Quiza...  

Laura_morbo 52F
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4/22/2005 1:42 pm

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3/5/2006 9:27 pm

Quiza...

Me las arreglé para intercambiar teléfonos. Derroché gracejo hispano e hice un poco el fantoche ‒ lo justo, sin excederme ‒ para parecerte simpático, para intentar distanciarme de los otros pasajeros ( alemanes sobre todo ) cuya seriedad teutona les hacían menos apetecibles. Conseguí que quedásemos para salir juntos, nada formal desde luego.

¿Eras un "ligue"?. No lo sabía. Por primera vez en mucho, mucho tiempo, una mujer no me interesaba ‒ exclusivamente ‒ por la cosa de la libido ni el sexo fácil. Tenía sobre mí, dentro de mí, alrededor de mí, una sensación de euforia, de alegría casi adolescente, incluso de miedo. Miedo sí. Miedo a que te retractases, a que no acudieses a la cita del día siguiente.

Sueños. Sueños raros, felices, atormentados, casi húmedos. ¿ Llegué a mojar la almohada con mis lágrimas … o el pijama con mi esperma ?.Seguramente las dos cosas. Porque poseerte, aunque solamente fuese oníricamente, resultó una experiencia casi religiosa, con éxtasis y arrepentimiento incluidos. Ten la seguridad de que, si te hubiese conocido antes, mucho antes, antes de construirme mi "bunker" privado, mi defensa a ultranza de una "libertad" mal entendida … me hubiese declarado a tí. Y no me hubiese importado tu estatus social, ni tu familia, ni la mía, ni nada de lo mucho que nos separa. Hubiese luchado con uñas y dientes por ti, por nosotros. Nada más sublime que saberte mía para el resto de nuestra existencia. ¿ Ñoño, desfasado, dulzonamente romanticoide?.

¡Sí, claro que sí !. ¿ Y qué?. Así es como me sentía, así es como me siento.

La cita fue un éxito. Resultaste todavía mejor- en la distancia corta - a como te imaginaba, a como te intuía. Además de tu belleza física ‒ nada despreciable ‒ tenías un "saber estar", un aplomo, una categoría como persona, de las que hacen que te sientas afortunado por llevarte como pareja. Similar a las que deben sentir los bailarines, de pizca más o menos, cuando tienen la suerte de emparejarse con una mujer que SÍ sabe bailar. Pongan la música que pongan.

Aquí estoy, con una sonrisa de oreja a oreja. Recordando tus ojos y tus labios. Sin haber visto el resto de tu cuerpo … más que en sueños, y no sintiéndolo en absoluto. Porque me interesas por algo más que un simple polvo, por un simple revolcón ( que ni te propuse ni ‒ estoy seguro ‒ tú hubieses aceptado ). Con todos los interrogantes que conlleva una relación que se intuye como dificultosa ( en caso de pasar a temas más íntimos ), pero que QUIZÁ podamos ir madurando, poco a poco, tacita a tacita, mirada a mirada, sonrisa a sonrisa.

Levantamos el vuelo. Yo en un avión, tú, en otro, repartiendo sonrisas y miradas bellísimas con tus ojos almendrados.

Cierro los míos y pienso. Siento una alegría y un miedo que me hacen vivir de otra forma, de una manera muy distinta a como vivía antes de conocerte. Porque , ahora, todo depende de una sola palabra, esa única palabra que musito mientras me arrellano en el asiento de primera clase, y que queda rondando mi mente, mi corazón y mi entrepierna con un fulgor de piel de seda con tonos de marfil…

QUIZÁ…


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