La leyenda de los pr  

petite_poupee 36F
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6/21/2006 3:45 pm

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10/3/2007 6:12 am

La leyenda de los pr

La leyenda de los príncipes y los saposNydia E. Chéverez, 2005

Erase una vez una princesita a la que le repitieron muchas veces que las mujeres somos frágiles y delicadas como rosas. Que es nuestro fin máximo en la vida el encontrar un príncipe azul que nos haga feliz. Bueno, existe algo de flexibilidad con eso de los colores. No necesariamente tiene que ser azul. Lo cierto es que la princesita se hizo mujer preparándose para conquistar al príncipe que algún día la desposaría. Y así, como en el cuento de hadas en el cual es necesario que la princesa bese a un sapo para que se convierta en su príncipe, encontró muchos sapos a los que besó en su afán de que se concretara el anhelado encuentro.

Pero a pesar de los besos, sapos se quedaban, porque eso era lo que sabían ser. Y en el vano intento de trastocar su naturaleza, se hizo larga la lista de besos a su haber. Con cada nuevo cumpleaños, su desesperación aumentaba. El príncipe no aparecía. Sin embargo, pudo reconocer que en ese proceso, a algunos les tomó cariño y disfrutó de su compañía. Aparte de que descubrió que hasta el sapo más sapo sobre la Tierra, tiene algo que lo hace especial y que su aspecto resbaloso y en apariencia asqueante, esconde atributos que con el tiempo afloran y ya no resultan tan desagradables.

Sin embargo, lo esperado era que siguiera buscando al príncipe y no perdiera el tiempo con los sapos. Así que muy pronto se deshacía del sapo y seguía su inútil búsqueda de encontrar otro príncipe. Y un inesperado día apareció uno…al cual muy emocionada quiso devorar a besos. Mas sólo uno fue necesario para que, para su sorpresa y frustración, se convirtiera en sapo. Del susto, lo echó lejos de sí.

Siguió pues, besando sapos que a pesar de los conjuros de su amor, se negaban a convertirse en príncipes. Veía simultáneamente que a muchas de sus amigas y conocidas le sucedía lo mismo. Y cuando ya estaba totalmente desesperanzada, un día tuvo éxito. Por fin, apareció un sapo al que besó e inmediatamente se convirtió en príncipe. Y se sintió realizada.

Pero su satisfacción duró muy poco. El príncipe que había creado era exageradamente atento y complaciente, y, pasado un tiempo, hasta eso llegó a cansarle. Además percibió que su conducta era una táctica sutil con la cual, en verdad reafirmaba que era su dueño. Aún más, se percató de que era aburrido y predecible. Y un día, para sorpresa de aquellas amigas que envidiaban su suerte, abandonó al príncipe. Lo que más les sorprendió a éstas, que hasta llegaron a pensar que se había vuelto loca, fue la explicación que ofreció para justificar su conducta. Incrédulas expresaron:
–¿Sabes cuántas quisieran tener la suerte que tuviste de encontrar un príncipe?
¿Por qué lo hiciste?
–Porque me amaba demasiado. Me cansé de tanta atención.

De manera que no pasó mucho tiempo para que se encontrara nuevamente en la búsqueda de sapos a los que convertir en príncipes. Hasta que cansada de besar sapos que se convertían en desabridos y predecibles príncipes, decidió casarse con su soledad. Y cuando ya no tuvo afán de encontrar su príncipe, se encontró a sí misma. Descubrió que en el proceso de buscar una leyenda había descuidado su propio ser. Y se sintió feliz.

Mas se percató de que el haber besado tantos sapos intentando trastocar su esencia para hacer de uno de ellos el príncipe de su necesidad inventada, la transformó en lo que ahora era. Y vio que no era necesariamente dañino el estar con sapos, de hecho, podía ser bueno y placentero. Y extrañamente, comenzó a añorar los sapos que, sin darse cuenta, habían llenado su vida. Así que se lanzó a la calle, firmemente decidida a encontrar un sapo con quien compartir su felicidad.

Pero llegó tarde. Ella y todas las que como ella creyeron el cuento de la indispensable presencia de un príncipe, habían besado tantos sapos que se convirtieron en príncipes, que los sapos, eran ahora, una codiciada especie en peligro de extinción. Para colmo descubrieron que raras veces el conjuro funcionaba al revés. Los sapos convertidos en príncipes, no necesariamente volvían a ser sapos.

¡Qué injusta es la vida! Cuando buscas príncipes sólo encuentras sapos y cuando aprendes a amar a los sapos, sólo abundan los príncipes! Lo cual nos deja sólo dos opciones: o compites por los escasos sapos o te conformas con un simple príncipe. Y el conjuro de amor se transmutó en una especie de maldición infinita. Es por eso que desde entonces, las que nos creemos princesas exhibimos esa afinidad morbosa por los sapos. Y la solidaridad entre mujeres existe, mientras no ansiemos ambas al mismo sapo.

Comparto este cuento, porque me parece útil y real coma la vida misma aun siendo un cuento.

Muacks sapitos y a uno especialmente.
Petite Poupee.


rm_alcion71 45M
4357 posts
6/22/2006 1:24 am

Me ha gustado mucho, Pillina, sobre todo por que la moraleja que saco no es una crítica a la sociedad o a los sapos, sino a la persona misma. No todo el mundo es igual, y hay mucha gente cuyo objetivo vital no es "encontrar" la felicidad, sino la esencia de su "búsqueda" y por eso, cuando encuentran al príncipe, lo rechazan para continuar con esa búsqueda.

Claro, que en esto también se pueden sustituir los príncipes azules y los sapos por princesas y ranas.

Besitos, Pillina.


67ike04 49M

6/22/2006 10:30 pm

Petite ya estás mandando a Pixar este cuento para que hagan una peli, seguro que va a tener más éxito que Shrek.
Es encantador el cuento, pero si no ansían el mismo sapito, las princesas no son solidarias, entonces no son solidarias, porque solidaria sería la que comparte lo que tiene y no la que da lo que la sobra.
Bueno que me lio, es muy lindo.
Besotes, Ike.


Ella22222 50F

6/23/2006 12:41 am

Precioso cuento Petite lo habia leido pero distinto.... y no siempre lo más bello es lo mejor, o quizás lo que mas nos cueste es lo que más nos gusta ... ¿ Cuantas veces hemos tenido a ese principe deseoso de nuestro amor y nos hemos alejado de el ?... ¿ Cuantas veces hemos seguido a ese sapo sin saber por que ?.
El ser humano es inconformista por naturaleza...
Un beso
Ella


calo_bonita2 53F

6/25/2006 11:03 am

No pues quisiera un mutante entre sapito y principe, pero como prefiero mas amarme a mi misma sera la bruja del cuento , jiji, y gozare a todos esos tontos pincipes q se creen el cuento jajajaja
oye q es mas bueno ser la mala jiji
besitos


rm_delimty 38F
62 posts
6/28/2006 1:22 am

Hola Petite.

Vagando entre blogs y disfrutando de tu cuento me atrvei a escribir, lo disfrute mucho y me senti identificada en el, cuantas veces estamos buscando sapitos y cuantos principes (falsos principes en algunos) nos topamos cada dia, muy bonito tu cuento, a pesar de mi edad disfruto mucho de ellos (los cuentos) y por que no como ranita (que se siente princesita) ando en busqueda de mi sapito.

Beshitos.


AtentoC 42M

6/28/2006 1:24 pm

Petit parece un poco autobiografico el cuento o es el cuento de muchas mujeres y hombres.

Solo tengo un consejo q me dio un amigo una vez:

si esperas a miss mundo te perderas el resto del desfile.

Un beso y un abrazo.


rm_un_Diablillo 43M
2 posts
7/4/2006 5:57 am

La realidad es un sueño que nos da más sensaciones de las que podemos asimilar, de ahí su parecido a la ficción, pero la realidad tiene sus ventajas el mar de sensaciones que te dan los besos de esos sapos la dulzura de algunos la frialdad de otros el ardiente deseo de los que quedamos como sapos y siempre la dulzura de una mirada que nos hipnotiza para que nos puedas atrapar......


rm_Charlypot 41M

7/12/2006 9:55 am

Yo...
quisiera decirte que te amo,
quisiera expresarte que te quiero,
quisiera demostrarte que es tan fuerte lo que siento,
pero al mismo tiempo, no se como hacerlo...
no nos está permitido..

Yo...
quisiera tratar de olvidarte,
aunque más no sea un instante.
Pero solo al recordarte,
mi amor por ti,
seguirá adelante..

Yo...
quisiera saber que me amas,
quisiera saber que me quieres,
aunque solo sea una sola vez.

Amor, yo solo te pido
un poco de cariño del cual necesito,
sino, mi corazón triste y empobrecido,
morirá de amor, en el silencio y el vacío.

Y aunque no te pueda tener cerca de mí,
te siento, te sueño y te necesito.
Y no dejo de esperarte ni un segundo,
aunque quisiera que estés aquí..
conmigo...


karlo375
(vicente k)
51M

7/14/2006 2:24 pm

Es cierto,la realidad misma de la vida,pero muchas princesas ni de
mayores se dan cuenta.Suerte las que se dan cuenta a tiempo.
Un amigo mío decía:
"Hay ojos muy bellos,que se enamoran de las legañas".
PD.Me queda una duda,en tu cuento:
¿nadie les preguntó a los sapos,si querían ser príncipes?.
Un beso.


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