Relato Er  

el_pensador77 39M
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4/2/2006 10:09 pm

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9/12/2007 6:02 am

Relato Er

Esa noche teníamos planes sencillos, habíamos acordado salir a tomarnos un café, conversar un poco. Pasé por tu casa a buscarte, te esperé unos minutos y cuando saliste alegraste mis ojos, te habías vestido con uno de tus pantalones stretch a la cadera y una blusa cuyo color no recuerdo pero que realzaba las curvas de tu cintura y tu busto, tu pelo estaba suelto y tu boca, rojo pasión, me seducía de solo mirarla.

De nuestro beso de saludo no pude evitar desear tus labios y morderlos sin tu permiso, al principio te molestaste pero luego consentiste conmigo en darnos ese beso esperado, tu boca y mi boca hicieron un juego maestro y nuestras lenguas disputaban entre sí, humedeciéndose una a la otra. Este beso levantó las velas del deseo: al abrir los ojos nuevamente y vernos ya no éramos los mismos, nuestras miradas brillaban como si ambos supiéramos lo que pasaría luego, sabíamos que ya no sería un café y una plática rutinaria.

Nos besamos otra vez, ahora sabiendo lo que venía luego, esta vez fue explosivo y nuestras manos ya se regocijaban al tiempo que nos tocábamos, la temperatura iba subiendo y el espacio se hacia pequeño, convinimos en pasar la noche en aquel pequeño hotel del cual habíamos hablado mientras fui manejando en medio de besos y mordiscos... por el camino no aguantaste y decidiste que tenías que conocer la fuente del deseo, abriste la cremallera de mi pantalón y pudiste ver el bulto que allí abajo se encontraba, con suavidad introdujiste tu mano debajo de mi interior para luego dejar salir lo que tanto habías deseado. Así, me empezaste a masturbar lentamente mientras con mi brazo derecho te tome por el cuello y guié tu boca a donde tenía que llegar, lo saludaste con un dulce beso y luego lo recibiste en tu boca como un invitado muy especial.

Llegamos al hotel y como pudimos nos acomodamos un poco para que no se notara demasiado cuan calientes y sedientos de sexo estábamos, pagamos y pasamos directo a la habitación. Ya allí nuevamente dejamos salir el morbo que nos estaba quemando, nos besamos de nuevo y en cada movimiento de nuestras lenguas, nuestras pieles iban tomando más presión. Te pegué contra mí y por encima de tu pantalón apreté tu trasero de manera que tu sexo se ajustara contra el mío, la ropa empezó a caer sola en el piso de la habitación y nuestros cuerpos pronto quedaron desnudos. Nos acostamos y continuaste haciendo lo que habías empezado en el carro, en cada chupada se me escapaba un suspiro que al llegar a tus oídos se transformaba en placer que recorría tu cuerpo, con mis manos acomodé tu cuerpo, mientras seguías dedicada a mi pene y a como meterlo cada vez más adentro en tu boca, cuando tus piernas quedaron abiertas y una a cada lado de mi cara empujé suavemente tu culito hacia mi boca y experimentaste el placer sin límites cuando mi lengua, como un cuchillo, besó húmedamente tu clítoris recrecido, hacías de mi pene un premio succionándolo, llenándolo de saliva y luego lamiéndolo mucho, por mí parte empecé a sorber los fluidos que de tu vagina escurrían acercándome poco a poco al origen de su sabor. Cuando estuve allí, justo en tu vagina, te llevé de un suspiro húmedo al cielo del placer, mi lengua se enterró entre tus piernas como una excavadora que amoldaba el nuevo espacio de tu mucosa contra la mía, tu excitación era tan intensa que por momentos dejabas de respirar para recuperarte del río de sensaciones que te hacían volar. Sentía las paredes de tu vagina contraerse contra mi lengua y yo les replicaba empujándola más adentro. Así estuvimos por unos minutos hasta que la intensidad nos acercó al clímax, empecé a masturbarte con mis dedos y a tocar tu clítoris mientras seguía chupándote, sabiendo que nuestra respiración acelerada pronto se convertiría en un orgasmo, sin avisarlo te escuche acabar mientras mi pene llenaba tu boca. De tu orgasmo devino el mío y al tiempo que tu lengua jugaba dulcemente en mi miembro erecto este explotaba dejándote saborear mi semen tibio el cual tragabas con placer mientras continuaba fluyendo en chorros más pequeños de mi glande que latía envuelto en tu lengua juguetona, con fervor degustaste hasta la última gota de mi esperma succionando apasionadamente y haciéndolo todo parte de ti.

Sin perder un minuto me escurrí entre tus piernas procurando que te mantuvieras así, y en esa misma posición de perrita me acerqué a tu cuerpo desde atrás, volteaste para verme y tus ojos se cruzaron en los míos para luego clavarse en mi miembro que se acercaba decididamente a tu vagina, lo sabías y tu cuerpo lo gritaba por los poros, me deseabas tanto como yo a ti. Me sentiste entrar y de tus labios se escapó un gemido que resonó como un eco, cuando estuvo todo adentro volteaste a suplicarme con tus ojos que te hiciera mi mujer repitiendo ese momento en que mi pene se adueñó de tus entrañas, y asintiendo con mi mirada comenzamos a bailar acompasadamente el ritmo de los amantes, mi cuerpo entrando y saliendo del tuyo y haciendo del deseo y la pasión el mejor condimento del placer exquisito. Sin demasiada precisión pero con muchas ganas aceleramos el ritmo de nuestros cuerpos, en cada entrada un suspiro de placer, en cada salida el complemento del compás en espera de la nueva penetración.

Mientras adrenalina y endorfinas recorrían nuestros venas plenas de goce mis manos se posaron en tus nalgas y empezaron a acariciarte suavemente, sabías que deseaba inmensamente plenar ese espacio chiquito y apretado que era tu ano. Al principio sentí un poco de aprehensión de tu parte, sin embargo con paciencia continué masajeando esas protuberancias que tanto me excitaban: mis dedos pulgares jugaban a hacer círculos alrededor del espacio que coronaba el centro de tu colita, te fuiste dejando llevar, mientras mi sexo aun seguía en faena ininterrumpida en tu conchita caliente; mis manos se acercaban lentamente y poco a poco a tu ano repitiendo los movimientos apretando y aflojando, liberando la tensión que se almacenaba en ese pequeño punto que luego sería descubierto. Cuando mis dedos llegaron a tu orificio sentí como si el mismo desease ser penetrado, el esfínter estaba bien relajado y sin mayor problema permitió la entrada de mi dedo índice el cual apretaste suavemente, con este dedito ya en posesión de tu recto y mi pene en posesión de tu vagina, comencé a ensanchar el espacio con movimientos circulares internos, así, sin prisa, te palpé aun más relajada y con un movimiento cuidadoso mi dedo medio busco espacio para unirse al índice que estaba preso en tu posadera, al principio expresaste una ligera molestia que luego dio paso a un inmenso placer anal, me sorprendió que en unos instantes y con voz clara y sutil me dijiste "cójeme por detrás, vamos, cójete mi culito", saqué mi miembro de tu niña y mientras empezabas a masturbar tu clítoris empujé suavemente mi pene en tu orificio anal -que había lubricado un segundo antes para facilitar la penetración- que ya estaba preparado y esperando deseoso, cuando lo sentiste entrar un intenso gemido salió de tí al tiempo que este iba ganando espacio dentro de ti, me gritaste entonces "suave" y con suavidad acogiste mi sexo en tu recto al tiempo que continuabas gimiendo con fuerza, en balance, un ligero dolor pero mucho placer que iba en aumento mientras la molestia iba desapareciendo, con cada compás de entrada y salida, iba penetrándote un poco más, plenando de fuego intenso el disfrute del sexo de los amantes, cuando la penetración fue total me acerqué a tu cuello y te susurré suavemente al oído "que rico es tu culito" a lo cual respondiste con gemidos entrecortados, sentí del vigor en mi un orgasmo que se acercaba, tenía muchas de eyacular dentro de ti, en tu colita, te dije "voy a acabar" y tu mano se aceleró en tu vagina haciéndote explotar en un inmenso orgasmo mientras yo explotaba y esparcía mi semen en tu trasero en el cual sentiste un tibio chispoteo que te hizo temblar de escalofríos como corrientazos recorriéndote completamente, saliendo de tu entrepierna, vagina y ano, revelando sobre tu cuerpo un éxtasis que jamás habías sentido antes.

Voltee, te di un beso suave en los labios, me dejé caer sobre ti y nuestros cuerpos quedaron tendidos juntos rendidos al cansancio.


rm_sensuall3 44F
2 posts
9/12/2007 1:52 am

Que rico relato... mientras lo leía me pude sentir como la protagonista de esa noche perfecta. Gracias por compartirlo!!! Y cuando quieras te invito a repetirlo agregandole otros ingredientes. Después te digo cuáles. Cuidate para nosotras,las chicas q te deseamos!!! Besitos...


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