POEMAS DE GUADALUPE GALVAN.  

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6/6/2006 3:44 pm
POEMAS DE GUADALUPE GALVAN.

Guadalupe Galván, Poemas de "la casa azul"

(Editorial Praxis, 2005)

Este puente que sostiene el vino y las manos sigue fijo. Su madera verde se
ha ensanchado, ha marcado nombres en sus estrías. Ha escuchado tantas
calles, ecos y países. El café mancha su blanca piel calada.
He visto tantos puentes de éstos, en otras casas donde los niños lo cruzan
por debajo sintiendo el recorrido y el peso de su altura, la emoción del
recorrido breve y la llegada a la otra orilla para seguir su camino mientras
corren.
Me gustan los puentes breves como éstos, por los que sólo pueden transitar
un par de copas o tazas. La distancia parece corta, pero siguen existiendo
caminos por recorrer en ese terreno lacónico, breves follajes, carreteras
solitarias, faroles iluminando la orilla, violetas estrenadas, estrellas sin
velos, miradas inusitadas, dedos danzantes y encuentros, principio esencial
del puente.

*

Ayer Celia vino a visitarme. Cambió su mirada en cuanto me asomé a la
puerta.
No sé cómo me vería. Yo no he podido mirarme.
Se velaron los espejos de la casa. Algo les cayó. No me reconozco en ellos.
Estuvimos toda la tarde en silencio y ella a veces me daba una de sus
sonrisas. Luego murmuró algo de un hijo. Le envolví pan y flores cuando se
despidió.
Es frágil -le dije a un pájaro que sesteaba en el árbol.

Luego, volví a colgarme junto a él.



*

Un insecto da vueltas incansables sobre tu taza abandonada
En espirales se arquea.
Insiste y se para en mis hojas, en las tes que parecen postes de una
carretera interminable sin montañas.

Luego sigue.

Algo acecha en sus círculos y vuelve a dibujar los contornos de las tazas,
la mesa, el espacio.

¿Será el insecto que bebió de tu sangre aquella noche, en que a solas no
recordabas a nadie en la oscuridad de bosque de tu cuarto?

Sigo dando vueltas a la taza.

Mañana seré sólo un insecto sepultado en la resina eterna del olvido

*

Mi dios es el dios del tedio
por mirar su ventana
en la que se mueve el mundo
se olvidó de provocar

dios sin mayúsculas
ni acentos
se envuelve en sus cuatro letras
y cierra la ventana

Nada le arranca la mirada ausente

Mis huesos y mis vísceras
ya están encenizadas
Busco un depósito
para ofrendar este polvo

¿En qué urna podré vaciarme?

Escribo para que me tiren al mar
para que la espuma se impregne y se confunda

Escribo.


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