la levedad del ver levis  

hotmmann 40M
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11/15/2005 12:16 pm

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6/12/2006 8:53 am

la levedad del ver levis

Una de esas noches de fiesta, me topé con un grupo de chicas amantes de la cultura dark y hasta ese momento no tenía nada de que impresionarme: eran bellas y letradas aunque con gustos distintos, oscuras, candentes y pese a su aire místico su semblante reflejaba muy en el fondo cierta tendencia melancólica y hasta un tanto de romanticismo.

Eso era lo que percibía hasta que, ya avanzada la sesión, las cosas se tornaron calientes, las mujeres comenzaron a besarse entre ellas mientras el resto disfrutaba de la acción.

Al principio me desconcertó un poco, no por la acción, sino por el hecho de que parecía haber congeniado con ellas y pensé que iba a participar en algo interesante; mientras yo suspiraba con cara de ya será otra ocasión, repentinamente, me besaron y comenzaron a propinarme tremendo faje para casi dejarme sin aliento.

En eso pasó el anfitrión y se unió con su free, ya eramos 5 disfrutando de una pasadera de babas, boobies y sabores.

Finalmente, el anfitrión pidió que nos moviéramos a un lugar más cómodo donde les solicitó a ellas que tuvieran relaciones entre sí mientras nosotros terminábamos una charla.

Entonces me dijo que si estaba dispuesto a todo, yo le dije que no tenía inhibiciones, sino más bien preferencias y que éstas no incluían el contacto entre hombres, que no era algo que me exitara. Entonces él asintió con la cabeza y me agradeció la sinceridad, por lo cual me invitó a que fuera yo quien me uniera al torbellino de mujeres que estaban al fondo.

Al llegar, las 2 darketas me confesaron que eran lesvianas y que nada más se dejaban fajar para exitarse mutuamente así que sólo tuvimos roces leves mietras yo le ponía una repetida dosis de ritmos cadenciosos y variados a la hermosa pantalla de novia que tenía nuestro anfitrión.

Pese a la grandiosa noche de placer volvió a mi mente aquello del "ya será en otra ocasión" y no pude quitarme de la cabeza el verlas a ellas con aquella levedad y al mismo tiempo fidelidad, algo que verdaderamente me sorprendió.

Todos marcamos nuestros gustos y para ellas era muy claro que, aunque como buenas mujeres les gustara el jugueteo, sólo lo hacían con su pareja. Cómo yo estaba sin una y como nuestro nuevo amigo resultó tener una postiza, pues tuve la opción y realmente disfruté, aunque no como yo lo había pensado.

Así son las aventuras, unas mejores que otras, pero cada una con un sabor único y especial.


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