Ansiado encuentro  

adoroavenus 56M
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4/8/2006 6:51 am

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4/17/2006 1:28 am

Ansiado encuentro


En uno de los relatos anteriores prometí relatar el próximo encuentro (sueño) con la que para mí es la diosa de la alegría y la jovialidad.
Depués de ese primer encuentro ya es mucho más que la diosa a la que me referí. Ahora es un sueño que me permite estar junto a ella en el paraiso de los dioses.
No he resistido mucho tiempo sin llamarla, así hemos vuelto a quedar para una cena. Esta vez en un restaurante. No quiero sucumbir a la tentación de estar entre sus brazos y, con ello, perder su amistad. Me es mucho más importante que cualquier libidinoso deseo.
Le he propuesto un restaurante italiano porque recuerdo que me dijo que el vino que más le gusta es el rosado gasificado... qué mejor entonces que un lambrusco?. Este vino deja en el paladar un ligero toque afrutado con lo que imagino, al beberlo, que son sus besos porque deben saber igual.
Las noches ya empiezan a ser agradablemente primaverales, por lo que apetece tomar un aperitivo en alguna terraza cerca del mar. El mar me evoca su olor... ese olor que me transporta a un mundo de sensasiones de la que ella es siempre protagonista.
En la terraza tomamos el sempiterno martini. Es de las pocas bebidas que le gustan a ella. Además... apetece en tan agradable noche en la que las estrellas quedan atrapadas en sus ojos. Revivimos nuestro anterior encuentro y ambos confesamos que hemos pensado mucho en él... por lo cómodos que nos sentimos.
En esta ocasión la conversación se desvía hacia formas de entender la vida, experiencias vividas, fantasías que hemos tenido... algunas realizadas. Gratamente realizadas. Aunque estas experiencias son muy interesantes, prefiero dejaralas para otra ocasión. Por sí solas merecen dedicarles un relato.
Una vez terminado el aperitivo nos encaminamos hacia el restaurante. Hemos elegido una terraza cercana a él para poder ir dando un paseo. Paseo que damos cogidos de la mano a ratos. A ratos también, con nuestros brazos entrelazados. A ambos nos gusta sentir el contacto con la piel del otro.
No hablamos durante el paseo... sólo disfrutamos del contacto con el otro.
Hoy, ha elegido para vestir el vaquero y la camiseta (dicen de la confianza que da asco) aunque no por ello deja de estar bella. Es una persona caracterizada por la naturalidad de sus actos, por tanto, vestir de esta forma no desmerece su sensualidad.
Una vez en el restaurante, elegimos para comer una lasagna de berenjenas de primero y unos escalopines al marsala. Yo decido comer lo que ella. Da igual la comida. Lo importante es siempre su compañía. Pido que me pongan una hielera para que el lambrusco se mantenga siempre frío.
Disfrutamos de una muy agradable velada y nos despedimos y agradecemos la amabilidad que nos han brindado los camareros... posiblemente les ocurra lo que a mí y hayan desplegado atenciones porque han descubierto la gran persona que se esconde tras tan informal vestimenta.
Ya es casi media noche y no es que se vaya a transformar cual cenicienta que pierde su zapato de cristal. Sólo que las horas han pasado sin percibirlas.
Aprovechamos que estamos cerca del mar para dar un paseo por la orilla. Así, nos descalzamos y dejamos que el vaiven de las olas acaricien nuestros pies mientras andamos por donde el mar muere confundido con la arena, aunque ello no evita que una ola traicionera moje nuestros pantalones. Esta situación nos parece divertida (junto a ella todo lo es) y decidimos ir a mi casa para poder despojarnos de una ropa que empieza a incomodar a nuestra piel.
Debido a la incomodidad y... por qué no? a mis prisas por estar a solas, cogemos un taxi que nos deja en el portal de mi casa.
Allí, le ofrezco ropa que le permita estar más cómoda mintras intentamos que se seque su pantalón. Acepta una camiseta mía y se despoja de su ropa aunque, me dice, que le gusta estar descalza y que si no me importa que lo esté. Por supuesto que no, le respondo y... pienso, cómo perder la dicha de perderme la visión de sus pies?.
Tras la camiseta se adivina un hermoso pecho que me gustaría acariciar pero sé que no debo por lo que intento alejar de mi mente tales pensamientos. Nos sentamos a ñla espera de que la ropa se vaya secando. Yo me he puesto mi sempiterno uniforme casero... sólo un pantalón corto.
En el sillón... TOMA ELLA MI MANO y la lleva a su cara. Acarcio su piel pero no puedo evitar atraerla hacia mí para depositar mis labios en los suyos... los acepta con la boca entreabierta. Nos fundimos en un tierno y profundo beso que nos transporta al mundo del deseo... pero no quiero. No quiero perder la posibilidad de volver a verla. La duda invade mis sentidos. Trato de no ser brusco en ninguno de mis actos. Temo, que pueda creer que me desagrada su beso al tiempo que temo que pueda creer que sólo representa algo de sexo. Ella, aunque el sexo sería muy importante para mí, es mucho más. Es su sonrisa, su alegría, sus confidencias, su pezón erguido, el pubis que quiero adivinar bajo la camiseta, es... ELLA.
Mi sueño no acaba aquí. Tendremos más citas y en ellas iremos profundizando en nosotros. En nustras alegrías, nuestras tristezas, nuestras confidencias, nuestras caricias... en nosotros.
Volveré a soñar con ella.

adoroavenus 56M

4/10/2006 2:34 am

Kessito, gracias. Muy grata me sería la sorpresa de verte en mi sueño.


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