SIRANO, MOSQUETERO Y BUCANERO FUI  

cuitlahuacsantoy 59M
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10/4/2005 4:15 am

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3/5/2006 9:27 pm

SIRANO, MOSQUETERO Y BUCANERO FUI

LA CONOCI EN POSTDAM
CUITLÁHUAC SANTOYO TOLEDO

Ella esta al fondo del comedor de la sala de armas platicando con sus amigas mientras hace fila en el bufete que dispusieron para los competidores los organizadores del evento cuando yo entro molesto porque no ha sido mi mejor día de competencia. Solo me bastaron unos cuantos pasos para descubrir su presencia. Ahí esta ella ataviada en su ajustado y blanco traje de esgrimista con esa larga cabellera rubia dorada y esos maravillosos ojos azules enmarcados en su rostro angelical con una minúscula boca carmesí. Su figura revela sus 17 años, pechos todavía pequeños, todavía en desarrollo, pero caderas amplias y bien formadas por la intensa práctica del deporte, piernas largas y bien torneadas que se dibujan en todo su esplendor en los ceñidos pantalones de licra.

A la distancia la observo mientras aviento mi bolsa de armas y el chaquetin al suelo junto a la primera mesa que encuentro sin perderla de vista, sin recato alguno cautivado por su hermosura, decidido a hablar con ella; camino a través del comedor, sin embargo en ese momento entra un grupo de niños entre 8 y 12 años pidiendo autógrafos a todos los que nos encontrábamos ahí interrumpiendo mi trayecto. Nosotros los mexicanos somos los más solicitados a pesar que hay otros equipos de mayor prestigio en el deporte como los rusos, campeones mundiales y olímpicos, los italianos de larga tradición esgrimística, los húngaros con no menor historia o nuestros anfitriones los polacos. Estos chavales son unas balas, especialmente uno de ellos, quien en días anteriores desafiando la seguridad entro hasta la zona de competidores para pedirme que practicáramos un poco de esgrima. Obviamente este niño es el promotor de este asalto sobre mi persona.

A pesar de que me son simpatiquísimos y que ya les tenemos, todos, gran afecto me siento frustrado porque no puedo ir a la fila para poder hablarle a esa chulada. Afortunadamente mi demás compañeros están entrando detrás de mi lo que hizo que gran parte de estos niños fueran a pedirles sus respectivos autógrafos. Esta escena sin embargo causo gracia en los que se encontraban en el comedor, y si también en ella que finalmente posaba sus ojos en mi.

Así continué caminando hacia ella, pero esta vez despacio, con la seguridad de que ella también me veía, mostrando la mejor de mis sonrisas, arrogante y seductor, con esa confianza irreverente propia de la juventud. Hola dije, dirigiéndome exclusivamente a ella sin prestar atención a sus compañeras, ni a la exclamación que en ellas causo mi coqueta actitud. Ciao, io sonó Francesca, dijo ella con voz suave y tímida, mientras su risa escapaba espontáneamente, ¡pa la madre! dije yo, y ahora como carajos voy a hablar con ella? Do you speak english, pregunte cándidamente, ja, ja, ja recibí por toda respuesta, “no ma io capici lei che disse, Lei è mexicano, ¿non lo fanno? Agrego, y si de alguna forma podía yo entender lo que me decía. Ahhhhhhh eres italiana? exclame al ver el escudeto que en su brazo portaba.

Después de platicar de varias estupideces sin sentido, solo tratando de ser simpático y hacerla reír, aunque confieso que se reían más sus amigas de mi, recogimos nuestras charolas y nos fuimos a sentar a una mesa donde por supuesto, ni tardos ni perezosos hicieron aparición mis compañeros, haciendo inmejorable quite al más puro estilo taurino.

Ya es tiempo de regresar al hotel y descansar, jeje, fat chance diria Shakespiare, y los responsables asignados a cada delegación nos conminan a ir a los autobuses que nos llevaran al hotel que esta a cuadra y media del estadio, si ridículo pero cierto, tan ridículo como los numerosos agentes secretos que nos siguen a todos lado, tratando de evitar que hagamos desmadres: compra de sloties (dinero polaco pues) en el mercado negro cotorrearnos a los policías, bloquear el tránsito y otras monadas, por cierto que para estos momento chinhuenguenchones vamos equipados con escudos de la hermana republica de X (por pudor no se especifica cual) para que en caso de ser sorprendidos en fragancia le carguen el muerto a nuestros simpáticos amigos de esa delegación, que ya en otras competencias nos han jugado bromas pesadas también. Apuradamente Francesca y yo acordamos vernos en el lobby del hotel más tarde, ya cambiaditos para salir a bailar o pasear pues a ambos nos corretean porque los autobuses tienen un itinerario que cumplir.

Regreso caminando al hotel pues como no pude resistir la tentación de acompañarla al autobús, el mío partió sin esperarme, y mientras apuro el paso veo a mi amigocho el frio, quien recibe este mote por ser el hermano menor de otro competidor mexicano pero más tibio, también camina rumbo al hotel pero abrazadito de dos monumentales portuguesas (ese bato si que era un vicioso). Cuando llego al hotel encuentro a mi otro brother el cachun, por el programa de TV en el que él seria protagonista, advirtiendo a su compañero de cuarto que hoy le tocaba pasillo pues el ya tenia reservada la habitación pa sus cochinadotas, aunque usted no lo crea; la verdad mi risa hubiera durado unas dos horas de no ser porque mi compañero de cuarto ya había dejado mis cositas en la puerta y se había encerrado a piedra y lodo con una fan que lo seguía desde Warzowia (ta weno pues, Varsovia). Si mi querido lector en esos tiempos era aleluya, aleluya que cada quien coja a la suya.

Existirán los hoteles de paso en Postdam era la pregunta que yo me hacía mientras me apuraba a bañarme en otro cuarto. Perfumadito con la loción de mi caritativo compañero y vestidito con mi uniforme de ceremonias ya esperaba a Francesca en el lugar acordado cuando la ví aparecer en pants. Solo bajo para decirme que su entrenadora les había prohibido que salieran esa noche, no se si por la maliciosa fama que nos acreditaban o por que al día siguiente continuaba la competencia, pero damas, caballeros fue definitivamente un gran frustración, que no podía yo aceptar. ¿Si yo pudiera llegar a tu cuarto me recibirías, pregunte? Pero no es posible, la reja y los vigilantes, dijo ella. ¡Tu solo contéstame repetí!, coquetamente asintió con la cabeza y corrió de regreso al elevador bajo la estricta mirada de la implacable entrenadora que observaba a la distancia.

A nosotros nos habían asignado el segundo piso del hotel y la delegación italiana se encontraba en el cuarto piso, eso era un verdadero problema si consideramos que el hotel tenia un gran cubo de luz al centro y una reja que separaba los dormitorios de los hombres de los de las mujeres y un vigilante que requería que enseñáramos nuestras acreditaciones para entrar al piso respectivo ¡vamos Alcatraz en su esplendor!

Es necesario que contemos con la ayuda de nuestras compañeras primero dijo Gertru el mayor uno de los más atrevidos de la tropa, pero también de las francesas que están en el cuarto piso dijo otro, no hay problema exclamo uno; yo he estado visitando a una estos días subiendo por la parte posterior del edificio, del lado de la mujeres, pero por ahí no puedes subir hasta el cuarto piso porque no el muro es liso después del tercer piso y esta grueso trepar, comento con cierto desaliento. Primero lo primero al tercer piso fue el grito de guerra y entre animosos vitoreos de ¡si se puede! nos encaminamos.

Ya estamos con la amiguita francesa y no es posible resistir la tentación, así que hago una escala con la compañerita de cuarto de la amikita de mi amikito, un rapidín pues hay que cumplir, que no se diga que uno no es cumplidor. Asi es que desesperadamente en el baño empiezo a desvestir a mi hospitalaria anfitriona, una trigueña esbelta y más alta que yo que por las visitas de mi cuate con su roomate esta a punto de turrón. Aprovechando los muebles del baño ella se sienta sobre mí para que yo la penetre. Su cosita esta humeda y rica y sus pequeños pero bien formados pechos con unos pesones extraordinariamente grandes me quedan a nivel para poder succionarlos rico mientras ella cabalga. Yo la tomo de las nalguitas ayudándola a mantener el ritmo cuando ella se congela por los espasmos de placer. Luego nos tendemos en una gran toalla para piso para seguir cogiendo riquísimo. Los juegos preliminar prácticamente fueron solo lo que tardamos en desnudarnos uno al otro, la juventud, la calentura y el miedo a ser descubiertos nos llevaron directamente a coger una y otra vez en el piso en el escusado, recostada sobre la tina y hasta parados contra la pared, Uffffffff juventud. Todavía encontramos el tiempo para que me enseñara la más pura técnica del beso francés y con justicia raza porque soberbia mamada me ha prodigado hasta que deje mi leche en todo su rostro, pero ahí no paro la cosa ahora el turno era mió y así me comí esa vulva, que pulsaba y dejaba correr líquidos como manantial, ella con frenesí tomaba mi cabeza hundiéndola profundamente en su conchita y abría sus labios vaginales conduciéndome a su punto más sensible, hasta que llego el ansiado orgasmo, hasta que alcanzo el éxtasis, dejando escapar un ahogado gemido de placer.

Después del riguroso cigarrín, porque deportista si era, pero después de un buen taco un buen tabaco es imperdonable, me vestí y explore la posibilidad de burlar al vigilante de ambos pisos, cosa que no era posible. Entonces compañeros fue cuando lo verdaderamente extraordinario y atrevido de esta spialidosa aventura concibió el que aquí narra. ¿¿Trepar por la reja que divide las dos alas al siguiente piso?? (pongo doble signo de interrogación por que fallar la escalada significaba caer de cuatro pisos al lobby del hotel, ¿se imaginan que pena…? ¡y que madrazo!).

Asi pués sin pensarlo más, atrevido, valiente y caliente, sobre todo caliente, comencé a subir por aquella reja hasta llegar al techo, con las atentas miradas de los mexicanos que ya se asomaban de sus cuartos y uno que otro babas que pasaba viendo al techo ‒blanco- en el lobby. Mudos y atónitos, curiosos pero solidarios que en silencio me animaban. El momento difícil es cuando llegue al techo del tercer piso pues forzosamente tenía que quedar del lado del cubo, primero expuesto a la vista de todos, segundo nada que detuviera mi caída y finalmente porque hay una distancia más larga de mi alcance para sujetar el barandal del siguiente piso, por lo tanto hay que aventarse hacia arriba y aferrarse con las uñas.

Ya no la hago de emoción cuando estaba a punto de aventarme una sabana tensada me cayo en plena geta. Mi ducinea, mi preciosa Francesca asistida por sus cómplices amigas, percatándose de la gran estupidez que estaba a punto de hacer me ayudaban a subir amarrando una sábana del barandal para que yo pudiera subir.

Y asi llegue, misión cumplida, toda la noche para nosotros en la intimidad, claro con las furtivas miradas de sus tres compañeras de cuarto observando como nos comíamos el uno al otro una y otra vez, explorando nuestros cuerpos, descubriendo nuevas posiciones, compartiendo sudores y sabores, cogiéndonos en la ducha, en el balcón a la luz de la luna, en la cama, en el suelo y hasta en el ropero. Contorciones por aquí, actos circenses por allá, risas ahogadas, suspiros, gemidos, rasguños, uno que otro porrazo y muchas y muy ricas cogidas. Una y otra vez, sin descanso, sin tregua, sin fatiga; a veces violento, otras dulce y tierno y cuando ya parecía ser el fin ella o yo nuevamente estimulaba los sentidos y empezábamos de nuevo, o los sonidos que emitían sus compañeras que se masturbaban bajo las sabanas nos incitaba a seguir, nos conminaba a continuar. Y gente créanme que fue dulce, que fue rico, que fue sencillamente inolvidable.

Al siguiente día tuve la mejor de las actuaciones atléticas, arrolle sencillamente a mis oponentes, alguien comento este parece que comió león, pero yo siempre supe que fue leona la que me devoró.

Ahh, pero también descubrí ese día que no es simplemente coger o que ella sea un portento de belleza y esplendida amante,que lo maravilloso esta en como llegas hasta ahí, que ese delicioso momento de intimidad se convierte en algo único y espectacular con todo lo demás que lo rodea, con la emoción, con la aventura, lo prohibido, lo esperado, lo inesperado. Con todo aquello que forma una historia singular.

Y como en la canción de Pedro Navajas, creanlo gente, auque ruidos existió, nadie salió, nadie se entero, solo un caliente sus calzones recogió, puñal en mano en la mañana se retiro…


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