El aftersun  

adoroavenus 56M
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5/25/2006 2:36 pm

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12/3/2006 2:27 pm

El aftersun


Un sueño ansiosamente buscado. Un sueño ansiosamente deseado.
Todo surge a partir de unas fotos que me permiten ver a una hermosa mujer, de sinuosas curvas y sugerentes formas. Más adelante, una imagen al otro lado de la pantalla… una imagen terriblemente sensual. Un cuerpo que baila en cadenciosos movimientos. Un baile que se me antoja el de los siete velos, cual odalisca en las 1001 y una noches. Un movimiento sinuoso que deja entrever un cuerpo antojadamente ardiente, una mirada que descubre unos hermosos y negros ojos enmarcados en una faz morena.
El ritmo del baile permite entrever una cintura que, a modo de valle, se sitúa entre unos pechos sugerentes y una cadera que invita a ser acariciada y en la q asoma la tira de una tanguita que te permite viajar hasta los sueños del placer.
Más adelante, tuve la gran fortuna de conocerla y de charlar larga y animadamente con ella. A veces, de cosas intrascendentes, a veces de cosas que le preocupaban y ante las que me pedía opinión. Ello me permitió descubrir a una excelente persona, de la que me enorgullezco profundamente de ser su amigo y de ser objeto de sus confidencias. Esto me ha permitido conocer cuáles son sus sentimientos y cuáles son las razones de estar en una página que, en principio, todos pensamos eminentemente sexual… y lo es. A pesar de ello, se crean a veces lazos profundos entre las personas que, independientemente de que haya o no sexo, conforman una bonita relación. Esto es lo que me ha ocurrido con ella… una bonita y casta relación.
No obstante lo anterior, sí he de reconocer que mi imaginación ha viajado hasta ella y he imaginado ese hermoso cuerpo.
Este sueño me lleva a recogerla en la playa para acompañarla a su casa. Allí, me comentó, después de ducharse, que estaba quemada por el Sol y me pidió que le pusiera crema para aliviar el escozor que sentía.
Comencé extendiendo la crema por su espalda. Estaba desnuda, sólo cubierta por una tanguita de color azul celeste que descubría unas prietas nalgas. Fui extendiendo la crema con insuave masaje, evitando hacerle daño. Sentir su piel en mis manos me produjo unas sensaciones que me transportaron hasta ella. La crema iba cubriendo su espalda, su cuello, sus piernas. Su cuerpo se convertía en una fuente de la que emanaba un calor que me embriagaba. Una vez masajeada la parte posterior del cuerpo, se dio la vuelta cubriendo tímidamente su pecho con sus manos. Le extendí la crema por la cara, empezando por la frente y siguiendo por sus párpados y sus mejillas, desde las que bajé hasta su cuello y sus hombros. Tenía ahora que cubrir sus brazos de crema por lo que necesitaba que abandonara su pecho, por lo que se lo cubrió con una sola mano que hubo de cambiar para poder recibir la crema que la iba haciendo sentir mejor. El masaje continuó por su estómago y bajó hasta sus piernas.
Su piel era suave y he de reconocer que ponerle la crema se convertía en el origen de un placer cada vez más intenso. El tanguita, que me pareció humedecido, dejaba entrever un pubis depilado que era cada como un imán que me atraía hacia él. Miré su cara y observé sus labios humedecidos, sus ojos entrecerrados… me acerqué y deposité un beso en sus labios, labios que me recibieron abriéndose aún más para acoger los míos. Un beso que iba a ser un roce se convirtió en profundo, cálidamente profundo; logrando que perdiera su timidez y que sus manos abandonaran su pecho para rodear mi cabeza y hacer que bebiera durante más tiempo la miel a la que me sabían sus labios.
Había estado sentado a su lado por lo que ahora me recosté para poder acariciar su piel. Ahora ya no se trataba de extender la crema. Se trataba de sentir su piel en mis dedos.
Su mano se apoderó de mi espalda, que dejó desnuda para hacerla disfrutar de sus dedos. Nos volvimos a fundir en beso en el que nuestras lenguas se convirtieron en compañeras de juego y cómplices de unas caricias que se prodigaban una a la otra.
Aunque el beso me permitía soñar, mis labios quisieron disfrutar también de su piel, por lo que descendieron por su cuello y llegaron hasta unos turgentes pezones. Adorablemente turgentes. Cada vez que mi lengua los acariciaba, su dureza se incrementaba al tiempo que mi excitación.
Mientras los besaba, mis manos recorrían su cuerpo y descendían hasta su tanguita para bajarlo a lo largo de sus piernas por lo que tuve que dejar sus pezones y bajar hasta sus pies y poder terminar de quitarle la sutil prenda. Esto hizo que besara sus pies, que mis labios tornearan su forma y mi lengua los lamiera con pasión y fuera haciendo el camino de vuelta hasta su vagina. El calor y la humedad que de ella se desprendían hicieron que mi lengua penetrara hasta sus más íntimos confines. Recogió mi cabeza para que me incorporara y desprender mi ropa. Mi sexo quedó al descubierto y lo acogió entre sus manos para acariciarlo con gran delicadeza. Jugó con todo el miembro, lo descubría lo ocultaba entre sus manos, lo llevaba a su boca. Su lengua recorría todo su largo, lo recogía, envolviéndolo, y lo introducía en su boca. Lo chupaba con deseo.
Me di la vuelta para volver a sentir su clítoris en mis labios, acogerlo entre ellos y descubrirlo con mi lengua.
Nuestras bocas abandonaron nuestros sexos y di la vuelta a su cuerpo para acariciar y besar su espalda y notar la suavidad de su piel y como se erizaba ante mis besos. Inicié mis caricias en su cuello y bajé a lo largo de toda su espalda para llegar hasta sus pies y, desde ellos, subir hasta su ano e introducir mi lengua en su interior. Mientras, mis dedos eran acogidos en el interior de su vagina, arqueados ambos para que pudiera sentir mayor placer; placer que era percibido gracias a sus gemidos pero, sobre todo, gracias a sus movimientos. Movimientos que se acompasaban a los míos… a los de mis dedos y a los de mi lengua en su ano.
Despacio se incorporó un poco para ofrecerme su ano y que pudiera ser penetrado por un pene cuya dureza me hacía temer hacerle daño. Lentamente la penetré mientras besaba su espalda para incorporarme y sujetar sus caderas. Mis movimientos eran acogidos por los suyos. Temía depositar en él mi semen, por lo que lo abandoné. Relajé mi furor mientras seguía acariciando su cuerpo.
Mi lengua y mis labios volvieron a descender a su vagina para, rápidamente, subir a sus pezones y volver a acariciarlos entre mis labios. Su gemido intenso, me hizo notar que había llegado a un orgasmo producido por mis dedos. No quise que se perdiera en el tiempo y mi lengua volvió a su clítoris para continuar la intensidad del orgasmo. Sus manos apretaban mi cabeza contra ella, embriagándome de su sabor y de su olor. El gemido fue todavía más intenso que el anterior y, dándome la vuelta, se sentó encima de mí, cogiendo el pene para introducirlo en su vagina.
Era consciente de que no podría aguantar mucho tiempo por lo que me abandoné la contemplación de su pecho saltando ante mis ojos y a sus ojos entrecerrados. Llegué al orgasmo antes que ella pero me mantuve en su interior para que ella pudiera disfrutar de otro… y llegó.
Exhaustos nos dejamos caer en la cama para continuar con unas caricias que, pasado algo de tiempo, nos llevaría a más orgasmos… que quedarán para otro capítulo de este relato.

mamisxy 48F

5/26/2006 5:00 am

HOLA AMOR ES BONITO TU PENSAR,TU IMAJINACION,TU MANERA DE TRATAR A UNA MUJER,ERES BIEN DULCE,CABALLEROSO,EL TIEMPO Q LEVO CONOSIENDO TE CONSIDERO COMO SI TE CONOSIERA DE ANOS,PARA MI ESO Q TU DICES,ES HERMOSO,DICHOSA A LA MUJER Q TE HA INSPIRADO A ESTE RELATO,AUNQUE ESTEMOS LEJOS DE DISTANCIA,QUIERO Q SEPAS Q TIENES UNA BORICUA AQUI EN PUERTO RICO,Q TE APRECIA,Q TE VALORA COMO UN SER HUMANO,Y SOBRE TODO COMO AMIGO,ERES MUY ESPECIAL,TE DESEO Q TODOS TUS SUENOS SE TE CUMPLA,Y Q SIGAMOS TENIENDO CONTACTO,Y Q ESTE RELATO Q ACABAS DE ESRIBIR SEAN MAS PARA ESA MUJER Q TE HA INPIRADO.ERES UN HOMBRE Q SI SABE VALORISAR A UNA MUJER Y VER EN ELLAS LO HERMOSAS Q SOMOS NO IMPORTA DE DND SON.BESOS


adoroavenus 56M

5/27/2006 3:08 am

Muchas gracias mami. Ante lo que dices solo puedo dar las gracias. Gracias por lo que me dices en tu comentario y gracias por tus deseos.
Kess, sabes ques es mas o menos así, aunque no todas las personas, y por ende todas las mujeres, son hermosas. Sólo lo son aquellas de gran corazón... como tú.


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