ESTO LO HAGO EN TU HONOR MUSA ARQUITECTURA (segunda parte)  

arqueo21005 40M
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12/15/2005 7:07 pm

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ESTO LO HAGO EN TU HONOR MUSA ARQUITECTURA (segunda parte)

Dentro del cuarto...

Estaba nervioso de tenerla frente a mí. No me decía nada, solo me desabotonaba la ropa y me ayudaba a quitármela mientras ella que estaba con su buzo y su pelo amarrado en moño mordía sus labios mientras se fijaba que la chapa de su puerta estuviera con llave, después de quitarle la chaqueta me arrodillé, la descalcé y le bajé el pantalón, traía una hermosa tanga roja que remataba sus piernas bien formaditas. Bajo el top su sostén se dibujaba así que ella se lo desabrochó y lo arrojó al suelo sin mostrarme nada.

-Tendrás que demostrarme tu habilidad si quieres ganarte el premio

Los dibujos que hice de su cuerpo eran fantasiosos, éste era el cuerpo real y sincero, ella sabía lucir sus formas, se movía con gracia mientras la conduje a la cama y le hice sentar en el borde.
-Te voy a complacer Sandra, te voy a servir bien

Desnudo de la cintura para arriba me arrodillé de nuevo para besarla y abrazarla, le solté el moño y jugué con su cabello y su nuca. Le recorría la espalda de arriba a abajo sintiendo la línea de su columna y disfrutando de sus besos en mi cuello, sus dedos en mi espalda, su saliva en mi boca...

Ella se echó en la cama y abrió las piernas, Sandra me dio la primera orden:
-Tócame ahí abajo...

Le bajé la tanga, los colores rosa de su carne me llamaban a un juego más íntimo asi que comencé a acariciar sus muslos y besar sus rodillas, lento y despacio acerqué mi rostro a su vulva y acaricié con mi lengua la piel de su ingle mientras mis manos no dejaban de sobar su suave cuerpo.

Poco a poco llegué a la vagina, mis caricias bucales eran para sus labios bajos, degustaba el sabor de sus jugos y me encendía escuchar a Sandra gemir y suspirar. Mi musa empezó a hundir sus dedos en mi cabeza y asir mi cabello, me dirijía a su clítoris y me empujaba el rostro hacia adentro.
-Aaahh...que rico Jorge...mmmm.
-Mi amor...mmmm...¿Te gusta Sandra?
-Mmm...no hables...sigue.

Mi lengua palpaba más y más dentro de su canal y mis dientes presionaban su clit ¡Yo estaba como loco! Mis manos se aferraban a sus muslos y de repente empecé a meter un dedo...de adentro a afuera y dando giros...y otro dedo más...frotando con firmeza...Luego un tercero. Ella lo disfrutaba, se sacudía y arqueaba la espalda tratando de ahogar sus sonidos.
-Aiiiss...no pares...ahhh...oh Jorge!
-Mmm...¿Te gusta Sandra?¿Quieres más?
-Dame másss...OOOHHH!!

Empezó a morder su almohada para no hacer más ruido (su familia y nuestros amigos podían despertarse) pero mis dedos la penetraban más y más rápido y ella se sacudía con fuerza.

De súbito se incorporó sentándose sobre la cama y de un tirón se sacó el top quedando desnuda ante mí. Sus senos estaban apuntándome con pezones duritos y como botones de rosa, ¡Dios como eres bella Sandra! Sus ojos me decían que su deseo había despertado y sus manos abrieron mi pantalón y buscaron mi pene. Ya estaba duro y ella empezó a acariciarlo rápido, le tomé las manos y le enseñé a masturbarme. Me veía y me sonreía con lujuria, su carita de angel se transformó en el rostro de una mujer llena de fuego, y me dio una nueva orden:
-Desvístete y sube a la cama.
-Ok Sandra.

La adrenalina me intoxicó, ella era mi dueña y solo atinaba a obedecerla. Ya desnudo en su cama ella siguió masturbándome cada vez con más fuerza y más velocidad. Creo que quería medir mi resistencia pero luego me dio un beso en el glande ¡y lo lamió! Dio de lamidas a mi miembro con firmeza y yo podía sentir sus papilas rozando mi piel. El calor de su boca me hizo pensar en su su vagina, en los finos vellos de su monte de venus... Me siguió comiendo la verga y yo veía una medusa de cabellos castaños subir y bajar sobre mis caderas y succionar mi esencia, me estaban sorbiendo la vida en esa mamada y yo no quería que acabe nunca.
-¡Oh Dios Sandra!... uuff...no paress...
Sus ojos verdes brillaban traviesos cuando me miraban el rostro lleno de placer.
-Quiero que te vengas en mi cara Jorge - me dijo entre mamada y mamada y seguía exprimiendo mis órganos.

Cuando ya estaba muy caliente no pude más y tomé su cabeza entre mis manos y la enterré en mi ingle haciéndole tragar mi pene hasta la base. Ella continuó así hasta que me hizo brincar de la cama.
-¡Pon la cara Sandrita! - y le apunté al rostro que ella se apuró en darme. Le disparé mi leche en su rostro y ella se complació de eso. Me dio una sonrisa muy extraña, incalificable. Se levantó y se acercó a su cómoda de donde sacó unos pañuelos largos.
-¿Haz jugado a la gallinita ciega de niño?
-Me acuerdo.
-Ahora volveremos a jugar.
Ella me vendó los ojos y yo no me opuse.

(continuará)


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