En la oficina  

erekoze2000 44M
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7/7/2006 4:57 pm
En la oficina


Siempre que te veía en la oficina acababa haciendo alguna estupidez. No es que me la pasara haciendo el tonto ni mucho menos, simplemente que tu presencia me alteraba a tal grado que, tengo que confesarlo, perdía de vista las cosas que importaban en el trabajo.

Ese día te acercaste a mí y me pediste que te acompañara. “Ahora que hice”, me pregunté y te seguí. Caminamos hasta una sala de juntas, por cierto de las más alejadas. Al entrar vi que estaba vacía y, mientras cerraba la puerta, pregunté: “¿Ahora que estupidez hice?”. Volteaste con un mohín muy extraño en tu cara, una mezcla de desconcierto y picardía. “-Nada malo, todavía.”, dijiste y caminaste hacia mi. Yo me apoye en el escritorio y comenté “-Entonces explícame ¿por qué estamos aquí?”. Ella me miro extrañada...

"-¿No lo sabes?"
"-No, no lo sé"
"-Toda la oficina se ha dado cuenta de la manera en que me miras y, algunos, me han comentado que me violas con la mirada."

Enrojecí, no pensé que fuera tan obvio.

"-Están todos locos. Nunca he hecho eso y, si tengo que decir esto a mi favor, casi no te veo. Tu oficina no te hace pasar mucho por mi lugar ¿verdad?"
"-Pero cuando me ves no quitas la vista, la siento como pasa por todo mi cuerpo"
"-Estas de broma ¿verdad?"
"-¿De broma? ¿Por qué de broma? Siento tus miradas y cuando las siento me mojo toda"

Este giro era nuevo y mi cara de sorpresa no debió pasarle inadvertida ya que continuó...

"-Si, me mojo toda y eso no me gusta. Quiero que esto pare, no podemos dejar que se siga cuchicheando sobre nosotros. Por eso es que te he traído aquí."

Su punto era bueno, en esta oficina acostumbran correr a la gente por eso.

"-O.K. Te he entendido y no volverá a suceder, para mi no existes desde el momento en que regresemos"

Sonreíste, lentamente te acercaste a mi y ante mi sorpresa, me susurraste al oído "Si haces eso te mato, mi idea no es que dejes de verme, si no que seas mas discreto".

"- Y ¿cómo puedo ser mas discreto, según tú?"
"-Pues lo primero que tenemos que hacer es despojarte de ese deseo tan normal que, la parecer, te avergüenza tanto. Bésame, ¡hazme tuya aquí y ahora!"

Reaccione a su orden, que eso es lo que era, la abrace y la atraje a mi. Lentamente acerqué mis labios a los suyos y, al tomarlos por vez primera me llevaron a las cimas del deseo. Acaricié su espalda con mis manos y, cuando por fin se separaron nuestras bocas, le deje con voz ronca de deseo: "No sabes cuanto he soñado con tenerte así, tibia, en mis brazos y húmeda de deseo y ansias". Ella Sonrió un poco y movió su cabeza de lado. Aproveche el momento para besar sui cuello y acariciar su cabellera, la cual me excitaba tanto. Ella gimió y eso me calentó aun más, si es posible. Sus manos recorrían mi espalda y, al llegar a las nalgas, las tomo y las atrajo mas hacia ella. La tome de los hombros, le di la vuelta y giramos quedando ella apoyada en la mesa. Baje mis manos hacia sus caderas y, lentamente, fui subiendo su falda mientras besaba su espalda, su cuello y su pelo. Mordí un poco su nuca y cuando me dirigía a besar su cuello ella volvió su cabeza y atrapo, nuevamente, mis labios contra los suyos. Me susurró entre dientes "-¡Tómame, hazme tuya, tuya!" mientras movía su cadera y aprisionaba el enorme bulto que indicaba mi deseo por ella entre sus nalgas.

Termine de subirle la falda y acaricié sus nalgas pasé mis manos por las líneas que sostenían su tanga y, sin avisar las retiré de mi camino. Mis dedos volaban sobre su piel dejando un camino candente y ansioso hacia su sexo. Al llegar a él lo percibí mojado, su tanga estaba húmeda y sus labios hinchados y calientes. Busque la manera de llegar a su punto más caliente, pero no pude desde esa posición. , por lo que me decidí a introducir mi dedo medio en su rajita. Estaba húmeda y caliente. Ella gimió al sentirme dentro y dijo "Se siente riquísimo, pero quiero tener tu verga en mí".

Por primera vez en este encuentro me decidí a no hacerle caso, tenia que darle más placer antes de poder poseerla. Introduje otro dedo en su vagina y moví mi otra mano al frente de ella por debajo de la falda que, ahí, seguía estando casi en su posición original. Busqué su clítoris lentamente y, cuando lo encontré, lo pellizqué lentamente, con suavidad y firmeza. Ella gimió de nuevo, sus gemidos se escuchaban cada vez más entrecortados y roncos de deseo. Este nuevo gemido me indicó que iba e buen camino y continué metiendo y sanado mis dedos de su vagina y pellizcando su clítoris. Ella empezó a mover su cadera acompasando su ritmo con el mió propio. Mis dedos salieron de su húmeda cueva y los subí a la altura de su rostro para que los viera. Le mostré lo mojados que estaban y como me los introducía en la boca y los chupaba lentamente.

Me desabroche el pantalón y bajandolo junto con mi ropa interior, la cual estaba bastante húmeda también, mi miembro erecto se mostró en todo su tamaño y dureza. Se movía como impulsado por fuerzas propias. Cuando lo acerque a su cadera lanzo un chorrito de líquido lubricante el cual cayó en sus nalgas. Lo coloque en la entrada de su estrecha y muy bien lubricada vagina y le dije "Es tu turno yo no te voy a penetrar". Ella respondió lanzando hacia atrás su cadera hasta que ese pito que tanto deseaba estuvo completamente dentro de ella.

Nos quedamos extáticos y estáticos por unos segundos disfrutando el hecho de poseernos mutuamente. Ella gruñía al sentirme dentro y empezó a jadear al momento en que me empecé a mover dentro de ella. Su interior me abrazaba al momento de salir y me soltaba cuando regresaba a su interior. Seguimos así por un buen rato amándonos, disfrutándonos y poseyéndonos mutuamente. De repente se detuvo, estiro las piernas, lo cual sentí en mi pene el cual fue exquisitamente apretado en su interior, Apretó muy juntas sus nalgas y empezó a tener uno de los orgasmos más deliciosos de los que he sido partícipe. Su vagina se contraía espasmódicamente y sus líquidos fluían por sobre sus largísimas piernas.

Yo estaba sobre excitado, estaba disfrutando el verla obtener un orgasmo de campeonato y, lo sabia, si en es momento buscaba continuar acabaría en un segundo. Me detuve, no quería terminar pero ella comenzó, nuevamente, sus movimientos, apretando fuertemente mi pene dentro de si. No pude soportar más y le grite

"-¡Me voy a venir!"
"-¡Eso, vente en mi! ¡Dame toda tu lechita! ¡Lléname, lléname por completo!"

Termine eyaculando muy dentro de ella. Siguió moviéndose y logré sentir como otro orgasmo la invadía. Ella no dejo de moverse hasta que sintió la flacidez que mi pene estaba adquiriendo.

Se dio la vuelta y me beso apasionadamente. Respondí a su beso con tanta pasión o más. Ella solo me vio a los ojos y me dijo

"-Espero que, después de esto, todo sea más tranquilo contigo. Deja de desnudarme con la vista y hazlo con tus manos".
"-Encantado ¿a que hora sales?"
"-A las Dos de la tarde, bien lo sabes"
"-OK ¿Tu coche o el mío?"
"- Lo decidiremos en su momento ¿No crees?"

Desde ese día lo hacemos tan seguido como podemos, En la oficina nadie más rumora de como la veo y, lo más importante, es que ninguno nos exigimos nada más allá de ser completamente apasionados todas las veces. ¿Puedo pedir algo más?

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