Infidelidades II  

erekoze2000 44M
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7/6/2006 5:57 pm
Infidelidades II


Después de esa relación majestuosa que tuvimos quede de una pieza "-¿el principio? ¿Quieres algo más?"

Por supuesto que quería lago más, me quitaste las esposas y me permitiste levantarme. Tu cuerpo era maravilloso una verdadera mujer, no una jovencita escuálida de las que se estilan en estos días. ME acerque y te tome de la cadera mientras me abrazabas y me decías al oído "-¿Quieres cogerme otra vez?". No quería eso, no de momento, y te lo hice saber. Empecé a sobarte los muslos mientras mordía tu cuello. Tú, que no eres precisamente una mujer difícil, empezaste a gemir, cada vez más fuerte. Te acaricie siguiendo la línea de tu tanga y te despoje de tu blusa dejándote en Bra.

Ahora era la mía, tomé las esposas de tus manos y te lancé sobre la cama. Me arrojé sobre ti y, luchando un poco, logré esposarte a la cama. Acaricie tus senos sobre la tela del bra y te dije tiernamente: "Este oral te va a volver loca". Tu Solo me miraste con ojos retadores pero me dejaste hacer. Me bajé de la cama a buscar el otro vibrador y la crema lubricante.

Regresé a tu lado te bese profundamente y empecé a bajar a tu ingle besando toda la piel que estaba en mi camino. Unté bastante lubricante en tu ano y también en el vibrador. Abriste los ojos y me dijiste "¿no es mejor el otro?".Te referías al vibrador anal que usaste en mi. "- ¿Mejor? No creo, estoy tomando venganza". Comencé a pasar la punta del vibrador por tu ano. Lentamente empezaste a hacer círculos con tu cadera, las vibraciones te gustaban. Deje el vibrador recargado en tu vano y lentamente acaricié tus labios vaginales. Y bese tu clítoris y baje mi lengua hacia la entrada de tu vagína. Esta estaba húmeda, demasiado para ser normal y con cada giro de tu cadera se mojaba un poco más. Lamí de nuevo la ruta conocida de tu orificio vaginal a tu clítoris, Arriba y abajo repetidas ocasiones.

Tome tu clítoris entre mis labios y succione, tiernamente. Gemiste y mandaste tus caderas a mi encuentro. Mis manos jugueteaban con tus muslos y tus nalgas. Lentamente lleve mis dedos a tu vulva mientras proseguía succionando, mordiendo, en fin, estimulando tu pequeño botón de los placeres mas sublimes.

Mis dedos llegaron a su meta. Lentamente acaricié el exterior de tus labios mayores, primero, siguiendo con los menores en donde encontré una verdadera alberca repleta de tus fluidos goteantes. Me mojé las manos en ellos y, después, muy lentamente baje una mano a hacerle compañía al vibrador y otra a buscar ese lugar en ti que te hace estallar.

Mi otra mano jugaba con tu ano y buscaba penetrarte. Estabas muy dispuesta a aceptarme en él pero no tanto para aceptar el vibrador. Tenia que convencerte.

Empecé intentando introducir un dedo en tu ano, mientras seguía acariciando el interior de tu vagina y chupando tu clítoris. Entro como si esa fuera su casa, solo gemiste un poco más. Después introduce otro dedo y otro más después de ese. Tenías tres de mis dedos en tu ano y gruñías y gemías como loca… En ese momento sentí en fuerte espasmo en tu vagina, seguido de otros más pequeños, y vi como brotaba líquido de tu ureta. ¡Un orgasmo con eyaculación! ¡Que maravilloso! No resistí a probar el sabor de tu venida y tampoco me resistí a continuar trabajando en tu vagina y tu ano. En el momento en que yacías laxa ayude al vibrador a colocarse entre mis tres de dedos y lo comencé a empujar hacia adentro de ti. Cada vez mas adentro, saqué mis dedos uno a uno cediendo su espacio a este invasor vibrante que buscaba introducirse cada vez más en ti. Cuando recuperaste la lucidez perdida en alas de ese orgasmo espectacular que tuviste te diste cuenta que te tenia amarrada, penetrada y que lo que tenias en el recto no era parte de mi. Empecé a meterlo y sacarlo mientras hacia lo mismo con mis dedos en tu vagina. Dejé a un lado tu clítoris para subir a tus senos y morder lentamente tus pezones.

Continué tomándote, a veces con tu avenencia, a veces, un poco, a la fuerza. Tus líquidos lubricantes no paraban de fluir ni mis manos de moverse proporcionándote placer. ME detuve lentamente, mi pene había recuperado su tamaño y dureza. Encajé el vibrador hasta su base en tu recto y me coloque sobre ti. Te bese lenta y apasionadamente mientras colocaba mi verga e la entrada de tu vagina. Tú intentaste abrazarme, pero no lo lograste pues las esposas te detenían. De un solo golpe te lo metí y tu mordiste un poco mi lengua, la cual estaba en tu boca en ese memento. Mientras te penetraba con mi verga también lo hacía con mi boca. Movías tus caderas al ritmo de la penetración que entraba y salía de ti cada vez más fuerte y rápido. Empujaba con mi cadera para cambiar el ángulo en que te poseía. Lentamente llevé mis manos hacia las esposas y, cuando las tome, te liberé de ellas. Al sentirte libre me abrazaste y, después, llevaste tus manos hacia tu ano. Tomaste el vibrador y lo sacaste todo de tu recto. ME sentí desilusionado, no pensé que lo hicieras, pero, tan rápidamente que gritaste, te volviste a introducir el objeto en tus entrañas
Giramos y te sentabas con fuerza en mi pene y el vibrador al mismo tiempo. Subías y bajabas con energía. Eso me calentó, aún más, y empecé a recibirte subiendo la cadera cada vez que descendías hacia mí y bajándola cuando te retirabas. Abrí mis piernas y esperé a que interpretaras el gesto. Lo hiciste bien y Te recostaste sobre mi pecho mientras tus piernas se juntaban entre las mías. Empezaste amoverte hacia arriba y abajo controlando la penetración. El bulto en tu recto te gustaba, sentías que te estaba cogiendo por los dos lados. Note como subías tu ritmo y tu respiración se entrecortaba. Cerraste los ojos y apretaste los labios de una manera que, se notaba, te costaba trabajo pero no querías dejar de hacerlo. Lentamente te comenzaste a venir, mojabas mi verga con tus jugos y tu cuerpo vibraba de placer. Esta señal me indicó que podía terminar en ti, cosa que hice a continuación apretando mis nalgas y piernas para mandarle a mi pito la señal de soltar toda la leche que aún tenia en tus entrañas.

Después de terminar tomé la base del vibrador y lo extraje. Gemiste al sentirte, al fin, libre de él. Nos dormimos, uno en brazos del otro, completamente satisfechos y , tú, con una enorme sonrisa en el rostro.

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