RECUERDOS  

cappo1960 68M
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1/15/2006 12:21 am

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3/5/2006 9:27 pm

RECUERDOS

Era una tarde calida de verano. Eduardo se encontraba sentado en el sofá, esperando a que los cubitos de hielo se derritiesen en su vaso de whisky, para deleitarse con su frescor, y fumando lentamente un pitillo. Pocos placeres le quedaban en la vida, y estos dos eran unos de ellos, y aunque ambos le habían sido prohibidos por su medico, el los seguía disfrutando. En la televisión daban un programa de esos de cotilleos y Eduardo debía de hacer esfuerzos en mantener los ojos abiertos.
Era un hombre de media edad, o esa descripción es la que a el le gustaba, ya que para la mitad de las mujeres, era un hombre maduro, y para el resto un hombre inmaduro.
Su vida, la consideraba aburrida y mediocre, casado, muchos años ya de matrimonio, con tres hijos metidos en la pubertad, con un sinfín de problemas y disgustos; un trabajo estable y bien remunerado pero que le absorbía el tiempo libre. Se consideraba de la clase media, tenía un piso de propiedad, un coche, un barco y cada año disfrutaba de unas estupendas vacaciones. Económicamente no tenía quejas, aunque su sueño profundo era que le tocase la lotería, aunque no sabía demasiado bien para que.
Su temor inconfesable eran las mujeres, no sabia a ciencia cierta el motivo, quizás se debía a su educación en una escuela privada, con la enseñanza guiada por unos amargados curas que lo único que sabían impartir era dolor y crueldad, además de memorizar a los reyes godos. En la escuela, no existía el mundo femenino, era tabú, y cada semana en el confesionario, los pensamientos impuros eran severamente castigados.
Su primer contacto físico con el sexo opuesto, se remontaba a la ya lejana edad de 10 años, cuando en unas vacaciones en la costa, se le acerco una amiguita francesa, que había conocido ese año, de unos trece años quizás, nunca lo supo con exactitud, y le tomo la mano izquierda y con mucha suavidad, se la acercó al pequeño pero prominente seno de ella. Eduardo se quedo paralizado, y aun con estupor en su semblante, ella se acerco y le rozo con sus labios los suyos. Luego ella salio corriendo, y ya nunca mas la volvió a ver, para ella habían terminado sus vacaciones. Se llamaba Marie. La sensación que tuvo Eduardo, fue como un calambrazo y fue el inicio para investigar que en el mundo también existían mujeres.
Empezó para el, una etapa, en la que arropado con cuatro o cinco amiguitos, se dedicaban a parar a chicas maduras, quizás de dieciséis o diecisiete años, y con cualquier excusa, preguntarles la hora o una dirección, todos lanzaban sus manos contra la victima, para ver que parte del cuerpo conseguían golpear, un seno, el culo, una pierna, todo valía, y luego cuales piratas repartiendo el botín, narraban sus hazañas, explicando el trozo de cuerpo que habían logrado acariciar según ellos, detallando el tacto percibido, llegando al clímax, si por casualidad la victima, llevaba una minifalda tan de moda en aquellos años, y algún osado se atrevía a levantarla poniendo a la vista de todos el color de la ropa interior.
Fueron unos años, breves, pero muy intensos, masturbaciones intensas y a diario, esperando su primera eyaculacion, reuniones en los aseos del colegio o la piscina publica, en la que aparte de medirse sus miembros, se realizaban competiciones de quien eyaculaba mas rápido, luego con los años vemos que el eyacular rápido no tiene ningún merito, pero para ellos lo tenia, tocamientos podemos decir homosexuales, haber quien lograba que el otro tuviese una erección, casi todos la tenían, ya que en esa época, hasta el mas insignificante soplo de aire te la levantaba y endurecía al máximo. hasta que le llego su segundo tropiezo.
Se encontraba con su habitual camarilla, de andanzas en busca de presas a las que magrear, cuando en dirección opuesta, se acercaba un grupo de chicas adolescentes, quizás dos o tres años mayores que ellos. Para ellos las presas eran difíciles, ya que les superaban en numero, así que decidieron solo sonreír y decir obscenidades, pero vete aquí que al cruzarse los grupos, una de ellas lanzo su mano hacia el sexo de Eduardo, apretándolo firmemente, no le causo dolor, pero si un pánico tremendo, y por segunda vez en su vida se quedo paralizado. Esta vez había aprendido que además de existir las mujeres, también tenían iniciativa, por lo que a partir de ahora seria mas comedido en sus andanzas, ya que sabia que podía ser pagado con su misma moneda…..
De repente Eduardo sintió su sexo húmedo, se despertó sobresaltado y vio con desolación que se le había derramado la copa que apoyaba en su mano, sobre el pantalón, viendo aterrado que las manecillas del reloj habían avanzado implacablemente y debía de irse a trabajar.


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