historias de sexo de gente comun 2  

rm_Gusdilian 30M
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7/1/2006 8:52 am

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5/3/2012 5:56 pm

historias de sexo de gente comun 2


UN DÍA EN EL TRABAJO
Hetero, primera vez. Cumpliendo el sueño de debutar por primera vez con el hombre que iba a ser su verdadero amor

Hola, me llamo Lucy y quiero narrarles una historia que me sucedió en el trabajo con un amigo, con el cual ahora sostengo una linda relación que ya va camino al altar y con una beba por venir.
Primero quiero decirles que tengo 21 años y mido como 1,65. Mis senos son de un buen tamaño para mi estatura y siempre uso ropa escotada para resaltarlos. Mi cintura es delgada y mi culito y piernas son como dicen mis amigos, buenas.
Sobre él, se llama John, mide 1,70 y tiene brazos y piernas fuertes, pues practica deporte, además de ser mi menor por dos años.
Bueno, resulta que un día ambos llegamos temprano al trabajo, que es una empresa que brinda información para empresas de negocios y también a diarios locales. Era un miércoles y el, que ingreso al trabajo como practicante gracias a mi, llego como era su costumbre a las 7:00, yo lo hice media hora después y me doy con la sorpresa de encontrar su computadora encendida y sus cosas a un lado. Pero no lo veía, así que supuse que debía estar en el archivo de fotografías, que es un lugar con temperatura un poco baja, para poder mantener los negativos y esas cosas, al cual siempre va cuando esta aburrido. Allí lo encontré.
- Hola, que haces- La verdad veía que estaba haciendo y era leer una revista deportiva, pero sospechosamente la guardo con cierta vergüenza que luego comprendería.
- Hola, estaba leyendo esto que acaba de llegar y como todavía no pasa nada porque es temprano, me vine aquí. Tu.

Yo estaba interesada en saber que era lo que me ocultaba, pero debía hacerlo con inteligencia.

- A ver préstame- le dije, pero el se negó respondiéndome que luego. Fingí enojo y le dije que bueno, que era su decisión. La verdad la carita de mi amorcito (ahora lo llamo así) estaba roja. Pero me inquietaba saber por que me había ocultado una revista deportiva sabiendo que, al igual que el, yo adoraba el fútbol y leía cuanta revista llegaba a la redacción.

En eso sonó el teléfono para mi bien, pues le dije, como su superior, pues soy su jefa, que vaya a responder. La verdad se lo dije en un tono muy brusco y el fue al teléfono dejando la revista sobre la mesa.

Apenas se dirigía a la sala de redacción, yo cogí la revista. Las primera páginas me parecieron normales, pero en un descuido se cayo otra que estaba contenida en el centro. Era una revista porno, con fotos muy explícitas, en las cuales la chica se bebía el semen de su pareja. Me dio asco y lamente que él leyera y se excitara viendo esas cosas. Pase mas páginas que contenía fotos de un coito anal. La verdad que yo tuve un enamorado pero nunca hicimos el amor, ya que él era muy cochino para hablarme. Por ello a mi edad aun era virgen y mi sueño era poder debutar con mi verdadero amor.

Bueno, sigo. A medida que pasaba las páginas me encontraba con mas fotos de sexo duro. Pero de mi asco inicial pase a sentir un calor dentro de mi cuerpo. Además me excitaba pensar que él me descubriría. Deje a un lado la revista deportiva y me puse a leer los diálogos de las historias que presentaba. Lo hacia animadamente cuando sentí sus pasos. Presurosa oculte la revista dentro de mi manga y deje la deportiva en el lugar que el la había puesto.

- Quien era- pregunte. Su respuesta fue:

- Nadie, solo un tipo que pregunto por muebles. Deberían cambiar el numero, siempre se equivocan.

Agarro su revista y se dio cuenta que no estaba la otra, pero no me dijo nada. Se sentó y se puso a leer de lo más normal.

Sin embargo mi curiosidad me llegó a preguntarle que pasaba. Él dijo nada, que estaba bien. Me sentí turbada, pero avergonzada, ya que si bien para mí estaba mal que lea y vea esas cosas, pues lo quiero mucho, no tenía derecho ha habérsela sustraído.

Como manera de perdón decidí tentar darle al menos un beso en los labios y esperar que sucedía. Le dije que me ayude a sacar una caja con fotos que necesitaríamos para ese día.

Acepto, pero sentí molestia. La caja en cuestión estaba debajo de un estante y era necesario ponerse como perrito para sacarlo. Me metí y fingí no poder.

- Ayuda please-

- Ya, pero primero hazte a un lado-. Para esto me había dado cuenta que su pene estaba erecto y deseaba sentirlo, así que le dije que no. Que era mejor hacer fuerza juntos.

Apenas se puso detrás mío ya sentía su pieza. Era dura y amenazaba con salirse de su pantalón.

- Te incomodo - me pregunto, le dije que no y que si le gustaba podía apegarse mas.

Para que lo hice. Al instante me cogió de las caderas y si no estábamos vestido, era fijo que me penetraba en mis agujeritos vírgenes, y se comenzó a frotar. Era lindo sentir su verga intentado romper la tela y entrar.

- Que haces - la conciencia me había vuelto y le dije que hacia. - Que estaba equivocado conmigo. Hazlo con chicas como la de esa revista sucia que tienes-. La verdad no me había medido pues esas palabras lo impactaron de mala forma.

Se puso de pie y me miro.

Intente esbozar una disculpa, pero no sabia que decir o hacer. Después de todo quien tenía la culpa era yo y no él, pues yo le había permitido que me manosee y me puntee con su miembro.

John se sentó en una silla, pero casi al instante se paro y se fue para el otro ambiente. Sentada en el suelo no sabia que hacer o decirle. Saque la revista de mi manga y la comencé a romper. La culpaba de todo lo sucedido. Ya había roto la mitad cuando vi una foto de una chica parecida a mi, notando también que John había escrito mi nombre en un lado. No había duda que yo le gustaba y estaba en sus fantasías. Eso me alegro y me excito. Pero mi histeria lo había alejado y quien sabe como se arreglaría el problema.

Siendo sincera él me gustaba y ahora sabia que el sentimiento era mutuo.

- John, puedes venir un rato - grité. Quería hacer la paces y sabia muy bien como. La revista que hace unos minutos había causado nuestra pelea serviría para que nuestra relación se inicie de buena forma.

Empero él no venía. No lo llamé. Tenía ganas de ir al baño y como estaba a un paso fui. Frente al espejo me mire y vi una mujer ansiosa de sexo. Era simpática y me preguntaba a mi misma por que no podía relacionarme con John, si la atracción era mutua. En mi prisa por ir al sanitario había olvidado la revista, pero en ese momento no lo percate.

Cuando volví al archivo me di cuenta que la revista no estaba. Es mas, ni siquiera las hojas rotas. Medio furiosa fui a encararle pues me había `robado mi tesoro' y debía devolvérmelo.

Lo encontré sentado frente a su computadora escribiendo o haciendo algo en la internet. No sé por que estaba amarga y le dije que por que no buscaba páginas porno. Se rió el muy cínico.

No le volví a dirigir la palabra, al menos por cinco minutos. Luego el fue al archivo, paso un momento y lo seguí.

Apenas entre le dije que le pasaba, pues parecía amargo conmigo.

- Lo mismo pienso yo -, dijo, cuando se acerco a la puerta para irse. No lo deje me puse en la puerta impidiéndole el paso. Estábamos frente a frente y, gracias a mis tacos, estábamos casi boca a boca. Me acerque sin miedo, cerré los ojos y le ofrecí mis labios. En eso sentí que me cogía de la cintura y un beso cálido, lindo, suave y húmedo. Como yo me colinde saqué mí lengua y busque la suya. Me la ofreció y pude sentir como me recorría la boca.

No podía creerlo. Mi amigo, el cual solo pensé que no pasaría de eso, me comenzaba a hacer el amor, puesto que luego paso a mi cuello, mientras que sus manos ya me levantaban del culito y me ponía sobre una mesa y me desabrochaba la camisa.

Yo lo ayude quitándole la polera que llevaba puesta.

John no espero mucho y me quito el sostén dejando al aire mis pechos que se habían puesto duros y los sentía muy, pero muy calientes.

Cerré mis ojos y pude sentir como su boca se comía mi pezón derecho primero y luego gozaba del izquierdo. No cabía en mi dicha, ese era mi macho y yo me imaginaba en nuestro lecho matrimonial.

- Mi jean - reclame. Quería que ya me lo saque y me goce. Pero antes el me dijo algo que me dejo estúpida, debido a mi conservadurismo.

- Chúpamela perrita -.

Yo dude, pero viendo su miembro ya fuera de su pantalón, no me quedo otra que hacerle caso. Total, él seria mi hombre para siempre.

Lo cogí con mi mano derecha y pude sentir el calor y ese aroma a hombre que tanto soñé con probar, pero una vez casada. Lo comencé a frotar y masturbar. El me acariciaba el cabello y a pocos me lo cogía con fuerza, lo que contribuía a mi excitación.

Le pedí que mejor cierre la puerta, lo cual aproveche para sacarme el jean y quedar solo con la pequeña truza que uso, que es color blanco con una tela casi transparente que deja ver mi vello, el cual no es abundante.

Me volví a poner de rodillas y estar con mi rostro frente a ese miembro ya rojo, fuerte y duro. Pero no sabia que hacer.

- Que hago - dije, la verdad tenía muchas dudas de como debía agarrar ese tronco y comérmelo.

- Yo primero - dijo y me puso de pie, comenzándome a besar los labios y luego a lamerme el cuello, luego mis pechos y me cogió de nuevo de mi culito, aprovechando la ubicación, me metió un dedo en mi ano, pero ligeramente.

Sobre la mesa, nuevamente, me acostó y como era chica medio cuerpo mío estaba en el aire, precisamente de mi cintura para abajo.

Mi espalda estaba sobre el mueble, John me cogió las piernas y las puso sobre sus hombros. Me moría de ganas porque me penetre, pues ello esperaba, pero no. En un lindo movimiento me quito la truza y luego me beso la vulva. Mis gemidos y mis jugos no demoraron en salir a cada lamida que me daba.

La verdad yo nunca pensé que él me haría gozar y sentir una verdadera puta. Sentía como su lengua se introducía en mi concha y recorría toda mi alma.

Tras estar cerca de cinco minutos, en los cuales llegue a dos orgasmos y todos gracias a su lengua, me sentó y luego me beso. Saboree mis jugos y yo quería responderle con el mismo favor. Al instante baje de la mesa y me arrodille.

Cogí su miembro duro y sin mediar palabra me lo metí en mi boca. Fui tan tonta que casi me hace vomitar, pero no por el sabor, sino que me metí todo de una vez y me llego hasta la campanilla dándome nauseas.

John se dio cuenta y me dijo que si no quería hacerlo normal, pues él me comprendía.

- Estas loco - le dije - me muero por saborearte - añadí metiéndome de nuevo todo su palo en mi boca, pero ahora con precaución.

Mamar en verdad era maravilloso, lo chupaba, y le pasaba la lengua. A ratos me dedicaba a chupar cada uno de sus dos huevos. Pero mi lengua había probado su pinga y lo único que quería ahora era su leche. Sabia que lo haría feliz y lo seria yo también.

Entre mamada y mamada el me pregunto si quería tomármelo y que me irrigue la concha (la cual ya estaba recontra mojada por mis jugos y quería ser rota de una vez por todas).

- No sé, dime tu que es bueno - la verdad que yo pensaba que solo se vaciaría una vez y se lo hice saber, pero el me calmo y me dijo que resistiría hasta tres.

Ni bien lo dijo y me lo metí en mi boca para poder tomarme su leche. Paso un minuto y probé semen por primera vez. Es caliente, un poco ácido, con un olor a lejía, pero me gustaba. Era sin duda alguna la mejor golosina que había probado y me la tome. No desperdicie ninguna gota pues ese es el verdadero liquido de la vida.

Mire hacia arriba y vi su rostro de placer. Me sentí feliz pues había hecho supercontento a mi macho y me llenaba de orgullo y satisfacción ello.

Su verga estaba un poco flácida. Me pare y lo bese. Sentí su lengua recorrer mi boca. Al instante sentí algo duro abajo. Su pinga se había puesto dura nuevamente y yo ansiosa me acosté en al mesa abriendo al máximo para esperar que me rompa.

Me cogió las piernas y las puso sobre sus hombros. A continuación y de a pocos, me fue metiendo su fierro caliente, tarea que yo también ayudaba con mis manos, pues abrí mis labios vaginales con mis dedos.

Primero sentí la cabeza. Lo cual ya me mataba pues el orgasmo que sentí por tener su palo dentro de mi me arrecho. Mis jugos salieron y de una fuerte embestida me rompió toda. Ya no tenía reacción y solo sentía que me metía y sacaba. Pero mi concha viva, con su calor y sus líquidos, servían para que su miembro se meta fuerte.

!!!!!!!!!!!Ayyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy!!!!!!!!!!!!

Mi voz por fin la escuchaba y era signo que estaba viva tras superar esas embestidas de mi macho. El no paraba, seguía y yo solo quería que nunca se detenga. Con sus dedos me frotaba el clítoris y de a ratos me frotaba el ano. Sabia que había `perdido' y que solo me dejaría una vez penetrada por todos mi agujeros. Pasaron minutos de gozo y placer y solo esperaba ya que su leche me irrigue por dentro y quedar preñada. Ese era ahora mi sueño, quedar embarazada de John y lo estaba logrando.

- Ahí voy - dijo y sentí un calor enorme en mi interior. Me estaba llenando. - Quiero que te la tomes también -, dijo pero yo me negué y le dije que se vaceara totalmente en mi, Que luego si quería se la memoria de nuevo.

Se echo sobre mí y me beso en la boca. Mi lengua busco la suya encontrándola y enredándose en un interminable beso.

- Lucy te amo, te amo una barbaridad- John por fin confesaba su amor. Era mío, solo mío, pero aun faltaba algo.

- Lucy, tu dijiste...- no lo deje terminar. Era obvio que tenía que chuparsela de nuevo y luego esperar su leche en mi boca golosa que ya quería probar aquel liquido que, hasta ese momento no sabia, me había dejado embarazada.

Se sentó en una silla y abrió las piernas. Me pare y me senté en el suelo, Tenía su verga, ahora flácida, a unos milímetros de mi boca. Me la comí, en verdad me la comí, pues de golpe me metí ese palo en mi boca, ayudando a que se endurezca. Lo saque para lameré la base de su palo y luego sus huevos. El sabor a mi concha con su semen era ignorado por mi lengua que solo probaba el mejor de sus dulces.

Apresure por momentos el ritmo y cuando ya lo tenía duro espere que me haga beber su semen, pero el me pido que me pare. No sabia que iba a hacer, así que le hice caso. Me pare, el me volteo y me dijo que me lamería.

Me agacho boca abajo sobre la mesa. Estaba perdida. Me iba a romper el culito, algo que yo pensé sucedería en otra ocasión pues el tiempo pasaba y temía que mis compañeros de trabajo llegaran y nos encontraran.

John me comenzó a lamer la concha y yo a soltar mis jugos. De rato en rato sacaba liquido con sus dedos y lo llevaba a mi ano que de temor por la inminente penetración se había encogido un poco.

Llego el momento. Sentí su falo en la entrada de mi potito.

- No vayas a gritar - dijo.

- No.. no te preocupes, yo aguaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!

El maldito me la metió de una vez y sentí como me rompía por dentro. Sus embestidas eran mortales, Me había roto de verdad, pues sentía un liquido caliente que no era su semen. El me tiraba con fuerza rompiendo mi culo y llegando a lugares que nunca imagine.

Tras una buena faena eyaculó dentro de mi ano. Nuevamente su leche me irrigaba.

No tenía fuerzas y él me ayudo a pararme. Cuando vi su falo este tenía sangre y semen. Se arrodillo y con mi truza me limpio y se limpio el pene. Me acerque por un beso y no me lo negó.

Nos besamos desnudos en el archivo. Ya no tenía miedo que nos encontraran desnudos en pleno coito pues estaba con mi amor y sabia que él me protegería.

Nos vestimos y por fortuna no había llegado nadie aun. Fuimos al baño a arreglarnos. Luego fuimos a la redacción y sonreímos.

A la salida nos fuimos juntos, por lo que algunos amigos nos molestaron, pero no me importo, ni a él. Subimos a un carro que nos llevaba a nuestras casas, pues vivimos casi cerca, y me dormí.

De esa vez no volvimos a tener relaciones, pero si salíamos y los besos no eran negados por ninguna parte. Paso un par de meses y mi regla no llegaba, estaba embarazada. Se lo hice saber y al principio nos inquietamos, pero ahora no. Es mas, ahora vivimos juntos y todas las noches hacemos el amor como dos locos, pero no olvido mi estado y que luego de haber sangrado, lo que mas me gusta es el coito anal. John lo sabe bien y mi colita es su agujero preferido en el que se descarga antes y después del trabajo.

pasific1101000 39M
1 post
5/17/2007 8:43 am

hombre normal


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