MefistoAdvocate 42M
125 posts
3/25/2006 6:14 pm

Last Read:
3/26/2006 10:59 am



Hoy, después de estos últimos días de intenso trabajo y algunos viajes, he tenido tiempo de leer un poco sobre las noticias y sobre lo que pasa en nuestro país y en el mundo en general.

Y después de ponerme al día con los chismes de nuestra tragicomedia electoral y el protagonismo del asqueroso cinismo de nuestros políticos, me pongo a pensar sobre las posibilidades reales de mejora de la situación, independientemente del candidato que llegue a ocupar la silla presidencial por los próximos seis años.

Estas reflexiones están centadas en tratar de entender el delicado balance de dos características netamente humanas: la envidia (que en estos días de globalización se ha transformado en el término políticamente correcto de "competitividad" o "competencia" ) y la solidaridad o empatía natural entre los hombres.

¿Por qué creo que en estos días de elecciones y escándalos políticos tendríamos que reflexionar un tema al parecer tan personal y distante?
Porque dadas las condiciones de nuestro país, ahora más que nunca es necesario entender si la envidia es el principal motivante de la mayoría de las personas, en detrimento de la empatía, mejor conocida con el sobadísimo término de "solidaridad social".

Basta reflexionar un poco sobre el éxito de la campaña del candidato del PRD a la Presidencia de la República para darse cuenta que lo único que ha hecho el Sr. AMLO es explotar el sentimiento de indefensión y desapego, alentando el resentimiento de la gran mayoría de la población mexicana para conseguir que al día de hoy él se perfile como quie probablemente será nuestro próximo Presidente. Su campaña es una muestra de lo que Soledad Loaeza atinadamente ha llamado "la constante denuncia de los privilegios".

Aclaro que esto es solamente un ejemplo, realmente no tengo nada en contra del PRD o del Sr. AMLO (o por lo menos nada más de lo que también tengo en contra del PRI, PAN, PVEM, PT). Insisto, el punto de esta reflexión es señalar que los seres humanos en general tenemos motivaciones que, por decir lo menos, no son dignas de presumir.

¿Cuántas veces hemos sentido envidia -disgusto por el gozo o dicha ajena- por innumerables causas: desde la mujer que envidia a la vecina "guapa" y por eso le roba su correspondencia pasando por el oficinista que sabotea el trabajo del compañero que es apreciado por el jefe inmediato hasta el adolescente que daña la pintura del automóvil nuevo estacionado en la calle como forma de manifestar su impotencia ante la imposibilidad de materializar su deseo de poseer ese objeto?.

México es, por desgracia, un país de muchísimas diferencias, algunas de ellas lacerantes y trágicas, pero también es uno de los países donde no solamente se alienta la envidia y las acciones más destructivas que emanan de ella, sino que se llega al extremo de justificar y disculpar la sistemática violación a la ley y a las normas más elementales de convivencia por razón de esa misma envidia.

Entiendo las condiciones presentes en nuestro país, entiendo las razones de "enojo" y resentimiento social, entiendo y justifico muchas cosas, pero jamás entenderé porque la mayoría de mis compatriotas no fomentan, en la misma medida, otra característica mucho más noble y que también los mexicanos hemos demostrado en varias ocasiones: la solidaridad.

¿Por qué, en lugar de esforzarnos en señalar nuestras diferencias (económicas, culturales, físicas, etc.) no nos dedicamos a cultivar la solidaridad y responsabilidad sociales? ¿Por qué no enseñamos a nuestros hijos que respetando la ley ayudamos a los demás y a nosostros mismos?, ¿Por qué no queremos entender que ayudando al vecino en tareas tan simples como el abstenernos de tirar basura en la calle contribuímos a tener un mundo mejor?.

Parece que necesitamos una catástrofe natural como los terremotos de 1985 en la Ciudad de México o los recientes huracanes Stan y Wilma en Chiapas y Quintana Roo para entenderlo. Ojalá no necesitemos mayores desastres (naturales o sociales) para que tengamos que entender -TODOS- las ventajas de la solidaridad.



Become a member to create a blog