. Ella bebe un trago de su copa, suspira, cruza sus hermosas piernas, se reclina lentamente sobre el respaldo, haciendo que sus pechos se eleven y sus pezones perfectos por un instante quedan apuntando al cielo flameados por los hilos de luz intermitentes que irradia la estufa y que juegan en su cuerpo dando la mágica sensación de estar ardiendo.
Hace una pausa y con la copa en su mano y comienza a contar su fantasía; a ella le gustaría que la agarraran entre varias personas y la forzaran a tener sexo contra su voluntad y a someterla sin llegar a la violencia extrema de lastimarla.
Acto seguido los cuatro nos abalanzamos sobre ella y comenzamos a sujetarla por las manos y las piernas, mientras ella intentaba resistirse y zafar de nuestras manos, lograbamos controlarla a medias, cada cual como podia, manoseaba su cuerpo recorriendo esas deliciosas curvas que se conterneaban intentando salir de esta improvisada prisión de manos y brazos que la querian someter y tocar a la ves. A la fuerza logramos arrancarla del sofá y entre los cuatro, la llevamos alzada a la habitación, tomandola fuertemente por los brazos, y las piernas, la depositamos boca arriba en la enorme cama de dos plazas antigua que tenía una cabecera de bronce con hermosos diseños de barrotes, yo pude sentarme sobre su vientre, logrando, no sin esfuerzos, inmovilizarla a medias dejando de alguna manera sus piernas fuera de combate, mientras Sandra y Cris apretaban sus brazos acariciando y besando sus tetas, ella a pesar de todo, continuaba con su resistencia, mientras disfrutabamos del delicioso placer de ver a esta hermosa hembra retorciendose, tratando de resistirse a nuestros avances, Carlos había ido a buscar unos pañuelos de seda que tenía guardados en la cómoda de la habitación, con ellos procedimos a atar a Nicole por sus manos y sus pies a los barrotes de la cama logrando, ahora sí, dejarla estaqueada y a nuestra entera disposición, luego del esfuerzo realizado y de haber conseguido nuestro cometido, nos quedamos los cuatro por unos instantes contemplando ese bello cuerpo que pese a su resistencia ahora iba a ser disfrutados por nosotros, Cris toma un pañuelo de seda se acerca a su cara le da un tierno beso introduciendo dulcemente su lengua en la boca humedecida y sensual, luego le venda los ojos, para que ella no pueda ver, a partir de ahora, de quien es cada mano que la toca, cada lengua que la recorre, cada seno que la roze, cada miembro que la penetre. Para que trate de imaginar y descubrir quien es quien y quien hace que, con su cuerpo entregado, pese a su resistencia, al goce y placer de los ahora cuerpos anónimos, tratando de hacer más fuerte su fantasía de ser poseida y abusada contra su voluntad y de todas las maneras, por personas que la invadian y que no podía ver, pero si sentir. Nos quedamos de pie los cuatro a su alrededor en una especie de extraña ceremonia pagana, donde rendiamos culto en silencio a el extrarodinario cuerpo de una mujer, nos tomamos unos minutos contemplando embrujados esa silueta perfecta, viendo como sus pechos se alzaban y bajaban ritmicamente al compás de una respiración que iba en aumento, como su espera y ansiedad al estar innerte y expuesta sin saber lo que estaba pasando a su alrededor. Intuyo que esa espera se le hacía interminable, esperando sentir de un momento a otro, en que parte de su cuerpo iba a ser besada, acariciada, penetrada, como y por quien? Nos dispusimos en su entorno, Sandra y Cris a cada lado de sus brazos, Carlos y yo a cada lado de sus piernas, nos fuimos acercando y comenzamos cada uno a besar suavemente sus dedos, sus manos sus bellos pies, lamiendo y mordiesqueando su piel cada ves subiendo lentamente por sus brazos y sus piernas, sentíamos que ella suspiraba y se estremecía, intentando, por un lado de desprenderse de sus lazos y por otro, de disfrutar del placer de tener a cuatro personas ocupandose enteramente de su cuerpo, en una ambiguedad embriagadora, Sandra y Cris por fin llegaron a su cuello y comenzaron una danza de besos calientes y lenguetazos que hacían que Nicole gimiera y se retorciera cada ves más intensamente, mientras con Carlos recorriamos sus tensos y torneados muslos sintiendo como se erizaba su piel con los besos de aquellas mujeres dispuestas a comersela toda, ella se estremecía tratando infructuosamente de desprenderse de aquel tormento de bocas que la recorrian sin piedad, las manos de Sandra y Cris acariciaban las tetas enormes con esos duros pezones erectos y las lenguas de Carlos y mía recorrian suavemente la tierna hendidura de sus ingles,mientras nuestras manos exploraban los humedecidos muslos que se esforzaban por desprenderse de las ataduras y trataban en vano de liberarse de esa dulce tortura. Las mujeres bajaron con sus bocas a beber el sabor de sus pezones, mientras que yo llegué primero a mi preciada meta, con mi lengua rocé suavemente los labios mayores de su sexo, en ese momento pude sentir lo hinchados y entreabiertos que estaban, sentir su calor y pude probar su sabor y su humedad, lentamente comencé a separar con mis dedos los labios externos haciendo lugar para introducir mejor y más profundamente mi lengua en ella, mientras la sentía exalar un profundo suspiro acompañado por unas contracciones de todo su cuerpo, Sandra y Cris recorrian con sus bocas y sus manos sus senos e intercambiaban besos entre sí, en tanto que Carlos se entretenía besando su vientre y acariciando sus piernas esperando pacientemente su turno. Separé un poco mi cara de su sexo para poder contemplar por un momento, su exquisito sexo palpitante totalmente mojado lo que le daba un brillo especial, la sentía palpitar y entregarse a nosotros sin saber quien vulneraba cada parte de su cuerpo. Comencé a lamer suavemente su caliente sexo a punto de entrar en erupción, recorriendo hacia arriba y hacia abajo los labios internos y externos hasta detenerme por fin, en la firme protuberancia de su clítoris, que cual un pequeño pene estaba entumecido y erecto pujando por abrirse camino en la comisura de sus labios, exaló un profundo quejido de placer y comenzó a agitarse y a moverse, descontroladamente galopando furiosamente en la cresta de un orgasmo profundo y interminable, inundándo mi boca con el manantial caliente de sus fluídos. Retiré mi cara para dejar lugar a Carlos que continúo mi tarea comiendose su sexo, sin darle ni siquiera un respiro, ella ahora trataba de resistirse, sintiendo el vacío en su estómago que la montaña rusa del placer deja luego del orgasmo. Tomé su boca y comencé a besar sus labios y su lengua trasmitiendole el saber de su sexo, ella hacia esfuerzos por zafar de esta situación que se le hacia insoportable e incontrolable, yo lograba sujetar su cara para poder seguir introduciendo mi lengua impreganda de su sexo en esa hermosa boca entreabierta que dejaba escapar su aliento y sus súplicas para que le dieramos una tregua, entonces siento correr por sus mejillas dos saladas lagrimas que se confunden con el sabor de su sexo y de nuestras salivas ..... continuará

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