BLANCO SUE  

jo_que_noche 63F
31 posts
11/3/2005 1:51 am

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3/5/2006 9:27 pm

BLANCO SUE

Dedicado a Fipe y a Vinoclarete

María tiene 50 años y se considera virgen. María es virgen porque nunca un hombre ha penetrado en su vagina. María tiene su rutina, sus manías, sus secretos. No ha tenido una vida fácil, nunca es fácil la vida cuando uno está solo, pero ella ha sabido adaptarse a su soledad y va dejando transcurrir los días, viviendo el día a día sin pensar en un mañana diferente. María ya no cree en el amor, los hombres han desaparecido de su mirada. Ya no desea a ningún hombre, pero su sexo sigue vivo, palpita, a veces incluso inoportunamente. Sin embargo no quiere compartirlo con nadie, ni tan sólo ha pensado en esta posibilidad.
María, hace años, tenía un novio y habían decidido casarse. Como todos los novios habían comprado un pisito, poquito a poco, con el sueldo de los dos. Más tarde habían empezado a amueblarlo, primero el salón, un par de butacas y un sofá, una estantería librería, mesita para la tele, luego los electrodomésticos, algunos cuadros. Y por fin compraron un armario ropero y aquella gran cama de matrimonio. Ella, cuidadosamente, compró sábanas blancas, toallas blancas, camisones blancos. Mientras compraba aquel ajuar blanco soñaba en noches de amor y baños compartidos.
María quería llegar virgen a la noche de bodas, nada le hacía más ilusión. Pensar en el momento en que él la desfloraría, le humedecía el sexo y la hacía estremecer de placer. Algunas veces apretaba fuerte, muy fuerte, una pierna contra otra temiendo que algo húmedo se deslizaría por sus piernas a la vista de todos. Le horrorizaba que esto pudiera suceder.
Se imaginaba vestida de novia, blanca como una blanca azucena, vestido blanco, medias blancas, blancas sus bragas y sus zapatos. Él la cogería en brazos y entrarían en su nidito. Se imaginaba en brazos de su ya marido recorriendo el largo pasillo hasta la habitación nupcial. Imaginaba cuando él la tumbaría en la cama, ella temblorosa y expectante contemplaría por fin el sexo de él, grande, hinchado de deseo. Le vería acercarse poco a poco, con unas tijeras en la mano. Sin quitarle el vestido de novia, abierto como una flor, él cortaría las bragas blancas de María como quien abre un precioso regalo, cortando el papel que lo envuelve con cuidado para no estropear el objeto preciado. Entonces, por fin, él abriría con cuidado el cáliz de su flor y la poseería. A María pensar en este momento la obsesionaba y la hacía estremecer de placer.
Pensaba en ello continuamente, en el autobús que cogía dos veces al día para de casa al trabajo y viceversa, sentada ante su mesa de trabajo mientras atendía a los clientes. Sobre todo pensaba en ello en casa, por la noche antes de dormirse. Entonces ponía su mano entre las piernas y sentía su sexo palpitar excitado. Algunas noches incluso le dolía. Entonces lo acariciaba lentamente hasta dormirse. Algunas veces había sentido algo especial, un placer intenso que la dejaba perpleja. Ella nunca dio a esa sensación el nombre de orgasmo.
A María el destino le deparaba algo fatal que truncaría su sueño virginal. Una bonita tarde de primavera, María y su novio contemplaban el mar desde un alto acantilado. Sentados en la hierba, susurraban palabras banales mientras veían a lo lejos el paso de los barcos dejando una larga estela en popa, jugaban a adivinar cuanto tiempo las estelas de los barcos serían visibles. Sólo el graznido de las grandes y blancas gaviotas se dejaba oír en aquel remanso de paz. De pronto él dijo unas palabras inesperadas, malsonantes, extrañas casi ajenas, que no entraban en los sueños de ella. “ María”, dijo, “creo que ya es hora de que nos amemos ¿No crees? Voy a quitarte las bragas y te voy a follar. No puedo más, María”. María dio un salto horrorizada y se acercó al acantilado mirando a aquel hombre, convertido en un extraño en unos instantes. “¡No! ¡No me toques! ¡Si me tocas me tiro, nadie va a estropear mi sueño!” , gritó. Él se acercó despacito, con los ojos abiertos por la sorpresa, hasta el borde del acantilado y contempló el mar unos minutos, en silencio, ella temblaba de temor y rabia. “Tu no me amas, María”, susurró el hombre.
María sintió como sus brazos empujaban algo pesante hacia el vacío, luego oyó un ruido sordo de un cuerpo al chocar contra las rocas. María ya sólo recuerda aquella mañana lluviosa en el cementerio, el ramo de flores blancas, que depositó en la tumba de su amado, las lágrimas confundidas con las gotas de lluvia en su pálido rostro .
María guarda su vestido de novia cuidadosamente en el armario. Algunas noches cuando la soledad se hace insoportable, María saca el vestido, se viste con él y se contempla ante el espejo de luna del armario. Luego se tumba en su gran cama de matrimonio que nunca ha compartido con nadie y revive su sueño. Levanta la falda del vestido de novia y corta sus bragas blancas con las tijeras. Acaricia su sexo suavemente con los dedos luego abre con cuidado los pétalos de su virginal flor y introduce en su vagina aquel vibrador que compró en un sex shop hace tiempo, muerta de vergüenza. María ahora sabe que aquello que se desencadena intensamente en su sexo, en su vientre, hasta hacerla convulsionar de placer, es un orgasmo. María no necesita a ningún hombre para que se haga realidad su sueño blanco, los hombres no saben compartir los sueños blancos, piensa María.


rm_livings71 45M
23 posts
11/4/2005 6:38 am

me he quedado con una sensacion rara con este relato,como todos muy bien narrado ,eso si


vinoclarete 43M
54 posts
11/6/2005 1:17 am

gracias por la dedicatoria reina y gracias por proporcionarnos nuestra dosis de imaginacion mas morbo mas fantasias mas complejos de edipo mas tangas blancas mas tangas negros ( gran imvento como reclamo sensual del siglo pasado que gran invento )
solo un pero si puedo y con perdon pero no seas tan melodramatica por favor que luego pensando en maria de pleno con su juguete me parece mas..........que cuando “Tu no me amas, María”, que a mi personalmente me interfiere la onda y puedo ser yo el equivocado pero en esta vida cada dia vemos que el mañana puede ser una gran ola, o vientos de 200, o movimientos de tierra que ha este paso el planeta que tenemos claro que nos lo estamos cargando lo mismo no es dentro de tanto...........y ahora yo si que me pongo tremendista esque yo tambien tengo una boca que....
besitos y graciassssssssssssssss


rm_PIRAGUISTA2 36M
50 posts
11/16/2005 4:16 am

no veas si lo q he dicho estas cosas pq no las mandais a algunas editoriales, no lo entiendo a lo mejor tendriais una contestacion q no esperais bueno besos y pasate por mi blog pa dejarme algun coment ciao bella


maduroyvicioso 56M
7 posts
12/10/2005 10:05 am

Los sue隳s son deliciosos, si los compartimos. 澧ompartia Mar燰 su sue隳 con su novio o era s鏊o para ella?.
No compartirlo puede ser un error.
Vivamos lo mejor de la vida, cada momento.


jo_que_noche 63F

12/13/2005 2:47 pm

María no compartía su sueño. María es una glipollas egoísta como puedes ver, pero los personajes son así, salen como salen. Sólo es literatura o pretende serlo. Gracias por tu comentario Maduroyvicioso


rm_VXTARZANXV 42M
2 posts
1/3/2006 1:01 pm

muy bien escrito muy bonito muy dramatico y muy egoista por parte de la protagonista por cierto ¿ en la carcel dejan usar los vibradores?


AliciasAlicia 42F

1/7/2006 12:08 pm

En la cárcel también hay pieles y pueden usarse


Nausica2005 63M/63F

1/13/2006 1:30 am

En la cárcel no dejan ni fumar... ¿a ver, qué coño se creen esos presos de mierda? Encima que les mantienemos gratis con los impuestos de los buenos ciudadanos... vamos a darles placeres. Y un cuerno!


ladelpiratacojo 43M
216 posts
1/17/2006 8:46 am

María no es gilipollas, es deliciosamente esquizofrénica. Debería ser tratada por un psicoanalista especialmente bien dotado.

Brutal relato Nausica, en blanco y negro, y rojo.

Un petonàs


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