los hijos del catire florentino  

ereniogonzalez24 35M
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1/5/2006 6:45 am

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3/5/2006 9:27 pm

los hijos del catire florentino


Los hijos de Florentino



En el estado Monagas, en la puerta del Oriente Venezolano, muy cerca de la Isla Margarita, nace el llano en las sabanas de Maturín. Desde allí se extiende atravesando palmares guariqueños y zamoranos, cortejado por el monte susurrante del Portuguesa y el cantío de galera y agua clara del Cojedes, hasta el cajón araucano, que se abraza a la cintura cimbreña de su tierra amada desde las pampas barinesa y apureña hasta las sabanas del Casanare. Las que garosas, buscan las tierras metenses en el pié de la Sierra de la Macarena y se desbordan sobre las selvas del Guaviare y el Guainía, dejando en el Vichada y sobre la bandera tricolor en que se confunden las aguas del Meta y el Orinoco, el mensaje de que el llano es "...tierra de hombres para hombres sin tierra..."

Este inmenso pedazo de patria lo atraviesa como un tajo el padre de los ríos llaneros: El Arauca. En sus aguas abrevan la esencia de su identidad los descendientes de aquel cantador mítico y padre de todos los copleros de la sabana, quienes se saben dueños de su destino, de su tierra, y que cuando le preguntan donde nació, responden con sencillez" aquí mismo en el llano", sin importarles de que lado del Arauca se encuentran...

Los cuatro vientos del llano convergieron, y en un parto de música y relámpago parieron al hijo de la llanura, quien por la eternidad se seguirá encarnando en los pechos hambrientos del leco del pajarillo.

Florentino, Cantaclaro, cantador mítico que desde el inmenso cajón araucano lega su urdimbre de versos recogidos en las encrucijadas camineras...

En el rumbo lejano que trajeron los barcos hispanos, tramoleó el canto del desierto de los nómadas Beréberes, con el dulzor de la naranja-sol de Andalucía, y atenuó la añoranza de la tierra, acompasándose después al bordón del corazón del África negra, hasta enrumbarse en un bongo de sueños y desmontar su carga milenaria en la playa amerindia y asolada, donde la recogieron los jornaleros del costumbrismo llanero; tal vez entonces, ya comenzó a gestarse esa fusión entre saeta, redondilla, peteneras y copla, casi todas compuestas en cuarteta o en espínela (o décima real) en las que un solo pueblo refleja sus pesares y sus amores, en el recuerdo vespertino de su cotidianidad....

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