AY HO, AY HO, VAMOS A TRABAJAR...  

cuitlahuacsantoy 59M
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9/16/2005 9:06 pm

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3/5/2006 9:27 pm

AY HO, AY HO, VAMOS A TRABAJAR...

EN HORAS DE TRABAJO
CUITLÁHUAC SANTOYO TOLEDO

Las vacaciones empezaron hace unos días pero un pequeño grupo de nosotros, que estamos contratados por honorarios, tenemos que cumplir nuestra jornada de trabajo como cualquier otro día. Somos unos cuantos los que laboramos en este piso y solo nos resta hacer los informes de las actividades realizadas durante nuestro período de contratación, la verdad para esta actividad los 10 días por delante son una eternidad y todos ocupamos la mayor parte del tiempo en platicar, revisar correos en Internet y otras actividades no muy productivas.

Me encuentro escuchando música de Bacilos (Tabaco y Chanel; Guerras Perdidas Cuestión de Madera; Caraluna y otras más) y leyendo un e-book que me enviaron por correo electrónico, es media mañana y el clima es templado ya que estamos en invierno, así es que me quito el saco del traje y aflojo mi corbata para estar más cómodo. No hay nada que me fastidie más que calentar lugar, sin tener nada productivo que hacer. En ese marco de aburrición y frustración me encuentro cuando una de las compañeras que se han quedado como yo en la oficina llega a las puertas de mi privado. Ella tampoco tiene nada que hacer y le llamo la atención la música que escucho. Francamente en los 6 meses que hemos laborado juntos poco hemos interactuado ya que nuestras actividades no coinciden en prácticamente nada.

Ella me pregunta si puede pasar y me invita una barra de chocolate. Yo acerco una silla invitándola a sentarse pero ella opta por el sofá que tengo en la pequeña oficina. Como el sillón es de bajo perfil al sentarse muestra sus piernas lo cual no puedo evitar notar. También ella esta bastante fastidiada por tener que cumplir con una jornada sin actividades. Mientras platicamos ella descubre una libro de arte que tengo. El libro es sobre la obra fotográfica de Hamilton, un libro extremadamente erótico.

Ella hace un comentario sobre el contenido de una de las fotografías que yo no he observado, así es que me siento junto para que me enseñe lo que observo. En la fotografía están dos mujeres de frente, una con los botones del vestido desabotonado y la otra acariciando sus pechos, pero en el fondo se puede ver en una vasija de metal que refleja la imagen de dos mujeres más desnudas haciendo el amor. Esto yo no lo había notado. Ella comento que la imagen le parecía muy excitante, yo comente que me gustaba más otra fotografía donde una mujer besaba las piernas de otra. Ella pregunto si era porque la imagen es sensual o porque me gustan sus piernas.

Francamente el comentario me tomó por sorpresa, pero mi respuesta creo que la sorprendió aún más a ella “si me gustan las piernas de mujer de la foto, pero más me gustan las tuyas”. Ella sonrió tímidamente pero su respuesta fue contundente, “ya me había dado cuenta, por la forma en que las miras”. Yo solo atine a darle un beso, que a ella tomo por sorpresa, empujándome con sus manos. Yo la mire fijamente y ella simplemente dijo la puerta esta abierta, indicándome que le pusiera el pasador con esa sonrisa coqueta que solo ellas pueden tener. Yo presuroso y un poco receloso fui a poner el pasador a la puerta y correr las persianas de mi cubicuelo buscando un poco de privacidad y cerciorándome de que no había moros en la costa, sin embargo, cuando gire para regresar a ella me encontré con una imagen que me hizo olvidar cualquier precaución.

Ella estaba parada frente a mi desabrochando su blusa mientras su falda resbalaba por sus piernas cayendo al suelo, sus ojos estaban clavados en mi persona que solo podía observar como revelaba su desnudez. Coquetamente siguió desabrochando su sostén, para continuar retirando, lentamente la pequeña tanga, dejando al descubierto completamente su hermoso cuerpo, y acercarse con pasos breves y lentos hasta donde yo me encontraba. Denise, es su nombre, llego hasta mí para besar mi cuello mientras desabotonaba sin prisa mi camisa. La idea de dejar que ella tomara la iniciativa y que hiciera su juego de seducción era demasiado tentadora como para interrumpirla. Nunca antes yo había adoptado una actitud tan pasiva y complaciente y ella evidentemente estaba contenta con esta actitud. Mientras le miraba expectante, ella jugaba con los bellos de mi pecho y acariciaba mi abdomen y me da pequeños besos, Denise empezó a quitarme la camisa pero como yo uso mancuernillas, solo atino a bajarla por los brazos quedando mis manos atrapadas entre las mangas. Esta situación pareció excitarla aún más. Denise en una actitud agresivamente sensual, se voltea, dándome la espalda y frotando sus nalgas contra mi pene mientras yo beso suavemente su cuello y su espalda desnuda apenas pudiendo sujetarla de la cintura ya que mis manos que se encuentran limitadas por mi camisa, ella solo porta las zapatillas que no se ha quitado.

Después de frotar su cuerpo contra mí, sus manos buscan mi pene sobre el pantalón el cual ya esta completamente firme y sin prisa mientras besa mi pecho y mi abdomen comienza a desabrochar mi cinturón para seguir con el pantalón. Agachándose hasta quedar de hinojos frente a mí, baja mi pantalón hasta el suelo y empieza a besar por encima de mi trusa mi pene haciendo que yo me excite cada vez más, ella no deja de mirarme mientras hace su juego de seducción. Yo con dificultad consigo desabrochar una de las mancuernillas que no han permitido me termine de quitar la camisa, para cuando ella ya esta bajando mi boxer y comienza a lamer mi pene mientras se aferra a una de mis piernas frotando su clítoris contra mi espinilla. Yo continuo quitando la otra mancuernilla mientras ella se come lentamente mi pene hasta la base, una y otra vez, mientras me mira con esa sonrisa coqueta que en su rostro esta desde el momento en que le dije que sus piernas me gustaban más que las de la foto de Hamilton.

Su lengua recorre toda la extensión de mi miembro, chupa una y otra vez haciendo que sienta un gran placer, sus manos acarician mis testículos provocando un cosquilleo delicioso. Lentamente, de la misma manera en que empezó, subió besando mi abdomen hasta quedar parada frente a mi, poniendo sus brazos alrededor de mi cuello para quitarme el aliento con sus besos. Mis manos ya libres la toman por la cintura sintiendo las delicadas formas de su feminidad, acariciando suavemente y sin prisa sus caderas y sus nalgas. Recorro su espalda una y otra vez mientras ella se estremece en mis brazos. Es mi turno de recorrer su anatomía y de igual forma tomaré todo el tiempo posible. Yo la pongo de espaldas sobre la mesa de juntas dejando que sus piernas rodeen mi cintura, besando sus pechos y mordisqueando con delicadeza sus pezones, mis labios recorren su vientre, permitiendo que mi lengua marque todos los trazos de su figura, saboreado su esencia hasta llegar a su pubis. Su profusa vellosidad es una delicia, mi lengua se abre camino entre ellos para apartar los labios vaginales y poder llegar al clítoris que pulsa con la sensación de mi lengua. Mi lengua recorre una y otra vez desde su clítoris hasta su ano, entrando en su cueva vaginal y sintiendo el tibio y dulce líquido que manan de ella mientras succiono.

Denise ha llegado al clímax prodigándome su miel y ahora pide con insistencia que se la meta, que no espere más, que la tome, que la posea, que la penetre, su humedad es una invitación imposible de resistir. Mi pene encuentra la cueva de Denise, lubricada y palpitante, esta tan húmeda que mi pene entra fácilmente hasta lo más profundo de su ser, mientras ella emite un pequeño y ahogado gemido de placer. Movimientos lentos, largos empujan mi miembro hasta lo más profundo su ser sujetándola por la cadera con sus piernas en mis hombros, una y otra vez con energía la penetro, casi violentamente, mientras ella muestra gestos de placer. Por un momento es tanto mi ímpetu que mi pene se sale e intentando regresar a su vagina encuentro su ano, mi pene esta tan mojado de su natural lubricante que entra con facilidad, ella emite un gemido un poco de dolor y otro de placer que hace yo me detenga abruptamente, pero ella con un rostro de desesperación me pide que no me detenga y así lo hago, empujando firmemente hasta el fondo. Ella en ese momento abre sus piernas completamente mientras yo las sostengo por las corvas, ella aquea su cuerpo dejando sus caderas más fuera de la mesa aún. Mi miembro esta tan dentro de Denise que apenas y puede emitir sonido alguno. Ella muerde sus labios demostrándome que su placer es intenso, yo empiezo a moverme cada vez más y más rápido mientras me inclino ligeramente sobre ella para probar sus pezones que se encuentran inflamados y rígidos de placer.

Yo estoy a punto de terminar y le pido a Denise que termine conmigo, pero ella me dice que quiere beber mi leche y en un movimiento se inca frente a mi tomando mi pene y masturbándome de tal forma en que exploto dejando todo mi semen en su boca. Ella lo saborea mientras continua chupando, exprimiendo hasta la última gota y una vez que todo ha salido, continúa lamiendo y chupando mi escroto con delicadeza. Yo la tomo de las manos para llevarla al sillón donde continuo lamiendo clítoris hasta que ella también alcanza el clímax, mientras mis dedos penetran al mismo tiempo su vagina y su ano. Cuando los dos hemos terminado yo continuo por un tiempo acariciando el cuerpo de aquella fogosa morena que me ha dado intensos momentos de placer, mientras ella con dificultad recupera el aliento recostada sobre el sillón.

Nos miramos fijamente, en una reflexión del tiempo desperdiciado, seis meses desde la primera vez que cruzamos palabra. Una breve pero elocuente risa se dibujo en nuestros rostros, sabedores de que los diez días restantes en aquella semidesierta oficina no serian tan aburridos como pensamos y mientras ambos lentamente recobrábamos las fuerzas para poder expresar lo delicioso que había sido nuestro encuentro, reparamos en que la música se había terminado y que el silencio en la oficina era inusual. Inmediatamente, impulsivamente y simultáneamente nos vino a la mente la idea de que nos habían escuchado, así que presurosamente me acerque a las persianas de mi privado para ver hacia fuera, por un momento sentí alivio al darme cuenta que nadie se encontraba afuera, pero cual fue mi sorpresa cuando al voltear a ver a Denise para tranquilizarla vi que unas figuras desaparecían en la parte superior de los paneles que conformaban mi cubicuelo. Acercándome con todo sigilo a Denise le dije que alguien nos había visto desde arriba, ella sonrojada, hacia señas que cuestionaban como era posible eso. Yo le indique que los paneles no llegaban a los techos y que alguien desde la oficina contigua nos había estado observando. Ella me indico que me asomara también para cerciorarme, lo que yo hice a toda prisa pero con cautela.

En la oficina contigua se encontraba mi compañero Luís con Martha la asistente del director, ambos trenzados en apasionado beso y casi arrancándose la ropa. Yo baje del archivero donde había subido para ver, puse más música que disimulara un poco el ruido y así contar a Denise lo que pasaba en el cubicuelo contiguo. Ella apenas pudiendo contener la risa me dijo que también quería ver, así es que ambos subimos al archivero para observar a nuestros espías. Cuando nos acomodamos, sigilosamente encontramos ya casi desnudos a ambos, ella en un sillón muy similar al mío con las piernas abiertas y el mamando animosamente su vagina. Martha sin embargo conciente de que nosotros nos encontrábamos en la oficina contigua hacia esfuerzos por no emitir sonido alguno mientras escudriñaba el lugar donde evidentemente habían estado observándonos. Así es que en cuanto nos asomamos Martha se dio cuenta de nuestra presencia, pero en un acto de reciprocidad no hizo nada y se dejo observar. Ellos también hicieron el amor apasionadamente e incluso algunos actos de acrobacia que nos llamaron la atención.

En un pacto no escrito y silencioso en nuestros siguientes encuentros compartimos el vougerismo con nuestros siempre animosos compañeros de oficina, y por supuesto esos 10 días restantes pasaron como un suspiro, y las horas de oficinas transcurrieron más divertidas que productivas pero siempre cumplidoras hasta el último minuto de nuestra jornada laboral. Realmente siento un poco de decepción que Denise encontrara trabajo en el norte del país ‒aún cuando se que esto es egoísta de mi parte- pues nuestros encuentros se extendieron a horas no laborales siempre llenos de pasión, pero además con un toque de diversión más allá del sexo, encontrando placer en compartir tiempo, platicas, experiencias, juegos y simplemente nuestra compañía.


rm_guapohn 33M
29 posts
9/18/2005 8:59 am

yo un joben aun me quede anonadado con tan exelente relato que as descrito, escrito y relatado y pasando muchas inmajenes por mi mente de aquella mujer la cual me ase desear estar en una ofisina para conoser una chica tan ardiente. felisidades sigue escribiendo relatos tan fantasticos.
¡ya soy fan de tus blo!


cuitlahuacsantoy 59M

9/21/2005 11:13 pm

AGRADEZCO TUS COMENTARIOS Y QUE BUENO QUE TE GUSTEN LAS HISTORIAS. PROCURARE SEGUIR SUMINISTRANDO HISTORIAS. NUEVAMENTE GRAX BRO.
CUITLAHUAC


rm_CaNdY_CaNdY2 52F
13 posts
9/24/2005 11:51 pm

mmmmmmmmmm................simplemente delicios relato guapo

Besitos

Candy


cuitlahuacsantoy 59M

9/28/2005 9:39 am

CANDY ME ENCANTA QUE TE GUSTE LA HISTORIA, DE LA CHISTERA SALDRAN NUEVAS Y EXITANTES HISTORIAS QUE ESPERO CAUTIVEN TU ATENCION Y DEJEN VOLAR TU IMAGINACION.

ESTE KE TE CONTESTO ES CUI CUI ES CUI CUI


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