El Karma Es Una Medicina  

Chris_lips 30F
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3/27/2006 7:49 am

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3/30/2006 6:54 am

El Karma Es Una Medicina

que se nos aplica para nuestro propio bien; desgraciadamente las gentes en lugar de inclinarse reverentes ante sus propios errores, protestan, blasfeman, se justifican a sí mismos, se disculpan neciamente y se lavan las manos. Con tales protestas NO SE MODIFICA EL KARMA, al contrario, se torna más duro y severo. ES NECESARIO QUE ENTENDAMOS QUE EL KARMA CUANDO PRODUCE DOLOR ES UN AVISO QUE ALGO ESTAMOS HACIENDO MAL; es como cuando comemos desmesuradamente, nuestro estómago nos riñe produciéndonos dolor. No es que el estómago nos esté castigando, sino que nos está avisando de que nos hemos excedido y, que para la próxima vez tengamos más cordura o SENTIDO COMÚN. Esta es la Ley de CAUSA y EFECTO. Cuál fue la causa del dolor de estómago, nuestra GULA; y cuál fue el EFECTO en nuestro organismo, el DOLOR, el Sufrimiento. La Ley del Karma, es pues, una medicina para que encontremos el Justo EQUILIBRIO, y no sólo en nuestro organismo, sino en todas las áreas de la vida.

Diremos: "¡Entonces, ya que actuando cometemos necesariamente errores y que debemos sufrir para repararlos, vale más no hacer nada!. No es así, hay que actuar. Evidentemente sufriremos, pero con ello aprenderemos, evolucionaremos... y un día ya no sufriremos más. En cuanto hayamos aprendido a trabajar correctamente, no habrá más Karma. Cada movimiento, cada sentimiento, cada pensamiento, cada palabra, desencadenan ciertas FUERZAS que traen consigo consecuencias, naturalmente, pero supongamos que estos "gestos internos" y estas palabras estén inspirados en la BONDAD, la PUREZA y el DESINTERÉS: atraerán consecuencias BENÉFICAS, y a esto es lo que llamamos ((DHARMA)) o Karma bueno.
El Karma es la Ley de causa y efecto, pero es independiente a lo malo o a lo bueno. Por lo tanto no puede haber Karma bueno o Karma malo. Por lo general muchos han adoptado la palabra Karma para designar a los efectos que producen dolor, y han designado DHARMA a las consecuencias que nos producen alegrías, satisfacción, etc. Pero independientemente, la verdadera raíz de la palabra KARMA no es ni efectos malos ni buenos, sino simplemente, actúa en consecuencias, sean buenas o malas nuestras acciones, se ajusten a la Ley o no. El Karma "bueno", Dharma, es la consecuencia de una ACTIVIDAD ORDENADA, ARMONIOSA, BENÉFICA. El ser que sea capaz de emprender tal actividad escapará a la Ley de la fatalidad, situándose bajo la Ley de la Providencia. No hacer nada para evitar las preocupaciones y los sufrimientos no es la solución correcta; debemos ser activos, dinámicos, estar llenos de iniciativas sin que por ello el móvil de nuestras actividades sean ni el EGOÍSMO ni el Interés Personal. Es la única forma de escapar al desastre. Evadir las CONSECUENCIAS es imposible: siempre habrá causas y efectos, sea cual fuere nuestra actividad; simplemente si conseguimos actuar de manera desinteresada, no se producirán efectos dolorosos, sino alegrías, felicidad y LIBERACIÓN.

Si para conseguir la PAZ no actuamos, no nos desarrollaremos, no aprenderemos ni ganaremos nada. Evidentemente no cometeremos ningún error, pero entonces seremos como piedras: ¡éstas nunca cometen errores! Es preferible ensuciarse, si es necesario, pero aprender ¿Cómo queremos que un edificio en construcción no tenga manchas de cemento o de pintura? Es imposible. Hay que aceptar esas manchas mientras el edificio crece y se realiza el trabajo. Después, frotamos un poco, lavamos, nos cambiamos de ropa y de esta manera por lo menos, conseguimos terminar la casa. Está escrito en el Apocalipsis: "Sé Frío o Caliente Porque al Tibio Le Escupiré De Mi Boca". ¿Por qué, entonces, algunos prefieren seguir siendo tibios? No hay lugar para éstos. No hay que tener miedo a equivocarse. Cuando aprendamos una lengua extranjera, si no decís nada por miedo al ridículo jamás la hablaremos. No hay que temer el ridículo, hay que tener la osadía de cometer algunos errores para aprender a hablar. Pues bien, ocurre lo mismo con el Karma: no hay que paralizarse por el miedo a cometer faltas que tendremos que reparar, ya que a medida que intentamos dar una finalidad Divina a nuestros actos, no producimos más Karma sino Dharma, es decir LA GRACIA y la Bendición del Cielo.
Lo primero que necesitamos para comprender el significado del Karma es reconocer que estamos tratando de la FUERZA y sus EFECTOS. Esta fuerza puede pertenecer al mundo del movimiento o físico; al del sentimiento o astral, o al del pensamiento o mental. Nosotros hacemos uso de las tres clases: de la primera, en las ACTIVIDADES de nuestro Cuerpo Físico; de la segunda, en los SENTIMIENTOS del Astral, y de la tercera, en los PENSAMIENTOS concretos del Mental y Abstractos del Causal. Aspirar, soñar, planear, pensar, sentir, obrar, significa poner en movimiento FUERZAS DE TRES MUNDOS; y, según el uso de hagamos de ellas, ayudamos o estorbamos; y siendo así que toda fuerza que nosotros podamos emplear, de cualquier mundo a que pertenezca, es la ENERGÍA DEL LOGOS (Dios Planetario) es claro que nosotros no somos otra cosa que TRANSFORMADORES DE ESTA ENERGÍA. Su deseo es que la transformación y uso que hagamos de ella redunde en beneficio o ayuda de su PLAN de EVOLUCIÓN. Cuando ayudamos a este Plan, nuestra actuación es BUENA: cuando lo estorbamos, es MALA, y puesto que en todo momento hacemos uso de su fuerza, en todo momento ayudamos o estorbamos a este Plan.

No siendo el hombre un individuo aislado sino una unidad en la humanidad de millones de individuos, cualquiera de sus pensamientos, sentimientos o acciones, afecta a cada uno de sus prójimos, como distribuidor de la fuerza, en proporción a su proximidad. Cada uso que hace de esta fuerza, ayudándolo o embarazando al todo de que forma parte, tiene que producir en él un resultado, y este resultado se presenta como acción y reacción.

Es imposible escapar a la Ley de CAUSA y EFECTO. La cuestión consiste simplemente en saber qué fuerza estamos activando. Y ahora os diremos que la Ley más formidable que la Inteligencia Cósmica nos haya dado, se encuentra ahí donde nadie la busca, donde los filósofos, Teólogos y Moralistas no ven: EN LA NATURALEZA, y particularmente en la AGRICULTURA. Todos los agricultores saben que donde plantan una higuera, no recogerán uvas sino higos, y que en un manzano no encontrarán peras. He aquí la mayor de las leyes morales: RECOGEMOS LO QUE SEMBRAMOS. Podemos decir entonces que los agricultores fueron los primeros moralistas; fueron ellos quienes se percataron de que la Inteligencia de la Naturaleza había establecido una Ley estricta e INMUTABLE: la Ley de causa y efecto. Después, al observar las vidas de los hombres, encontraron esta misma Ley: si nos comportamos con crueldad, egoísmo y violencia, un día u otro ello RECAERÁ SOBRE NOSOTROS. Esta ley se llama También LEY DE RESONANCIA, Ley de acción y reacción. La pelota rebota y vuelve hacia nosotros, tarde o temprano, en ésta o en las próximas vidas. Nadie escapa a la Ley Divina, quizás a la humana pero nunca a la de Dios...

“RECOGEREMOS LO QUE HAYAMOS SEMBRADO”.
Si estudiamos detalladamente esta Ley Fundamental, si aplicamos su significado, se transforma en un sistema Rico y profundo, ya que cada verdad esencial tiene aplicaciones en todos los PLANOS. Explicada en detalle, esta Ley genera todo un sistema Filosófico; he ahí por qué la Religión ahora es tan rica en normas y preceptos. Pero en el fondo, encontramos que el Origen de todas esas reglas es UNA SOLA LEY: "RECOGEMOS ÚNICAMENTE LO QUE HEMOS SEMBRADO".

A continuación de esta Ley añadimos otra igualmente verídica a modo de extensión, de aplicación en el plano Filosófico. Por ejemplo, las palabras de JESÚS: "NO HAGAMOS A LOS DEMÁS LO QUE NO QUEREMOS QUE NOS HAGAN", no son más que la prolongación de esta Ley.
Todo agravio realizado es una FUERZA LANZADA AL UNIVERSO, que obra en detrimento de otro, perturbando EL EQUILIBRIO entre éste y aquél, y que deberá restablecerse a costa del perturbador o sea del que produjo el daño. Su Karma por daño es SUFRIMIENTO, la fuerza productora, que se descarga por la víctima como punto de apoyo, restableciéndose así el EQUILIBRIO ORIGINAL. Lo mismo ocurre con una buena acción. Su Karma o reacción es una fuerza que combina circunstancias materiales de modo que produzcan COMODIDAD. Además, en este REGULADO UNIVERSO, cada tipo de fuerza obra en su propio mundo: puede uno dar limosna a un mendigo por compasión y simpatía y otro por librarse de la molestia que le causa, y ambas realizan una buena acción y para ambos el Karma de la acción en el mundo físico será un BIENESTAR; pero el primero tendrá además un Karma adicional en el mundo astral por su piedad y simpatía y que le producirá una EMOCIÓN DE DICHA, mientras que el otro no recibirá este beneficio. En cambio, si, a falta de algo que dar a uno que sufre, le acompaño en el sentimiento y le irradio uno positivo, obtendré una emoción de DICHA, pero no comodidad ...
En la actualidad observamos lamentablemente que hay mucha gente que no cree en Dios. Alegan que, si Dios existe y es justo, ¿por qué hay tanta injusticia en el mundo?, ¿por qué un niño nace en cuna rica y otro en la más absoluta pobreza?, ¿por qué unos son muy atractivos o inteligentes y otros feos y cortos de inteligencia?, ¿por qué un hombre ha de nacer ciego o mutilado?, ¿por qué, por qué, por qué...? Ciertamente si pensamos que Dios existe y es Justo, todas las preguntas anteriores quedan un poco en suspense para la mayoría de los creyentes. Ante estas preguntas podemos adoptar dos posturas bien definidas: o Dios, nuestro Creador, es un Dios Cruel e Injusto, que juega con las vidas inocentes de los hombres, bendiciendo a unos y maldiciendo a otros en el TEATRO DE LA VIDA sin ningún sentido, a su capricho. O, que hay algo en la vida de cada hombre y en sus Leyes que todavía no hemos entendido, quizás nuestros sufrimientos son debidos a nuestra IGNORANCIA de algunas Leyes que no hemos aprendido, y que, Dios Justo y Misericordioso reparte a cada cual según sus propios merecimientos. Nosotros nos inclinamos por la segunda opción. Es importante que comprendamos que el hombre antes y después de nacer no es totalmente inocente. Nuestras vidas anteriores cuentan en sumo grado las desdichas o suertes que habremos de pagar o cobrar en ésta. Por lo que no hay Ley más JUSTA que la Ley de Dios, y su Ley KÁRMICA, que resuelve en armonía todo destino que libremente decidimos con nuestros actos y pensamientos.
Aunque no creamos en Dios, no podemos dejar de reconocer la existencia de UN ORDEN EN LA NATURALEZA, lo cual implica la existencia necesaria de una INTELIGENCIA CREADORA DE ESTE ORDEN. Pensemos por un instante las cantidades de leyes naturales que han tenido que haber y hay para poder crear nuestro Universo, nuestro planeta, y nuestro cuerpo tan sumamente complicado, los vegetales con todas sus especies, el simple -si se puede llamar simple- hecho de nuestra Inteligencia. La Inteligencia del hombre, primariamente, es un producto de las Leyes Inteligentes de la NATURALEZA. Y ¿quién programa esas Leyes Inteligentes? evidentemente, un SER o SERES SUPERIORES capaces de programar. Por lo cual se deduce que hay un PROPÓSITO un ORDEN y un PLAN para los hombres y para toda la creación, desde el simple átomo hasta el más excelso ángel. Todo sigue un ARQUETIPO a ALCANZAR, y las Leyes Cósmicas son las herramientas para alcanzarlo.

Nosotros entramos en esta vida con un largo pasado de muchas encarnaciones; somos las mismas almas que habitaron las cuerpos primitivos de la Raza Lemur, también evolucionamos en las cuerpos Atlantes, y hemos pasado gradualmente, a medida que íbamos avanzando, a nuevos cuerpos con más capacidad y con un mejor equipo de expresión. Nada se pierde después de cada muerte. Todo es almacenado en la memoria del alma, a través de sus átomos permanentes, y este conocimiento y esta experiencia, CAPACITA al hombre en cada nueva encarnación ha desenvolverse mejor en los tres mundos. La Ley del Karma regula este CRECER continuo vida tras vida, no dejando nada en el olvido. El desarrollo físico, astral o mental que alcanzamos en cada existencia sirve para la próxima; Si en una vida cultivamos la salud, en la próxima, naceremos sanos; si cultivamos nuestras emociones superiores, naceremos, sensibles a la belleza; si cultivamos nuestra mente, nuestros pensamientos, renaceremos, inteligentes, creativos, geniales; Si cultivamos el Espíritu, naceremos, Sabios, justos, con poder, magníficos y Gloriosos... Vemos pues, que todo sigue una CONTINUIDAD, y lo que trabajamos en una vida nos sirve fielmente PARA TODA LA ETERNIDAD.

Esta es la Ley del Karma, y esta es la Ley más Justa que trata a todos POR IGUAL... Ni la SUERTE ni el AZAR tiene cabida en nuestro Universo.

La expresión frecuentemente utilizada "has tenido suerte" "que casualidad" y otras parecidas, son expresadas por aquellos individuos que obviamente desconocen las Leyes de la Vida y de la Evolución. NO EXISTE LA SUERTE, porque donde hay suerte o azar no hay Ley ni orden, hay caos, y por lo tanto no puede coexistir con un Creador, y puesto que nuestro sistema solar es un sistema ordenado, y todo ocurre de acuerdo a las leyes que las regulan, no podemos en ningún caso aceptar la palabra SUERTE o CASUALIDAD. Incluso nos atreveríamos a enfatizar que, aquellos que creen en la SUERTE o en la CASUALIDAD, están internamente en oposición a la creencia de Dios. Puesto que si Dios existe y es Justo, todos tendrán las mismas posibilidades y las mismas "suertes" por igual. Creer en la suerte es creer que Dios no ha ordenado todo de acuerdo a una Justicia Divina, y que cualquier cosa que pueda suceder no depende en absoluto de ningún propósito ni sentido esencial. Luego eso significaría creer en el CAOS y en el desorden Cósmico, cosa que no sucede en el Universo, como podría demostrar un científico.

Mahatma Gandhi dijo: "que ni una sola hoja caía al suelo, sin que la Ley lo dispusiera". Y es verdad porque TODO EFECTO TIENE NECESARIAMENTE UNA CAUSA QUE LO ENGENDRÓ, y la Ley Kármica es la Ley que origina todo movimiento en los tres mundos con perfecta destreza divina.

Otro ejemplo que podemos dar para ver como funciona la Ley del Karma, lo tenemos representado en un estanque de agua. Imaginemos ese estanque tranquilo, e imaginemos también que ese estanque es el Universo, tranquilo y en armonía. Echemos ahora una piedra en el centro del estanque. ¿Que sucede? que desde ese mismo centro empieza a salir una honda circular, que se extiende y llega hasta la orilla, luego rebota y vuelve al mismo centro donde se produjo la acción. Así también, en el universo, en la vida, lanzamos continuamente piedras que crean causas y que, después las recibimos nosotros mismos como efectos de nuestra acción. Cada piedra que cae o impresiona la vida, pueden ser de tres tipos: a través de nuestras acciones físicas, de nuestras emociones o sentimientos, o de nuestros pensamientos. Un sabio dijo: "hasta un simple parpadeo repercute de alguna manera en todo el Universo". Este comentario puede parecer a simple vista un poco exagerado, sin embargo nada más lejos de ello, porque hasta un simple sonido puede afectar al agua -a niveles moleculares- de un estanque. Esto es algo para reflexionar...

El Karma también repercute como un todo en los pueblos, a las razas humanas, a las religiones, etc. Puesto que cada CONJUNTO en su totalidad o en su parcialidad es responsable de las acciones que realizan, y por consiguiente, también serán responsables de los EFECTOS que produzcan, en cualquier campo de actividad humana que afecten. Cualquier individuo que este asociado de alguna manera a un GRUPO o ASOCIACIÓN, y participe en su gestión en cualquier nivel; ya sea económico, legislativo, o a nivel de base, está participando -según la Ley del Karma- de las repercusiones que pueda tener en la sociedad. Y por tal razón él será también responsable, tanto para bien como para mal, de cualquier efecto que produzca dicha ASOCIACIÓN. Este comentario se puede extender a cualquier actividad que conlleve la ACCIÓN CONJUNTA de más de un individuo. También es verdad que hay que decir, que la responsabilidad de cada uno depende de su cooperación e INTENCIONALIDAD.

Aparte de lo anteriormente mencionado existen CINCO TIPOS de KARMA que estaría bien mencionar, estos son:

1º) EL KARMA DEL MUNDO, o Mundial y Planetario.
2º) EL KARMA DE RAZA, o Racial.
3º) EL KARMA NACIONAL, de cada Nación.
4º) EL KARMA DE GRUPO, o Asociativo.
5º) EL KARMA INDIVIDUAL, de cada Uno.


Reencarnación y Karma en las Sagradas Escrituras:
Hasta el siglo cuarto los Cristianos creían en la reencarnación, al igual que los Judíos, los Egipcios, los Hindúes, los Tibetanos, etc... Pero sin duda los Padres de la Iglesia decidieron que esta creencia no haría más que retrasar y alargar las cosas, que los hombres no tendrían prisa en mejorarse, y entonces creyeron que suprimiendo la reencarnación empujarían a la gente a perfeccionarse en una sola vida. Obviamente se equivocaron y con su eliminación de la creencia a la reencarnación ahogaron más al hombre en su ignorancia. Vamos a mostrar una serie de versículos que demuestran definitivamente la EXISTENCIA Real y Profunda, que sobre el Karma y la Reencarnación forman parte intrínseca de las Sagradas Escrituras. Un verdadero estudio sobre la Biblia nos muestra un sin fin de ellas.

Veamos pues algunas:
En el Antiguo Testamento en un versículo de Jeremías (i,5,) dice: “Antes de que salieses del vientre, Yo te santifiqué y te ordené como Profeta...” es uno al que aluden varios Padres de la Iglesia como relacionado con la PREEXISTENCIA del Alma humana. Tanto Orígenes como Jerónimo claramente se refieren a la afirmación de que antes de que Jeremías naciera fue santificado como Profeta. Orígenes señala especialmente la circunstancia de que la Justicia Divina no podría serlo a menos que un hombre, santificado como profeta, o nacido para hacer un gran servicio al mundo, hubiera merecido aquella preeminencia por una anterior vida de rectitud, o hubiera escalado esa bendita elevación como resultado de meritorias acciones de su pasado. Luego tenemos la bien definida afirmación en Malaquías, (iv,5) de que "Elías regresaría". Hay otro interesante pasaje en el Libro de la "Sabiduría de Salomón" en el cual dice éste: “YO fui un niño de aguda viveza y tuve un Espíritu bueno. En verdad, por ser bueno, vine a un cuerpo inmaculado...” (ix,5). He aquí la afirmación explícita de que, puesto que Salomón ya era un espíritu bueno, vino a un cuerpo sin lacras.

Cristo dijo: “Sed perfectos como vuestro Padre Celestial es perfecto”. ¿Qué podemos pensar de esta frase? o Jesús habla sin pensar al pedir a hombres tan imperfectos que se eleven en algunos años hasta la PERFECCIÓN DEL PADRE CELESTIAL, o no se da cuenta de la grandeza del Padre Celestial y se imagina que es muy fácil llegar a ser como ÉL. Ninguna de las dos opciones habla en favor de Jesús. En realidad esta frase también sobreentiende la reencarnación. Jesús no pensaba que el hombre fuese capaz de ser prefecto en una sola existencia, sino que sabía que a medida que anhelase esta perfección y trabajase para obtenerla, después de muchas encarnaciones, terminaría consiguiendo su objeto. Dice el Cristo mismo: “No es superior el discípulo a su maestro, pero cada uno, cuando llegue a la perfección, será como un Maestro” (Lucas vi,40).

Sin lugar a dudas encontramos numerosos testimonios en los EVANGELIOS que nos muestran con toda seguridad la afirmación de esta Ley. Uno de esos ejemplos más notables lo tenemos en la historia de Juan Bautista, que como dijimos anteriormente era una reencarnación del Profeta Elías. He aquí el argumento: “Un día Jesús supo que Juan Bautista había sido encarcelado; y el texto dice simplemente: “Jesús al saber que Juan fue entregado, se retiró a Galilea “. Algún tiempo después Juan Bautista fue decapitado por orden de Herodes. Después de la TRANSFIGURACIÓN, los Discípulos preguntaron a Jesús: «¿Por qué, pues, dicen los escribas que Elías debe venir primero?» Respondió él: «Ciertamente, Elías ha de venir a restaurarlo todo. Os digo, sin embargo: Elías vino ya, pero no le reconocieron sino que hicieron con él cuanto quisieron. Así también el Hijo del hombre tendrá que padecer de parte de ellos.» Entonces los discípulos comprendieron que se refería a Juan el Bautista... Entonces está claro que Juan Bautista fue la reencarnación de Elías. Pero además, nuestra pregunta es, ¿por qué Juan Bautista tuvo la desgracia de ser decapitado? ¿por qué Jesús no intervino de ninguna manera ante tan trágico suceso?. Para responder a estas preguntas hay que conocer cuales fueron las verdaderas CAUSAS que originaron tal suceso, y para conocerlas debemos investigar la vida pasada de Juan Bautista, cuando era el profeta Elías, el cual aunque tremendamente espiritual tuvo sus momentos de ira, cuando mando decapitar a muchos profetas del Dios Baal ”.

También el Cristo enunció, en el huerto de Getsemaní, una gran Ley, la Ley Kármica, cuando Pedro, precipitándose sobre el siervo de Caifas, le corto la oreja, Jesús le dijo: “Pedro; Devuelve Tu Espada A Su Vaina, Porque Aquellos Que Tomen La Espada, Perecerán Por Ella“. El que a Espada mata a hierro muere. Pero esto no siempre sucede en una misma existencia, sin embargo, la veracidad con que Jesús enunció esta Ley es demostrada con el tiempo. Esta Gran Ley universal también fue muy bien descrita en las palabras de Jesús cuando dijo: “El que siembra Rayos cosechara tempestades”.

Esta Información Fue tomada del Libro:
"Enseñanzas Esotéricas Para La Nueva Era"


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